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Qué impacto tendrá el reconocimiento de Jerusalén por parte de Trump

El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Trump altera un consenso internacional que data de finales de la II Guerra Mundial

07-12-2017, 7:13:16 AM

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que su país reconoce formalmente a Jerusalén como la capital de Israel, concluyendo así con casi siete décadas en las que la diplomacia estadounidense prefirió no alterar el precario equilibrio político que se vive en la zona desde finales de la II Guerra Mundial. Enseguida te explicamos la importancia y consecuencias de la medida.

1. Jerusalén, una ciudad sin Estado

El Estado de Israel se fundó en 1948 como respuesta a las atrocidades sufridas por el pueblo judío durante el holocausto nazi, en el que murieron asesinadas más de seis millones de personas. Su territorio se ubicó desde entonces en asentamientos donde previamente se encontraban otros pueblos, específicamente el palestino, lo que generó un conflicto que se vive hasta nuestros días.

Formalmente, en el sistema jurídico israelí, la capital de ese país y la sede de sus poderes es Jerusalén, aunque esa metrópoli no había sido reconocida como tal por Estados Unidos, país que hasta ahora mantenía su embajada en la ciudad de Tel Aviv.

La falta de reconocimiento de Jerusalén como capital israelí forma parte de largo conflicto que se ha vivido en la zona, pues esa ciudad también es considerada el centro neurálgico de Palestina, nación que internacionalmente aun no es reconocida como un Estado, de hecho en la ONU los palestinos solo participan como observadores.

Desde que concluyó la II Guerra Mundial, todos los presidentes de Estados Unidos habían evitado este reconocimiento, lo que dejaba a la ciudad en una especie de limbo jurídico internacional, justo por la añeja disputa que existe entre el pueblo palestino e Israel.

2. Ciudad Sagrada por partida triple

Jerusalén no solo es una demarcación que es reclamada geográfica y políticamente tanto por israelíes como por palestinos, sino que también se ubica como ciudad sagrada para las tres grandes religiones que existen en el mundo: El cristianismo, el islam y el judaísmo.

El problema es que las culturas islámicas mantienen unida la política, el derecho y la religión; y lo mismo sucede en ciertas áreas del sistema jurídico israelí. Por ejemplo, en el derecho familiar de ese país una mujer no puede divorciarse de su esposo si no cuenta con la anuencia del mismo cónyuge, y el beneplácito de los rabinos que actúan como jueces en este tipo de diferendos que en el mundo occidental solo son de carácter civil.

3. Frágil convivencia jurídica y religiosa

Dentro del casco viejo de Jerusalén se encuentra el muro de los lamentos, el cual el judaísmo considera un vestigio del antiguo templo que fue destruido por los conquistadores romanos.

La ciudad también fue el escenario donde, según el cristianismo, Jesús llevó a cabo la última cena, para posteriormente ser crucificado. En tanto que los musulmanes creen que su profeta, Mahoma, ascendió al cielo desde el lugar que actualmente ocupa la Cúpula de la Roca, también en Jerusalén.

Hasta ahora, las tres religiones han convivido no sin ciertas dificultades, sobre todo porque las autoridades de la ciudad son israelíes, mismas que no son del todo reconocidas por el pueblo palestino, y por otros fieles musulmanes, que profesan el islamismo.

Sin embargo, lo más importante en el diferendo por la ciudad no es religioso, sino político y jurídico, pues en 1967, con la Guerra de los Seis Días, Israel anexionó a su territorio la zona oriental de Jerusalén, una acción que entonces no fue reconocida por la comunidad internacional. Esa parte de la metrópoli es la franja de Gaza, la cual es reclamada por los palestinos como su capital.

4. Un reconocimiento polémico

Donald Trump cumple así una de sus promesas electorales, a favor de la gran comunidad judía de Estados Unidos. Aunque las consecuencias más importantes de la medida serán de carácter internacional, debido a que aún está pendiente un acuerdo de paz definitivo entre palestinos e israelíes.

Esta última es la razón por la que muchos observadores consideran erróneo el anuncio de Trump, ya que puede generar una nueva escalada de violencia en un área que –en los hechos- padece un conflicto bélico de baja intensidad.

En su discurso de este miércoles, el mandatario estadounidense dijo que su país “no puede resolver sus problemas haciendo las mismas suposiciones fallidas y repitiendo las mismas estrategias que han fracasado en el pasado”, pues los “viejos desafíos demandan nuevos enfoques”.

Tras considerar que Israel, como nación soberana, es una “gran democracia” y tiene derecho a determinar dónde ubica su capital, Trump añadió que su decisión “no intenta en ninguna forma abandonar el fuerte compromiso para facilitar un acuerdo final de paz” entre palestinos e israelíes.

5. Las reacciones del mundo

La mayoría de los líderes internacionales coinciden en los riesgos que traerá el reconocimiento hecho por Donald Trump. El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres consideró que el anuncio podría provocar nuevas tensiones en la zona. “El estatus final de Jerusalén debe ser resuelto a través de negociaciones directas entre las dos partes”, apuntó.

En ese mismo tenor se pronunció el Papa Francisco. “Mis pensamientos ahora van a Jerusalén. Al respecto, no puedo callar mi profunda preocupación por la situación que se ha creado en los últimos días y, al mismo tiempo, dirigir un fuerte llamamiento para que todos se comprometan a respetar el estatu quo (sic) de la ciudad”, dijo.

De su lado, el ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Boris Johnson, expresó que el reconocimiento “es una decisión que hacen más importantes que nunca las largamente esperadas propuestas estadounidenses, sobre el proceso de paz en Medio Oriente”.

A su vez, los líderes de la región se mostraron preocupados por la posibilidad del recrudecimiento de la violencia en la zona. El rey Abdullah II de Jordania dijo que Jerusalén es clave para conseguir la paz y la estabilidad en la región y en el mundo.

En Turquía, Ibrahim Kalin, portavoz del presidente de ese país, calificó como un grave error el cambio de política de Estados Unidos. “Jerusalén es nuestro honor, Jerusalén es nuestra causa común, Jerusalén es nuestra línea roja”, aseveró.

Irán también condenó la medida a través de su líder supremo, el ayatola Ali Khamenei, quien dijo que el reconocimiento hecho por Trump refleja la “incompetencia y fracaso” del gobierno estadounidense.

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