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¿Qué le espera al Chapo Guzmán tras el veredicto de culpabilidad?

La cárcel de máxima seguridad a la que será enviado el narcotraficante es calificada por Amnistía Internacional como una tumba en medio del desierto

13-02-2019, 12:54:27 PM
Chapo Guzman

“Aprender a caminar sin grilletes”, esa es la frase reiterada por aquellos que han logrado su libertad tras pasar por alguna de las cárceles de máxima seguridad en Estados Unidos. En el caso del narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán la práctica será a la inversa, pues en la prisión en la que purgará su condena ningún interno puede moverse sin unas pesadas cadenas en los tobillos.

Lee: El Chapo Guzmán declarado culpable en Estados Unidos

La penitenciaría a la que previsiblemente será enviado el capo mexicano es el complejo ADX Florence, que se ubica en el desértico estado de Colorado. Se trata de una cárcel federal que posee el mayor nivel de seguridad entre las prisiones de su tipo, donde adicionalmente se cuenta con un área especial para los delincuentes más peligrosos.

Entre los inquilinos de esta cárcel están Zacarías Moussaoui y Ramzi Yousef, exmiembros de Al Qaeda; Dzhojar Tsárnayev, culpable del atentado en el maratón de Boston (2013); y Theodore Kaczynski, el matemático graduado de Harvard conocido como el Unabomber.

Ahí, el jefe del cártel de Sinaloa, que fue hallado culpable el martes por tráfico de drogas, entre otros cargos, permanecerá 23 horas al día en una celda de siete metros cuadrados, cuya característica principal es su insonoración.

Ningún sonido sale al exterior, y lo único que puede escucharse que provenga de fuera es la alarma que avisa la apertura de la primera de sus dos puertas de acero.

Ese mecanismo automatizado solo se activará una vez al día para que el narcotraficante salga a tomar el sol, por espacio de una hora, dentro de una de las pocas jaulas localizadas al aire libre.

Chapo GuzmanSofia Ugalde

Deshumanización, la sentencia

El veredicto de culpabilidad recibido por el Chapo implica varias condenas a cadena perpetua, que serán establecidas en junio próximo por el juez de la causa.

Se trata de las peores sentencias que suelen recibir los delincuentes en Estados Unidos, porque incluso se viven mejores condiciones en el llamado “corredor de la muerte”, a donde son enviados los condenados a la pena capital mientras esperan su ejecución.

El confinamiento extremo y la falta de estímulos sensoriales a los que son sometidos los reos en ADX Florence generan -en pocos meses- un estado de deshumanización.

El espacio habitable de cada celda “se encuentra detrás de una barrera interior, a varios pies del corredor, por lo que los prisioneros están más aislados del contacto humano”, en comparación con los estándares de otras cárceles de máxima seguridad, refiere un informe de Amnistía Internacional.

Son dos los propósitos de este tipo de reclusorios, y en especial de ADX Florence: Mantener la seguridad del personal penitenciario con respecto de los reos, debido a su alta peligrosidad, y confinar a los presos bajo un control estricto para que estos demuestren un comportamiento “progresivamente responsable”.

Aquí no hay reeducación, ni actividades recreativas. Originalmente, en los años noventa, los habitantes de este penal tenían la posibilidad de mudarse a una cárcel menos estricta, siempre y cuando mejorara su comportamiento, sin embargo esa posibilidad quedó cancelada después de 2001, debido a la llegada de presos acusados por terrorismo.

El informe de Amnistía Internacional, denominado “Enterrado: aislamiento extremo en el sistema penitenciario federal de Estados Unidos”, asegura que el impacto que producen estas condiciones en los reclusos es devastador. Los síntomas resultantes “incluyen ansiedad, depresión, insomnio, hipertensión, paranoia extrema, distorsiones perceptivas y psicosis”.

El organismo defensor de derechos humanos acusa al gobierno estadounidense de violar la Constitución de ese país, y las normas internacionales que prohíben el trato cruel y degradante de los prisioneros.

Si bien, el reglamento de esta cárcel considera que el confinamiento extremo puede reducirse –dentro de la misma prisión- después de un año, en realidad decenas de reos han pasado un promedio de ocho años sin tener ningún tipo de interacción humana, salvo aquella que les proporciona, en silencio, el guardia que los acompaña a tomar el sol.

Chapo Guzmán

Apelación, la alternativa

Estas son las condiciones generales de la reclusión que experimentará a partir de junio el Chapo Guzmán, aunque en su caso podría tener una mayor interacción social si se le permite la visita de sus abogados.

El penalista neoyorquino Jeffrey Lichtman, que encabeza la defensa del narcotraficante, no se ha dado por vencido, planea apelar la sentencia que se le imponga a su cliente con la esperanza de reducirla, pues aunque el letrado formalmente debe pugnar por la libertad del capo, es claro que este terminará su vida en la prisión.

Lichtman tiene la opción de acudir primero a una de las trece Cortes de Apelaciones de Circuito que existen en el país vecino, donde un panel de tres jueces deberá pronunciarse sobre la legalidad de la sentencia. Si esta es ratificada puede pedir la revisión en la Corte de Apelación del Circuito federal.

La última instancia, la Corte Suprema de Estados Unidos, rara vez admite analizar este tipo de casos, a diferencia de lo que sucede en México. De hecho, el pasado mes de enero, la Primera Sala del máximo tribunal de nuestro país desechó dos recursos de reclamación promovidos por la defensa de Joaquín Guzmán Loera.

Los abogados mexicanos del narcotraficante agotaron así todos los procedimientos contra su extradición a la Unión Americana, la cual fue avalada por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, instancia que consideró infundados los argumentos de la defensa del sinaloense.

En contraste con lo que ocurre en las cárceles mexicanas, incluso en aquellas de máxima seguridad de donde el Chapo se escapó dos veces, en la prisión de ADX Florence no se permiten las visitas conyugales.

Además, el protocolo para que los reos se entrevisten con sus abogados únicamente permite la entrada de un defensor, quien se comunica con su cliente a través de un auricular telefónico detrás de una ventana con doble vidrio, en un cubículo con bancos de concreto.

En México el líder del cartel de Sinaloa, actualmente de 61 años, llegó a tener hasta 13 abogados que le defendían y le podían visitar a diario en prisión. Eso es imposible que ocurra en la penitenciaría federal de máxima seguridad de Colorado, donde el contacto con los defensores se permite, en el mejor de los casos, una vez al mes, y la interacción con otros reclusos se mide con una sola proporción: 0%.

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