México

¿Construir o no el Nuevo Aeropuerto? Estos son los pros y contras

La construcción del nuevo aeropuerto avanza lentamente. Si bien su construcción es técnicamente viable, el gran problema serán los costos de mantenimiento y los múltiples impactos ambientales.

17-04-2018, 6:05:40 AM
nuevo aeropuerto

En la zona que hace siglos fuera gobernada por Nezahualcóyotl, quien diseñara importantes obras hidráulicas en el área, avanza ya la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM), que intenta ser el mayor proyecto de infraestructura del actual gobierno.

En uno de los videos publicados por el gobierno federal, una voz en off dice que el NAICM, será el aeropuerto más sustentable del mundo. Para su diseño, participaron el arquitecto británico Norman Foster, el arquitecto mexicano y yerno del empresario Carlos Slim, Fernando Romero y Netherlands Airport Consultants.

De concretarse la construcción conforme a lo planeado, sería el aeropuerto más grande de América Latina y el tercero del mundo. Por lo pronto, el costo de la construcción ya se elevó a por lo menos 186,000 millones de pesos (mdp), frente a un estimado de 169,000 mdp, mientras que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha señalado irregularidades en el uso de los recursos de por lo menos 1,000 mdp.

En este escenario, la construcción del NAICM es ahora uno de los estandartes de batalla de los tres principales candidatos a la presidencia de México.

Especialistas consultados coincidieron en que, si bien la construcción del NAICM es técnicamente viable ya que existe la tecnología para lograrlo, el gran problema serán los costos de mantenimiento debido a la problemática que implica el terreno en el que se construye, además de su impacto ambiental.

Actualmente participan 321 empresas en el proyecto, mientras que entre la inversión que lo financia destacan 6,000 millones de dólares (mdd) en bonos verdes y 1,500 mdd de la Fibra E, según información de la SCT.

1. ¿En qué tipo de terreno se construye el Nuevo Aeropuerto?

El NAICM se construye en las inmediaciones del ex-Lago de Texcoco, en el estado de México, en los municipios de Texcoco y Atenco. El proyecto abarca 4,431 hectáreas (ha), lo que lo hace seis veces y media más grande que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) Benito Juárez.

Las autoridades estiman iniciar operaciones de la primera fase en el 2020 con tres pistas paralelas con operaciones simultáneas, una terminal de 74,300 metros cuadros, la atención de 70 millones de pasajeros anuales y hasta 125 millones en el año 2070, su etapa de máximo desarrollo con seis pistas.

No obstante, la construcción avanza a paso lento debido a las características del terreno que previo a cualquier construcción, requiere que se drene el agua, después, necesita de capas de tezontle y basalto para lograr estabilidad y evitar hundimientos.

El proyecto también considera una Ciudad Aeropuerto para la que se contemplan 200 ha para desarrollar oficinas, hoteles, restaurantes, entre otros establecimientos para atender la actividad aeroportuaria y que de concretarse, implicará una mayor urbanización en la zona y con esto, más demanda de servicios básicos como el agua.

La zona del nuevo aeropuerto es de una dificultad importante, ya que el predio forma parte de un remanente del complejo lacustre de la Cuenca de México. En el predio se identificaron 1,862.64 ha de cuerpos de agua y zona inundable, lo que equivale a 42.04% del terreno, según datos oficiales.

“En términos de factibilidad están en el peor terreno, si nunca había estado urbanizado por algo será”, dice Fernando Córdova, especialista en impacto ambiental y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Córdova, quien ha dirigido desde hace casi cuatro años a un grupo de científicos que examinó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que publicó el gobierno federal, comenta que toda el agua que cae en la Cuenca de la Ciudad de México va hacia la zona de Texcoco y eso hace que sea un terreno altamente susceptible a inundaciones, además, es una de las áreas de la Ciudad que más rápido se hunde.

La Cuenca de México se conforma por cuatro subcuencas: Tezontepec, Tepotzotlán, Texcoco-Zumpango, Toxhac-Tecocomulco y cuatro microcuencas Texcoco, Ciudad de México, Xochimilco y Río de la Compañía.

2. ¿Qué pasa con las inundaciones y el hundimiento?

La obsesión de los conquistadores españoles por desecar la Cuenca le ha costado caro a la Ciudad de México ya que esto ha generado graves problemas de inundaciones, lo que a su vez, provoca un mayor hundimiento. Las propias autoridades reconocen en la MIA que el riesgo de inundación en el terreno del nuevo aeropuerto es alto.

La herencia de los conquistadores y los crecientes asentamientos han generado problemas como la sobreexplotación de los mantos acuíferos, inundaciones y problemas de abasto de agua en varios municipios y delegaciones.

La sobreexplotación de 25 m3 por segundo es muy superior a la recarga. Y esto provoca que la zona de construcción se hunda en promedio de 21 a 30 centímetros al año. El Zócalo de la Ciudad de México, por ejemplo, se hunde en promedio cinco centímetros.

Para entenderlo más fácilmente Córdova explica que, si uno se imagina un globo lleno con agua y una ciudad encima de éste, el agua es la que soporta el peso, pero conforme se extraiga agua de ese globo, la ciudad se va hundiendo.

“Esto tendrá efectos de inundaciones en los asentamientos humanos aledaños y un impacto mayor se espera con la puesta en marcha del nuevo aeropuerto por los efectos en la contaminación por ruido, agua y crecimiento urbano desordenado”, dice David Delgado, profesor del Departamento de Agroecología Universidad Autónoma Chapingo, en el documento México en el patrimonio biocultural y agroecología de la zona lacustre de la Región Atenco-Texcoco.

Agrega que, además, no se contempló adecuadamente el daño permanente que se le ocasionará al humedal y con ello la desaparición de especies biológicas y la destrucción del patrimonio biocultural que se ha desarrollado y mantenido desde la época prehispánica.

Para evitar problemas de inundación y captar el agua de lluvia, el Proyecto Hidráulico del Lago de Texcoco contempla la ampliación y construcción de nueve cuerpos de agua para incrementar la capacidad de regulación de agua pluvial, un incremento de 1,000 ha de la superficie total para alcanzar 2,700 ha espejo de agua y la rectificación de cauces, para mejorar la conducción de los escurrimientos.

“No es que sea imposible, se puede construir, pero requieres una inversión gigantesca, no solamente en términos de estabilización del suelo sino de ingeniería hidráulica, requieres de mucha infraestructura para que no se inunde el terreno, sacar el agua y que no se inunde la Ciudad, la tecnología te lo permite pero ahí ya tienes un problema de costos”, dice el urbanista y economista Salvador Medina.

3. ¿Y si ocurre un sismo?

Las inundaciones no son el único factor a considerar. México se encuentra en una zona de alta sismicidad debido a la interacción de cinco placas tectónicas: la placa de Norteamérica, la de Cocos, la del Pacífico, la de la Rivera y la placa del Caribe.

En el centro de México, los sismos suelen ser intensos pese a la distancia del epicentro debido al tipo de suelo, lo que se amplifica más en las zonas lacustres. El terreno en el que se construye el nuevo aeropuerto es de alta intensidad, por lo que sus estructuras deben tener una construcción especial para evitar afectaciones de terremotos mayores a una magnitud de siete.

“El impacto al construir una infraestructura como esa es que acelera el proceso de hundimiento y se requiere mucho mantenimiento, toda una estrategia de ingeniería para poder mantener tanto las pistas como las edificaciones, supongo que eso se contempla, pero lo malo es que el mantenimiento va a ser costoso”, dice Omar Arellano coordinador del grupo de Ecotoxicología del Programa Observatorio Socioambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

La torre de control, la cual será de nueve niveles con una altura máxima de 90 metros será construida para soportar un sismo de magnitud nueve.

4. ¿Hay riesgo por las aves?

Uno de los impactos ambientales que más han criticado los científicos y ambientalistas es la afectación que la construcción del aeropuerto traerá para la flora y la fauna.

El ex-Lago de Texcoco está ubicado dentro del Área de Importancia para la Conservación de Aves (AICA) C-01 Lago de Texcoco.

El tema de las 270,000 aves que llega a albergar el Ex-Lago es uno de los que genera mayores preocupaciones. El NAICM se construye en la zona de la Ruta Migratoria del Centro, por la que transitan unas 120,000 aves migratorias provenientes del norte del continente.

Los datos oficiales indican que tan solo en el Ex-Lago hay 74 especies, de las cuales  87.46% son patos, 5.43% son aves playeras,  3.72% gallaretas, 0.36% garzas, 0.03% aves rapaces y 3% de otras especies.

“Hemos observado que ha habido un incremento de aves migratorias en los periféricos como el lago de Chalco, el Nabor Carrillo o el de Zumpango, pero el sitio del nuevo aeropuerto era de refugio, llegan y se van moviendo durante su estadía para alimentarse y para anidar. Es lo que se pierde, esa zona en la que se mantenían más constantemente”, dice Arellano, quien agrega que en total, unas 250 especies de aves llegan a estar en la zona del Ex-Lago.

Las aves migratorias tendrán que buscar nuevas áreas de refugio en un contexto en el que la Ciudad se expande cada vez más y les deja menos sitios para resguardarse.

Adicionalmente, un documento de la organización México Sostenible, señala que la MIA no contempla factores como la altura a la que vuelan las aves, la coincidencia de la orientación norte/sur de las pistas de aterrizaje con la de la Ruta Migratoria, y la cantidad de aviones que habrá en el aire de manera regular si se operan tres pistas simultáneamente.

La Administración Federal de Aeronáutica (FAA) recomienda una distancia mínima de 5 millas, unos 8 kilómetros entre las pistas y cualquier cuerpo de agua.

“Dado que en el nuevo aeropuerto operarán aeronaves de turbinas, ninguno de los cuerpos de agua -ni los propuestos por la MIA como medida de mitigación ni los existentes- cumplen con esta recomendación al no existir suficiente espacio entre el área de operaciones del aeropuerto, las zonas urbanizadas y los campos agrícolas”, dice el documento.

La emisión de ruido de los motores de los aviones cada vez es menos alto por lo que las aves ya no se alejan, por tanto estos y otros factores han contribuido a que los impactos de aves sean más frecuentes, según un boletín informativo de la Subsecretaría de Transportes, que indica que uno de los factores de la presencia de aves sobre el aeropuerto o cercana a sus instalaciones, son las características del hábitat, lugares con considerables áreas verdes, presencia de agua y árboles.

5. ¿Hay una correcta reforestación?

Como medidas de compensación ambiental el proyecto contemplaba en un inicio sembrar más de 250,000 árboles en por lo menos 240 ha, entre las especies está el cedro salado (Tamarix sp), catalogado por la Comisión Nacional de Áreas Protegidas como exótico e invasor.

A mediados del 2017, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Gerardo Ruiz Esparza, informó que se reforestaron 500 ha, 260 ha más de las indicadas en la MIA, y dijo que se trabaja en la siembra de 500 ha más.

“Se da cumplimiento así, al mandato de mitigación del impacto ambiental en la nueva terminal aérea”, dijo Ruiz Esparza, quien realizó la plantación de un árbol Tamarix, según información de la SCT.

En la zona ya existían individuos del Tamarix sp, de acuerdo con la MIA, sin embargo, el cedro salado altera la dinámica de los ecosistemas, promueve la propagación de incendios, provoca la desecación de los cuerpos de agua y se dispersa de forma incontrolable, lo que repercute en la fauna.

“Desafortunadamente, son árboles exóticos e invasores y eso no es compensación ambiental es seguir impactándolo”, dice Arellano.

Desde hace años el gobierno ha implementado acciones para el control del Tamarix, sin embargo, dado que el Lago de Texcoco era salado estas sales continúan en el suelo y no cualquier especie puede tolerarlas.

“El proyecto será un ejemplo de prácticas sustentables que equilibren los aspectos económicos, ambientales y sociales del desarrollo, adhiriéndose a la definición de desarrollo sustentable establecido por la Comisión Brundtland de las Naciones Unidas el 20 de marzo de 1987: El desarrollo sustentable es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”, dice la MIA.

Sin embargo, los especialistas consideran que la construcción del nuevo aeropuerto en el Ex-Lago de Texcoco le quitará a la Ciudad de México una de las armas para atacar el desabasto de agua, además de aumentar los niveles de contaminación e impactar a cientos de especies de fauna.

“Si uno quiere atender las grandes causas de la falta de agua, la único opción real para atacarlos es el Lago de Texcoco, porque ahí van todos los afluentes de la temporada de lluvias, es una zona de amortiguamiento de inundaciones  y si nosotros lográramos restaurar ese lago, tendríamos la fuente principal de recarga de mantos acuíferos”, dice Córdova.

6. ¿Qué impactos positivos habrá?

Varios empresarios y organismos de la iniciativa privada han abogado por el Nuevo Aeropuerto. La defensa con mayor amplificación la hizo Carlos Slim, dueño de la empresa América Móvil, y quien desde distintos puntos tiene algún tipo de participación en la obra.

Recientemente, Slim aseguró que la obra sería un detonante para impulsar la zona, que actualmente colinda con municipios con índices de inseguridad y violencia, como Ecatepec o Nezahualcóyotl. De acuerdo con el empresario, el NAICM significaría un cambio positivo para la región, además de que dejaría el espacio para un nuevo polo de desarrollo económico en el lugar que actualmente ocupa el aeropuerto.

“Va a permitir transformar a todos los habitantes de la zona. Va a transformar esa área, que es la más degradada de la Ciudad de México y que será la más moderna del país”, dijo.

La visión contrasta con la de los analistas consultados.

“Probablemente en la infraestructura hotelera, de negocios, más de vías de movilidad, pero al mismo tiempo va a tener impactos negativos por la falta de agua, el tráfico vehicular y aéreo, incrementan las emisiones de gases de efecto invernadero y además, modifica una dinámica urbana en la zona”, asegura Omar Arellano.

Para el especialista, la edificación de la estructura del aeropuerto luce como el único factor sustentable, ya que para su construcción se seguirán criterios internacionales de sustentabilidad. Norman Foster dice en uno de los videos que será el primer aeropuerto en calificar para la certificación medioambiental Leed Platinum.

7. ¿Y si se cancela?

Inbursa, Pensionissste, Profuturo y XXI-Banorte invirtieron 13,500 mdp que representa el 45% de la oferta global de la emisión. Del universo total de activos que administran, el monto representa 0.9%, de acuerdo con información de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

La inversión la hicieron por medio de una Fibra E, un instrumento financiero, constituido a través de un fideicomiso que invierte en el desarrollo de proyectos de infraestructura y energía en el país y que está listado en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

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“El efecto es un gran beneficio empresarial y representa un gran impulso al desarrollo social, hoy hay 45,000 empleos que van a llegar a 70,000, y desde luego, lo más importante, no podemos perder la confianza y el crédito de México, porque un país no puede suspender una obra de esta dimensión de un día para otro, de un momento para otro, creo que sería lo más grave”, dijo el titular de la SCT a mediados de marzo.

Por su parte, el titular del GAC, Federico Patiño, estimó a finales de marzo que cancelar la construcción costaría 120,000 mdp, la mitad del costo de la obra. La cifra derivaría de demandas por daños y perjuicios, liquidación de personal, así como por los contratos que se han firmado y la inversión de que ha realizado hasta ahora. De acuerdo con Patiño, actualmente tienen cubierto el 70% del costo total de la obra que asciende a 13,500 millones de dólares.

Moody’s Investors Service, una calificadora de riesgo, aseguró que la cancelación del aeropuerto de la Ciudad de México es un riesgo clave. El tráfico total en México aumentó 60% entre 2012 y 2017, o un promedio de 10% anual. Las compañías aeroportuarias esperan que continúe esta tendencia de la mano con el menor costo de los boletos que provoca la mayor competencia entre aerolíneas.

“Cancelar el proyecto del aeropuerto de la Ciudad de México tendría implicaciones crediticias negativas para el sector”, aseguró en un nuevo reporte.

En contraparte, Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de coalición ‘Juntos Haremos Historia’ y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) acordaron establecer una mesa de trabajo para revisar el proyecto del aeropuerto, antes de cancelarlo como lo ha propuesto López Obrador, quien ahora es el puntero en las preferencias de voto de diversas encuestas.

En este sentido, el CCE ha demando a todos los candidatos certidumbre jurídica para las inversiones, así como respetar los compromisos contraídos para el desarrollo de la infraestructura como con el NAICM.

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