México

El misterio de los cinco días que cambiaron a Marco Antonio Sánchez

En una ciudad llena de cámaras, en una escena donde hubo varios testigos, no existen responsables ni respuestas de qué le pasó al joven Marco Antonio Sánchez tras ser detenido de forma arbitraria por un grupo de policías.

02-02-2018, 4:37:44 PM
marco antonio sánchez

Hay cinco días que pesan como una laguna mental insondable en el viacrucis del estudiante Marco Antonio Sánchez.

Los hechos: Hubo una detención arbitraria el 23 de enero; hay pistas del forcejeo previo; fue presentado en El Rosario y, presuntamente, fue liberado al poco rato, al no fincársele ninguna responsabilidad.

Los videos del 27 de enero muestran a un Marco Antonio desmejorado, con otra ropa, golpeado y en aparente estado de shock, pero esta vez en un juzgado calificador de Tlalnepantla, del que, igualmente, fue liberado al no encontrar ningún motivo para retenerlo –ni siquiera su evidente mal estado–.

Marco Antonio Sánchez, finalmente, fue encontrado el 28 de enero en una zona residencial, desorientado, a unos 40 kilómetros de donde había sido liberado la noche anterior.

¿Qué pasó entre esas dos detenciones? ¿Qué le hicieron o qué vivió el estudiante de preparatoria durante esas horas?

En conferencia de prensa, el padre del joven y representantes de instituciones como la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia y el Instituto de Justicia Procesal Penal, destacaron la estrategia a seguir para desvelar la actuación de las autoridades y hacer justicia a Marco.

Lee Las dudas y respuestas del caso

“Consideramos inaceptable la narrativa del Gobierno de la Ciudad, la cual se ha construido de tal modo que la responsabilidad recae en la víctima para enterarnos qué fue lo que sucedió”, dijo Luis González Plascencia, expresidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Por ello, ante un caso en el que la víctima se percibe como culpable y responsable final para explicar lo que sucedió, que exhibe la pobre capacitación y el dudoso actuar de la policía, y que ha mostrado a un Gobierno sin respuestas y con una cabeza errante, se ha creado un cerco de protección en torno a Marco Antonio Sánchez y su familia.

Los voceros anunciaron que sus instituciones asumirán la defensa del caso y guiarán a la familia en el proceso, al tiempo que se ha sumado un grupo de denunciantes a esta investigación, entre los que se encuentran la periodista Lydia Cacho y el actor José María Yazpik.

Los expertos también anunciaron que se solicitará abrir el expediente por desaparición forzada, pues el caso cumple con las características de este delito.

Sin respuestas sobre Marco Antonio Sánchez

El padre del menor, hombre robusto de unos 50 años, lleva camisa blanca, un blazer verde, el bigote prominente y la voz grave y tranquila.

“La salud de mi hijo está en riesgo, él viene muy alterado”, dice Marco Antonio Sánchez padre.

Sánchez acusó malos tratos por parte de la autoridad, poca sensibilidad con respecto a la salud de su hijo y abandono para seguir varios trámites que él ha tenido que llevar a cuestas.

“Era su obligación canalizar todo para tenerlo listo en el momento que llegara mi hijo. Es su obligación porque fue una situación que ellos crearon; si sano se lo llevaron, sano lo tienen que entregar”, dijo Sánchez.

En tanto, la actuación y respuesta de las autoridades ha llevado a la familia de Marco Antonio a una nueva tortura: la de no saber qué fue lo que sucedió con su hijo durante tantos días y cuál es la razón del estado con el que se encontró.

“La normalización de la detención arbitraria ha llegado a que las autoridades la usen como defensa: ‘no fue desaparición forzada, fue detención arbitraria’, es su argumento”, lamentó Margarita Griesbach, de la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C.

El caso de Marco Antonio Sánchez empezó recién con su localización. No hay respuestas para el padre, pero sí una lucha legal en ciernes para hacer justicia y resolver, en una ciudad plagada de cámaras, qué fue lo que pasó con su hijo durante cinco días con sus noches.

“Nos enfrentamos a posibles resistencias en las que se aprovecha el caos burocrático y la incompetencia para ocultar la impunidad”, sostuvo Griesbach.

Mientras tanto, Marco se recupera en un hospital pediátrico –donde su padre se ha tenido que hacer cargo de algunos gastos–, pero la venda de los cinco días empieza a pesar bastante, no tanto al interior de la familia como en el silencio incómodo e incapaz que truena desde el micrófono de policía y Gobierno.

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