revista
Suscripciones Media Kit

Síguenos

México

Mario Aburto: ¿el asesino solitario de Luis Donaldo Colosio?

Mario Aburto asesora a presos que estudian la primaria, padece numerosas enfermedades y podría pedir su libertad anticipada dentro de seis años

22-03-2019, 12:08:51 PM

Vive en el penal de Huimanguillo, en Tabasco, tiene 47 años, lleva preso 300 meses por ser responsable del homicidio del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocurrido el 23 de marzo de 1994. Es Mario Aburto Martínez, un hombre condenado a 45 años de prisión que afirma ser inocente.

Lee: Los nuevos derechos que tienes con la Constitución de la CDMX

Su situación jurídica no ha cambiado desde hace tres lustros, a pesar de que su familia solicitó en 2014 que su caso fuera revisado, con la esperanza de conseguir un indulto, con base en una reforma hecha en 2013 al Código Penal Federal.

De acuerdo con la respuesta a una solicitud de información realizada al Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social del gobierno federal, Aburto llegó al Cefereso número 6 “sureste” el 6 de julio de 2012. Cuatro años después, en 2016, aprobó una capacitación que lo habilita como asesor de los internos que estudian la primaria en esa prisión.

No se trata de ningún beneficio, sino de una colaboración que presta el Instituto de Educación para Adultos de Tabasco en la que se involucran los presos, como parte de sus actividades de rehabilitación.

Aburto también asiste a una ludoteca, practica futbol y mantiene como terapia ocupacional actividades de música y pintura. Desde su ingreso en prisión, primero en el Centro Federal de Readaptación Social del Altiplano, y luego en Puente Grande, Jalisco, recibe psicoterapia individual para tratar su trastorno narcisista e histriónico de la personalidad.

Enfermo crónico

Mario Aburto Martínez se encuentra compurgando la pena de 45 años de prisión por los delitos de homicidio calificado con premeditación y alevosía, y portación de arma de fuego sin licencia. Su condena definitiva le fue dictada en 2004, por lo que esta concluye dentro de 20 años, en marzo del año 2039, unos meses antes de que cumpla 68 años de edad.

Durante su reclusión ha tenido toda clase de enfermedades: desde artritis en el tobillo derecho hasta herpes. Padece gastritis crónica, mialgias (dolor muscular), rinitis, dorsalgia (dolor de espalda), y en numerosas ocasiones ha presentado ansiedad y depresión.

Desde el 17 de noviembre de 2016, la lista de sus enfermedades fue clasificada como confidencial, de acuerdo con la hoy abrogada Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública. No obstante, antes de esa fecha la entonces Procuraduría General de la República reveló sus padecimientos en uno de los cuatro tomos que conforman el informe de la investigación del asesinato de Luis Donaldo Colosio.

Te puede interesar: La desesperante crisis de pobreza y derechos humanos en México

Padres resignados

María Luisa Martínez y Rubén Aburto Cortés, padres de Mario Aburto, viven refugiados desde 1994 cerca del puerto de San Pedro, California, en Estados Unidos. Su vivienda, lúgubre y pequeña, se encuentra en un peligroso barrio en el que las pandillas sientan sus reales durante la noche.

El año pasado Rubén Aburto se declaró en bancarrota ante una Corte de California, su situación económica es precaria desde que toda la familia tuvo que huir tras el homicidio de Colosio.

Muchas de sus pertenencias, incluyendo las escrituras de una casa de su propiedad en Tijuana, fueron decomisadas por las autoridades. Nunca les devolvieron lo sustraído durante el par de cateos que la entonces Policía Judicial llevó a cabo en el lugar donde vivían Mario y su madre.

“Mi hijo se dio culpable para salvar la vida de él, y salvar la vida de mi esposa y de mis hijos en Tijuana, por eso se dio culpable mi hijo, verdad, porque él estaba amenazado de muerte”, me dijo hace 24 años el padre de Mario Aburto.

“Nosotros estamos seguros de que mi hijo no disparó, nunca se ve la cara pues del que le está disparando a Colosio”, aseveró.

En esa entrevista, los progenitores del asesino solitario del candidato presidencial ya estaban resignados a lo que ellos consideran una injusticia. No obstante, en 2014 recurrieron al presidente Enrique Peña Nieto en busca de un indulto.

El artículo 97 bis del Código Penal Federal faculta al titular del Poder Ejecutivo a indultar a un preso si se demuestra que la persona sentenciada no representa un peligro para la seguridad pública, y “cuando existan indicios consistentes de violaciones graves a los derechos humanos” del reo.

Otro requisito que impone ese numeral es que el preso debe haber agotado todos los recursos legales a los que tiene derecho, a fin de solicitar el perdón presidencial. En el caso de Mario Aburto, el último recurso se agotó en 2004.

Sin embargo, las otras dos condiciones no se satisfacen pues no existen elementos que hagan presumir que sus derechos fundamentales fueron lesionados, además de que la peligrosidad con la que fue clasificado no ha desaparecido.

Desde su ingreso en prisión Mario Aburto ha sido sancionado en diversas ocasiones por mostrar problemas de convivencia con otros presos, en tanto que en los primeros años de su internamiento se mostraba reacio a las terapias de socialización y readaptación.

Preliberación en 2025

A pesar de estos antecedentes, Mario Aburto podría salir libre dentro de seis años gracias al sistema penal acusatorio que abrogó la ley que regulaba la ejecución de sanciones, y que prohibía la libertad anticipada para sentenciados por homicidio.

En cambio, la nueva Ley Nacional de Ejecución Penal, vigente desde junio de 2016, establece que los sentenciados tienen derecho a solicitar su libertad si ya cumplieron el 70% de su condena, y si en su historial de reclusión predomina la buena conducta.

Esto quiere decir que Mario Aburto Martínez puede solicitar su libertad en el mes de septiembre del año 2025, luego de haber cumplido 31 años y medio de condena. En ese momento él tendrá 54 años.

No obstante, este beneficio no es automático, el juez de Ejecución que recibe la solicitud del preso puede negar la libertad anticipada si existe un riesgo objetivo y razonable para la víctima o sus familiares, para los testigos que depusieron en su contra, y en general para la sociedad.

En el caso de Mario Aburto, esos riesgos deberán ser valorados con puntualidad, junto con las numerosas incógnitas que aun rodean su participación en aquel mitin encabezado por Luis Donaldo Colosio, en la polvorienta Lomas Taurinas de Tijuana.

Recomendamos: EU abandona el Consejo de Derechos Humanos de la ONU

También podría interesarte:

Artículos relacionados

Comentarios