México

La delincuencia se diversifica y reta a las empresas de seguridad

Las compañías dedicadas al rubro de seguridad han identificado que la delincuencia comienza a diversificar sus negocios y rutas para cometer ilícitos. El reto es concientizar a la población en prevención del delito y adaptarse de forma apresurada a la nueva estrategia del crimen con tecnología y nuevos productos.

06-03-2018, 8:01:22 AM
Las empresas que gana en la guerra contra la delincuencia.

Las empresas en el negocio de la seguridad son retadas por la delincuencia. Los criminales han diversificado sus negocios y las rutas que emplean para operar en el país, lo que requiere que las firmas en México respondan al nuevo fenómeno delincuencial.

“Los automóviles robados no los estamos encontrando. No se destruyen solo se transforman en la herramienta para cometer otros ilícitos”, asegura Carlos Jiménez Palacios, gerente de Seguros de Automóviles de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

El robo de automóviles se incrementó 24% en enero pasado, mientras que el equipo pesado tuvo una subida de 16%, pero su incremento durante 2017 fue de 29%. Los focos rojos están encendidos.

“Hay estados en donde lo que más se están robando es equipo pesado… Estamos viendo un cambio en la composición de lo que hoy se están robando”, dice el gerente de Seguros de Automóviles.

En Puebla hay más robos de vehículos pesados que de automóviles, mientras que en Veracruz y Tlaxcala se puede repetir este comportamiento hacia finales de 2018.

La industria de los seguros no es la única que observa los cambios en la tendencia de robos. El robo a transporte de carga también es uno de los delitos que la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP) ha visto incrementarse de manera importante en los últimos años. Durante 2017, este ilícito se incrementó en 86%.

“Son cifras alarmantes y por eso no nos sorprende que haya incrementos en las primas de los seguros en el caso de las mercancías”, dice el presidente de la AMESP.

La ruta Veracruz-Puebla es una de las más susceptibles al robo de transporte y Guanajuato, una zona que en el pasado no mostraba mayores incrementos en el pasado, muestra cambios negativos: los tramos Celaya-Salamanca e Irapuato-León sorprenden por su inseguridad.

Querétaro y Jalisco también llaman la atención de la AMESP por el alza en las estadísticas de robos.

Las unidades de transportación de mercancía también comienzan a analizar la protección de los productos a través de blindar sus unidades, de acuerdo con Esteban Hernández, presidente de la Asociación Mexicana de Blindadores de Automotores (AMBA) .

Alto Nivel te presenta en la segunda y última entrega de su reportaje Las empresas que ganan en la guerra contra la delincuencia en México la historia de las compañías de seguridad privada y de la industria de seguros.

El brazo de la seguridad privada

Los robos a negocios y centros comerciales siguen afectando las actividades productivas de varias regiones en el país.

El robo a negocios se incrementó 29% el año pasado, en comparación con 2016; ha subido el robo a transeúnte 25%, y 23% el robo a transporte dentro de las ciudades, de acuerdo con cifras que expone la AMESP.

“El robo a transeúnte se ha venido incrementando de manera muy considerable”, dice Roberto Rivera Mier, presidente de la AMESP.

Los países desarrollados realizan una inversión mayor en seguridad, como es el caso de Estados Unidos. Sin embargo, en México no destinan mayores recursos en este sentido.

Las empresas, principalmente estadounidenses, han realizado una mayor inversión en controles de acceso (85%), circuitos cerrados de televisión (80%), alarmas de seguridad (66% alarmas), guardias de seguridad (65%), entrenamiento personal (56%), seguridad perimetral y filtros de selección de personal, de acuerdo con encuestas de la AMESP.

Aeropuertos, centros comerciales, negocios y otros espacios en donde la seguridad privada se encuentra presente podrían verse beneficiados por el incremento del monto de las inversiones.

Los servicios más demandados entre las empresas de seguridad privada son: seguridad privada para persona y bienes; servicios de alarma y monitoreo electrónico; y el traslado de bienes y valores.

El tamaño del músculo de la seguridad privada en México es de 5,424 empresas, de las cuales el 77% son locales, es decir, que realizan actividades en un solo estado, y el 23% restante son empresas que requieren un permiso federal para operar, ya que su presencia rebasa dos entidades, de acuerdo con los últimos datos de la Dirección General de Seguridad Privada.

El sector aeroespacial y automotriz en la zona del Bajío demandan mayores servicios de seguridad para la transportación de sus mercancías.

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La informalidad

Uno de los grandes enemigos de las empresas de seguridad privada en el país es la informalidad en la que operan algunos jugadores en el mercado. “En la AMESP nos sorprende que exista alguien que las contrate”, dice Rivera, quien asegura que es difícil cuantificar el número de compañías informales.

En este sentido, es importante revisar los permisos y las identificaciones del personal físico de las compañías de seguridad.

El crecimiento de las empresas de seguridad privada alcanzó en 2017 cerca de 16%, explica el ejecutivo.

El reto para las empresas de seguridad es incrementar los sueldos y los niveles de capacitación para todo el personal de seguridad, esfuerzo que también requiere el compromiso de las autoridades en el ámbito de la seguridad pública.

“Cada vez se hacen mayores controles para evitar infiltraciones y personal que no debiera estar en nuestras filas pueda ingresar”, asegura Rivera Mier, aunque sabe que hay retos mayores.

La asociación busca profesionalizar a los más de 100,000 trabajadores del sector de la seguridad asociados, mejorar el marco regulatorio y crear la cámara de la seguridad privada.

La mayor parte de las compañías en el sector de la seguridad privada provienen del extranjero.

¿Sobrerregulación?

Rivera Mier se ha enfocado en el rubro de seguridad humana y electrónica. Durante el último año, el ejecutivo mexicano se ha encontrado al frente de la AMESP, una organización fundada hace 5 años con la misión de representar a las empresas ante las autoridades.

El directivo sabe que la tecnología avanza a pasos agigantados paras las compañías de seguridad. El marco regulatorio en México tiene ciertos candados que hacen que avance con lentitud las innovaciones en el sector. La normatividad todavía se enfoca al vigilante y no a todas las divisiones de seguridad.

Federación, estados y municipios son los encargados de regular la actividad de las firmas de seguridad por ser una actividad concurrente

“Tenemos una sobrerregulación que impacta cuando no está alineada y no tiene procesos homologados”, asegura Roberto Rivera.

El ejecutivo considera urgente la modificación del marco regulatorio para las firmas del sector, ya que las compañías necesitan adaptarse a las nuevas necesidades de operación que impone el mercado, como la tecnología.

“Necesitamos avanzar mucho más rápido de lo que lo estamos haciendo para que en la ejecución tengamos más orden y no nos sorprenda la delincuencia como puede suceder”, explica Rivera Mier.

Los empresarios buscan la creación de una ley nacional que unifique los criterios de operación para todas las firmas que participan en la industria de la seguridad y transparentar los procesos administrativos y ahorrar dinero.

En la actualidad, las firmas pagan trámites administrativos ante los tres órdenes de gobierno en México y cumplen con requisitos operativos diversos que encarecen los costos.

La AMESP ha hecho un frente común con las organizaciones del sector para que el poder legislativo presente una iniciativa de ley durante este primer semestre de 2018.

“Se está cocinando en la cocina legislativa una ley de seguridad privada y estamos ansiosos de participar para que pueda ser una realidad”, revela Roberto Rivera.

Seguros contra la delincuencia

La industria de los seguros también tiene mucho que decir sobre la inseguridad. Al cierre de enero pasado, 90,975 automóviles fueron robados, lo que representa un incremento de 25%, es decir, alrededor de 10 unidades fueron robadas cada hora a lo largo de la República Mexicana. Una cifra que no es nada halagadora.

“Esta es una cifra que cada vez se está yendo al alza”, dice Carlos Jiménez, de la AMIS.

Las entidades del país que más vehículos robados recibieron en 2017 fueron Estado de México y la capital del país, seguidos por Guanajuato, Puebla y Veracruz; mientras que los estados en donde se roban más vehículos son Jalisco, Veracruz y Nuevo León.

“Se han encontrado vehículos robados fuera del país. La frontera sur se está convirtiendo en un lugar en donde se están trasladando estos vehículos”, comenta el especialista en seguros.

El valor del total de autos robados durante 2017 ascendió a 14,000 millones de pesos, lo que supera los 13,000 mdp asignados en el Presupuesto de Egresos de la Federación en el rubro de Cultura. Este es el tamaño del problema.

“Tenemos un foco importante en donde debemos implementar mecanismos preventivos para detener el delito”, dice Carlos Jiménez.

El sector asegurador tiene registrado tan solo 30% del parque vehicular. Una persona que no cuenta con un seguro para automóvil podría tener un daño patrimonial de 145,000 pesos, monto que refleja el costo promedio de un vehículo automotor.

“El robo es un freno al desarrollo económico en muchos sentidos”, dice Carlos Jiménez, quien explica que hay más motivos para preocuparnos y encontrar soluciones contra la delincuencia.

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Otros delitos

La comisión de los delitos se asocia al robo de automóviles, ya que la delincuencia emplea los vehículos para cometer nuevos ilícitos.

“Los autos robados ni se crean ni se destruyen solo se transforman”, dice Carlos Jiménez, quien asegura que solo 36% de los vehículos robados a inicios de este año fueron recuperados

La industria se encuentra atenta a 3 contextos que le preocupan: la obtención de cifras históricas en el incremento de robos, aumento de violencia y la baja recuperación de los vehículos; cambio en la composición de robos y el uso de los bienes sustraídos; y la vulnerabilidad de la sociedad civil, ya que dos de cada tres vehículos en México no cuentan con un seguro.

“El robo de automóviles una ventana que nos permite estudiar el contexto de inseguridad a nivel general”, dice Jiménez Palacios.

La industria aseguradora se encuentra atenta a las cifras que muestran un alza en la inseguridad.

“Debemos trabajar muy de la mano de nuestra política pública en prevención y reactivar la certeza jurídica que iba a garantizar el Repuve”, dice Jiménez Palacios.

Tanto Carlos Jiménez, de la AMIS, como Roberto Rivera, de la AMESP, saben que la delincuencia avanza a pasos agigantados y ha llegado el momento de superar el reto que impone el crimen.

Roberto Rivera cree que es hora de que las empresas encuentren soluciones, pero también que las autoridades avancen por el mismo camino “México se encuentra en una situación muy particular y difícil de comparar. Tenemos que ver que la aplicación de las políticas públicas sea más integral”.

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