México

¿Qué pasará con la figura de la primera dama?

Las esposas de los presidentes suelen llevar el cargo de “primera dama” y solo realizan actos protocolarios, aunque esto cambiará con Beatriz Gutiérrez, cónyuge de López Obrador

19-07-2018, 7:51:59 AM
Beatriz Gutierrez Muller

La figura de la primera dama en México no existe legalmente, se trata de una denominación protocolaria que ha recaído en las esposas de los presidentes de México, aunque –dependiendo de la personalidad de estas- históricamente han desempeñado diversas funciones honoríficas.

Esta situación cambiará radicalmente en la próxima administración encabezada por Andrés Manuel López Obrador, pues su cónyuge, Beatriz Gutiérrez Müller, ya adelantó que no le interesa cumplir con ese papel. A continuación te mostramos qué es lo que hasta hoy han hecho las esposas de los mandatarios mexicanos, y cómo podría transformarse esa figura en el sexenio lopezobradorista.

1. No es un cargo oficial

Las esposas de los presidentes de México no desempeñan ningún cargo oficial, la figura no existe en la ley, y formalmente la cónyuge del Ejecutivo federal en funciones no forma parte de la administración pública federal.

No obstante, por cuestiones de seguridad, el Reglamento del Estado Mayor Presidencial sí la tiene contemplada, de hecho, la sección sexta de las diez en las que se organiza este órgano técnico militar está destinada a los eventos de la esposa del presidente.

El artículo 23 del reglamento citado detalla que la sección sexta del Estado Mayor Presidencial se dedica a “organizar, coordinar, conducir y supervisar el desarrollo de los programas relativos a las actividades públicas de la esposa del presidente de la República”.

Si bien no se trata de un funcionario público, la esposa del presidente en turno ha realizado, al menos en los últimos noventa años, actividades públicas de carácter protocolario que deben ser contempladas en los esquemas de seguridad de la presidencia, pues cualquier incidente que afecte al mandatario y a su familia puede alterar la estabilidad y seguridad nacional.

2. Actividades ad hoc

Como no se trata de un puesto administrativo, las actividades públicas de las primeras damas en México han sido definidas por el carácter e intereses personales de quienes han desempeñado ese papel. En este rol también se han considerado las funciones protocolarias que desempeñan las esposas de los presidentes en otros países.

Es por eso que la actuación de las cónyuges de los mandatarios mexicanos no ha sido homogénea, aunque sí hay dos áreas en las que la mayoría se ha interesado: las de beneficencia y la niñez.

Así sucedió en los últimos cuarenta años en los que las esposas de los presidentes fungían como titulares del otrora Instituto Nacional para la Protección de la Infancia (INPI), luego sustituido por el sistema Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

Formalmente se trataba de una labor honorífica, sin sueldo alguno, pues las labores operativas y administrativas de esas instituciones siempre han estado a cargo de una directora o un director.

3. Las excepciones de la figura

La primera dama en México no siempre ha sido la esposa del presidente, pues históricamente ese papel también lo han desempeñado las hijas de algunos mandatarios, cuando estos eran viudos, divorciados o aquella se encontraba incapacitada para realizar estas actividades.

Como ejemplo de esto tenemos a Hortensia Elías Calles, hija de Plutarco Elías Calles, presidente de México entre 1924 y 1928; a Guadalupe Díaz Borja, hija de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970); y a Ana Cristina Fox, en los primeros meses de la administración de su padre, Vicente Fox Quesada (2000-2006).

Otra excepción en el rol protocolario de esta figura es el activismo político manifestado por algunas esposas de mandatarios, como María Esther Zuno Arce, cónyuge de Luis Echeverría (1970-1976), quien –como Beatriz Gutiérrez- no aceptaba que le dijeran primera dama.

Nacida en el estado de Jalisco e hija de un exgobernador de esa entidad, Zuno apoyó abiertamente a los exiliados de izquierda latinoamericanos, que fueron acogidos en México cuando sus países sufrían dictaduras militares.

Más recientemente, en nuestro país fuimos testigos del inusitado activismo político de Marta Sahagún, esposa de Vicente Fox, quien llegó a declarar públicamente su interés por ser candidata a la presidencia.

4. Un rol cuestionado

Debido a que no hay una legislación específica para las actividades que realiza la esposa del presidente, sus “funciones” dependen de lo que disponga el mandatario en turno o de lo que ella quiera hacer.

Los usos y costumbres de la presidencia han ubicado a la esposa del jefe del Ejecutivo como la acompañante oficial de este, en eventos tanto nacionales como extranjeros. Esa ha sido la razón principal para que algunos presidentes hayan destinado una partida presupuestal para el vestuario de la primera dama, algo totalmente irregular que en su momento ha sido criticado.

Lo mismo ha sucedido con el personal administrativo que ha sido asignado para auxiliar a la esposa del presidente, destacándose el caso de Marta Sahagún, quien llegó a tener bajo su mando a unas veinte personas, sin que existiera ninguna norma que regulara su actuación.

5. Los cambios que vienen

Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de Andrés Manuel López Obrador, expresó a finales de mayo que no estaba interesada en desempeñar el rol de primera dama, pues desde su perspectiva esa figura tiene algo de clasista.

Esta posición se ha reiterado tras el triunfo de su esposo en los comicios presidenciales. Gutiérrez considera que “en México no queremos que haya mujeres de primera ni de segunda”, pues “todas somos mujeres (y) todas hacemos algo importante”.

Como formalmente la esposa del presidente no tiene ninguna obligación, la cónyuge de López Obrador podrá seguir con las actividades profesionales que hasta ahora ha realizado. Si decide acompañarlo en algún evento será eso, una decisión propia que deberá ser tomada y definida por ella misma.

Otro tema es la seguridad que se le debe de proporcionar como esposa del jefe de Estado mexicano, lo cual aún no está del todo claro, pues Andrés Manuel López Obrador ha reiterado que no aceptará la seguridad del Estado Mayor Presidencial.

Esta medida, que eliminaría la protección que el Estado Mayor le daba a las esposas de los mandatarios mexicanos, deberá redefinirse con Gutiérrez Müller en los mismos términos que lo haga la seguridad del próximo presidente.

Leer: ¿Qué necesita un presidente para ya no hacer uso del Estado Mayor Presidencial?

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