México

3 cambios que detonó el Movimiento Estudiantil de 1968

El Movimiento Estudiantil de 1968 tuvo un trágico fin la noche del 2 de octubre con la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco; sin embargo, tuvo repercusiones en la historia inmediata del país

02-10-2018, 11:42:47 AM
1968 1968

El Movimiento Estudiantil de 1968 surgió en un contexto histórico y social en el que los jóvenes no tenían suficientes canales para expresar sus opiniones, además de que las expectativas a futuro empezaban a cambiar drásticamente.

Así, mientras un par de década atrás cursar estudios universitarios prácticamente le garantizaba a un joven una superación de vida y profesional que le permitiría vivir bien durante los próximos años de su existencia, para mediados de los 60, ese panorama ya no era tan prometedor.

Además, los jóvenes del 68 se cuestionaban temas como el autoritarismo y la corrupción gubernamental, una tendencia mundial que en México tuvo su propia versión.

Ese movimiento tuvo un trágico fin la noche del 2 de octubre con la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco; sin embargo, tuvo repercusiones en la historia inmediata del país que, con el tiempo, desembocaron en ventajas como mayor acceso a la educación para generaciones futuras y mayor libertad en varios medios de información.

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1. Educación

Uno de los mayores legados del 68 fue un importante cambio en la educación pública, especialmente a nivel medio y superior, que permitió, entre otras cosas, la ampliación de lugares para recibir a más alumnos y diversas reformas a las leyes que hasta entonces estaban vigentes.

De hecho, la reforma a la educación fue una de las banderas que tomaron los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y de Luis Echeverría para tratar de atender lo que, según consideraron, era el punto principal de las protestas de quienes participaron en el Movimiento Estudiantil.

Se hicieron planes para expandir la capacidad instalada de educación básica y secundaria, crecer la matrícula en los niveles de educación media y superior, atender la educación para adultos, actualizar métodos de enseñanza, reestructurar los programas educativos y, finalmente, expedir un Ley Federal de Educación que remplazó a la legislación que estaba vigente desde 1941.

Surgió entonces una especie de apertura en donde intelectuales, académicos, educadores y estudiantes tenían cierto espacio de expresión hacia el interior de las universidades a través de diversos proyectos educativos surgidos en la década de los 70.

ciudad universitaria, unam

En ese contexto, surgieron instituciones educativas como el Colegio de Bachilleres y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); además de que las escuelas vocacionales del Instituto Politécnico Nacional se transformaron en Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecyt).

Pero quizá el proyecto más ambicioso fue la creación de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), que abrió sus puertas en 1973 y que contemplaba una nueva manera de educar, impartía programas de vanguardia y ofrecía carreras aptas para los tiempos actuales que representaban una nueva opción para los jóvenes que buscaban más opciones educativas, al menos en la Ciudad de México. Su primer rector fue el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, creador de obras como el Estadio Azteca y que había participado en la organización de los Juegos Olímpicos de México 68.

En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) también hubo importantes cambios, como el impulsado por el rector Pablo González Casanova: el Colegio de Ciencias y Humanidades (los CCH) en el nivel medio superior y el Sistema de Universidad Abierta.

El proyecto más grande de la UNAM en ese entonces fue el Programa de Descentralización de Estudios Profesionales, a partir del cual se crearon las unidades multidisciplinarias conocidas hoy como Facultades de Estudios Superiores (FES).

Entre 1967 y 1972, la población estudiantil casi se había duplicado, al pasar de 47,000 alumnos a más de 80,000, por lo que el rector González Casanova propuso la creación de nuevos planteles fuera de Ciudad Universitaria.

Así surgieron las Escuelas Nacionales de Estudios Profesionales (antes ENEP, hoy FES) que abrieron planteles inclusive fuera de la Ciudad de México, como Cuautitlán, Iztacala y Acatlán.

En esos años, también se impulsaron algunos cambios en la forma de estructurar los programas académicos de las universidades del país, como los cursos semestrales, los créditos por materias, los troncos comunes y el servicio social.

2. Los medios

No solamente al día siguiente de los hechos, sino durante más de dos décadas, el tema del 2 de octubre de 1968 no era tratado en los medios y había muy pocos espacios en donde se exhibían materiales como el documental “El grito”, dirigido por Leobardo López Aretche y que incluye registros fílmicos de alumnos del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM.

De hecho, en el cine comercial, el tema se trató (al menos directamente) hasta el estreno de la película “Rojo Amanecer”, la cual fue dirigida por Jorge Fons, producida por Valentín Trujillo y protagonizada por María Rojo, Héctor Bonilla, Bruno Bichir, Demián Bichir y Eduardo Palomo. Tras ser censurada y “enlatada” durante varios años (de hecho, se filmó y produjo prácticamente en secreto), por fin se estrenó en 1990, convirtiéndose en un éxito en taquilla.

En 1968, la naciente televisión ya empezaba a jugar un papel importante en México, pero también existía un férreo control de parte del gobierno sobre sus contenidos, los cuales se endurecerían después del 2 de octubre. Los noticieros televisivos eran producidos por periódicos, y uno de ellos estaba a cargo del diario Excélsior, que en ese entonces era dirigido por el periodista Julio Scherer.

Él mismo narró en diferentes ocasiones que el noticiario nocturno de Excélsior, que se transmitía en el Canal 2 del entonces Telesistema Mexicano (que posteriormente se convertiría en Televisa), fue el único que narró en la televisión, de manera muy breve mediante un enlace telefónico con uno de sus reporteros (todo un logró técnico para la época), los hechos de la Plaza de las Tres Culturas, lo cual molestó al dueño de la televisora –Emilio Azcárraga Milmo– y a mismo presidente Díaz Ordaz.

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El sector inmobiliario se adaptó, como en todos lados, a nuevos retos tanto económica como estructuralmente.

A raíz de eso, se eliminaron los noticiarios producidos por periódicos en la televisión privada de México y, tras varios meses de planeación, la noche del 7 de septiembre de 1970 se empezó a emitir el noticiario “24 Horas”, conducido por Jacobo Zabludovsky y que permanecería en el aire hasta 1998, cuando Televisa modificó, después de varios años, su área de noticias.

Durante la década de los 90, el tema fue tratándose un poco más en diferentes medios (el estreno de “Rojo Amanecer” ayudó a acelerar ese proceso), pero el último fue la televisión. En 1998 Televisa produjo una serie en la que sus periodistas estrella –como Ricardo Rocha, Joaquín López Dóriga y Jacobo Zabludovsky– narraban su visión de los hechos del 68, presentando imágenes inéditas; previamente, el historiador Enrique Krauze había producido un programa de su serie “México Siglo 20” también dedicado al Movimiento Estudiantil y al sexenio del presidente Gustavo Díaz Ordaz. Esa fue la primera vez en la que la televisión privada se hablaba abiertamente del 2 de octubre de 1968.

En la prensa, uno de los medios que más trató los hechos de la matanza de estudiantes en Tlatelolco fue Excélsior que, durante los próximos años, siguió con una línea de confrontación hacia el gobierno. Sin embargo, en 1976, el mismo gobierno intervino en la administración del diario para destituir a Scherer como su director, expulsar a periodistas y caricaturistas destacados (como Miguel Ángel Granados Chapa y Abel Quezada) y cambiar la línea editorial. A ese capítulo se le conoce como “El Golpe a Excélsior”, del cual, posteriormente, se desprendieron otros nuevos medios que fueron importantes para presentar un ángulo editorial diferente al oficial, como el periódico UnoMásUno (de donde años más tarde también saldría el diario La Jornada) y la revista Proceso.

3. Las manifestaciones

Un efecto que dejó el 2 de octubre de 1968 fue la línea dura del gobierno contra las manifestaciones en las calles, lo cual, por si quedaba alguna duda, fue ratificado con el llamado “Halconazo” el 10 de junio de 1971. Ese día, un grupo paramilitar denominado “los Halcones” reprimió violentamente una protesta estudiantil en el rumbo de San Cosme. Ambos hechos provocaron que las manifestaciones en la calle, especialmente estudiantiles, fueran algo inconcebible durante varios años, al menos en la Ciudad de México.

Durante 15 años prácticamente no hubo grandes movimientos estudiantiles en la UNAM, la universidad más grande de México; hasta que en 1986 iniciaron una serie de protestas provocadas por un paquete de reformas (que, entre otras cosas, proponía un ajuste a las cuotas) promovidas por el entonces rector Jorge Carpizo.

Estudiantes como Carlos Imaz o Imanol Ordorika eran la cara de este movimiento, el Consejo Estudiantil Universitario (CEU), que había surgido prácticamente de manera espontánea, que paró a la UNAM y que había logrado sentar a las autoridades universitarias en una mesa de negociación cuyos debates se transmitían en vivo a través de la radio (algo inédito en México).

UNAM

Porros atacaron a estudiantes que protestaban en Ciudad Universitaria

Carlos Monsiváis describiría que, en estos diálogos, el público escuchaba en voz de estos jóvenes, todo lo que les hubiera gustado decirles a las autoridades gubernamentales de ese México que, tras los terremotos de 1985 y varias crisis económicas, empezaba a experimentar cambios sociales importantes.

Pero la tarde del 21 de enero de 1987, las calles de la Ciudad de México volvían a servir de escenario de algo que sus habitantes no habían visto en muchos años: una manifestación estudiantil. Ese día, llegó al Zócalo un contingente de, según los cálculos de los organizadores, 300,00 personas, en lo que al día siguiente el diario La Jornada calificaría en su encabezado de la primera plana como “La mayor manifestación estudiantil desde 1968”.

A finales de febrero, se levantó la huelga en la UNAM, y el CEU se convertía en el primer movimiento estudiantil en México que lograba su objetivo en muchos años. En los siguientes días, surgirían otros grupos que protestarían por diferentes causas, teniendo su punto máximo en las elecciones de 1988.

Estos son algunos episodios de la historia reciente de México que, de alguna forma, tienen su origen en el Movimiento Estudiantil de 1968.

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