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5 lecciones para México de la crisis de agua que vive Ciudad del Cabo

Ciudad del Cabo podría ser la primera ciudad en quedarse sin suministro de agua. El problema del agua es real y tomar un papel activo para evitar que la Ciudad de México se acerque a una crisis hídrica.

12-02-2018, 11:32:16 AM
Ciudad del Cabo

El próximo mes de abril podría pasar a la historia como uno de los momentos más tristes del siglo: Ciudad del Cabo (Sudáfrica) tiene altas posibilidades de convertirse en la primera gran urbe del planeta que se quede sin suministro de agua.

A finales de enero, el gobierno de la localidad anunció un plazo de tres meses para enviar una alerta que, hasta hoy, sólo se creería extraída de una historia de ciencia ficción.

Una sequía interminable, acompañada del aumento exponencial en la densidad de población durante los últimos años, ha llevado a Ciudad del Cabo a un extremo nunca antes visto.

Ciudad del Cabo

Aunque la segunda localidad en importancia de Sudáfrica se perciba lejana, su problema con el agua no lo es tanto para la Ciudad de México.

“Estamos en una lista de ciudades con alto estrés hídrico: tenemos problemas con el agua que pueden detonar cada vez más conflictos sociales y ecológicos”, explica Sergio Dondisch, director de WaterStation, firma dedicada a la instalación y mantenimiento de sistemas purificadores de agua.

Se calcula que alrededor del 20% de los habitantes de la Capital no cuentan con un abastecimiento regular de agua potable en casa.

“Hay regiones, como Iztapalapa, donde este problema es muy grave: se hacen tandeos con las pipas para que la gente pueda tener agua dos o tres días a la semana”, advierte Dondisch.

La sed y la resequedad son imágenes comunes en el mundo que padece la desproporción del reparto de la riqueza.

De acuerdo con la ONU, hay 2 mil 600 millones de personas que no cuentan con acceso a una fuente de agua potable, es decir, más del 30% de la población mundial.

“El problema del agua se comprende de acuerdo con su localización. En el caso de México, habría que mencionar las fugas: en la línea de abastecimiento de agua pública se pierde entre el 40 y el 50 por ciento del agua por fugas”, remarca el especialista.

Paradoja: la relación del mexicano con el agua no es tan optimista como lo haría pensar la historia de la gran ciudad fundada al centro de ríos y lagos.

“Le tenemos miedo al agua”, lanza Dondisch. “Sólo así se puede explicar que somos el mayor consumidor per-cápita de agua embotellada en el mundo”.

La Asociación Internacional de Agua Embotellada (IBWA, por sus siglas en inglés) calcula que el mexicano consume 234 litros de agua embotellada al año y Dondisch agrega que se tiran 20 millones de botellas de pet a la basura por día. Pet que, para ser reciclado, requerirá una buena dosis de agua.

La Ciudad de México, cada vez más densa, cada vez más extensa y cada vez más propensa al desperdicio, tendrá que poner especial atención al caso de Ciudad del Cabo, advierte el experto.

“Una ciudad como esta no se quedará sin agua de un día para otro, sino en un proceso por zonas”, apunta.

“La carencia de agua crea mucho estrés en las comunidades: económico y social; genera violencia; suben las tasas de criminalidad y genera desplazamientos descontrolados”.

El experto sugiere algunas medidas en diferentes niveles para tomar un papel activo en el problema del agua y evitar que la CDMX se acerque a una crisis hídrica como la de Ciudad del Cabo:

  • 1. Confiar en los filtros: el embotellado de agua no sólo implica una altísima generación de basura, sino también un costo innecesario: “80% del precio del garrafón es la logística que cobra el distribuidor. El agua cuesta muy poco y la podemos tener mucho más barata. Sólo es necesario instalar un filtro y mantenerlo limpio, así se evitará un impacto ecológico importante”, dice el experto.
  • 2. Mejorar la relación con el agua: se deben conocer las posibilidades del agua. El experto destacó que una cercanía con este recurso permitirá saber cómo limpiar el agua, cómo reusarla, cómo purificar el agua de lluvia y usarla de forma adecuada en casa.
  • 3. Minimizar las salidas de agua: no quiere decir que la gente se bañe menos, sino que se optimicen distintos aspectos. En el mercado se pueden encontrar regaderas, excusados y mezcladoras ahorradoras, por mencionar ejemplos.
  • 4. Incentivos a nivel Gobierno: los organismos operadores del agua están restringidos a mejorar la calidad del servicio o de las instalaciones. “Están en una situación en donde no hay dinero ni incentivos para atacar el problema de las fugas”, explica el especialista. “Falta alinear los incentivos entre Gobierno Federal, Estatales y Municipales para invertir en los sistemas de abastecimiento y tratamiento de aguas residuales”.
  • 5. Educar a los diferentes actores: tanto Gobierno como ciudadanos e industria deben impulsar la conciencia del agua en todos los niveles. “Se debe crear un cambio en los hábitos de consumo, porque el problema del agua no es un tema del futuro, sino que algo que ya empezamos a vivir”, zanja Dondisch. Y desde Sudáfrica suenan las alarmas.

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