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Gane quien gane, Brasil es potencia

Al igual que 80% de sus compatriotas, una estudiante atribuye a Lula da Silva la inusitada influencia política del país en el escenario mundial.

14-06-2010, 9:34:24 AM
14 de junio de 2010

Marcelle Ubaldo, una estudiante de derecho en Brasil, habla de las elecciones presidenciales de octubre con un tono no escuchado desde hace décadas: con confianza y optimismo.

Ubaldo afirma que votará por la candidata del partido gobernante, pero añade que en realidad no importa tanto quién gane: Brasil ya es un gigante en la política internacional y eso no cambiará.

“Estamos ascendiendo y eso va a continuar”, expresó Ubaldo.

Al igual que el 80% de sus compatriotas, la estudiante le atribuye al presidente Luiz Inacio Lula da Silva la inusitada influencia política de su país en el escenario mundial y la economía estable y ascendente.

En el 2016 Río de Janeiro será anfitrión de las Olimpíadas y se estima que para entonces Brasil será la quinta economía del mundo. Recientemente, ayudó a forjar un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear, es el líder indiscutido de Latinoamérica en cuanto a política y economía y, con Lula a la cabeza, se ha convertido en estridente defensor de los países en desarrollo.

Los dos principales candidatos para la presidencia son prácticamente desconocidos a nivel mundial, pero eso no preocupa a muchos.

“Cuando se retiró Pelé, el equipo de fútbol de Brasil siguió siendo grande aun con la ausencia de Pelé”, ofreció como analogía Peter Hakim, de la institución académica Diálogo Interamericano.

Los principales candidatos son Dilma Rousseff, quien fue secretaria de la presidencia de Lula y fue ungida por él para reemplazarlo, y José Serra, quien ha sido candidato en otras oportunidades. Están virtualmente empatados en las encuestas.

Aunque quizás no tienen el mismo carisma que Lula, son considerados hábiles políticos y sabios administradores. Cuando Lula fue elegido por primera vez en el 2002, los mercados financieros del mundo reaccionaron con nerviosismo debido a sus tendencias izquierdistas. Ahora en la antesala a las elecciones de octubre, los mercados están perfectamente tranquilos.

“Esta podría ser una oportunidad para Serra o Dilma de institucionalizar a Brasil como un actor preponderante a nivel internacional aunque quizás con más discreción”, expresó Julia Sweig, directora de Estudios Latinoamericanos del Council on Foreign Relations.

Rousseff representa el gobernante Partido de los Trabajadores, que ha estado ocho años en el poder y que ha aplicado programas sociales para combatir la pobreza. Serra es del Partido de la Democracia Social que gobernó Brasil en los ocho años previos al gobierno de Lula, bajo Fernando Henrique Cardoso.

Otro candidato es Marina Silva, senadora del Partido Verde y quien no es pariente del presidente.

Rousseff, de 62 años y quien sería la primera mujer presidente de este país sudamericano, es una economista de carrera y nunca ha sido elegida a un cargo público. Fue ministra de energía bajo el gobierno de Lula del 2003 al 2005, y luego fue su secretaria de la presidencia hasta que renunció hace unos meses cuando decidió postularse como candidata.

Su firmeza cuando era ministra le granjeó el apodo “La dama de hierro”, justificado además por su pasado como guerrillera bajo la dictadura de 1964-85. En 1970 fue arrestada y durante tres años estuvo presa y torturada.

Aunque Rousseff no tiene quizás el carisma de Lula, sus partidarios señalan que el ahora presidente tampoco era una figura internacional cuando fue elegido por primera vez.

“Hace años, cuando él era un radical, asustaba a la gente”, dijo Ubaldo, “pero una vez que él aprendió cómo canalizar esa energía de tal manera que la gente se sienta cómoda, fue un gran éxito. Dilma lo ha aprendido … y creo que gobernará también así”.

Serra, de 68 años, un ex congresista y gobernador del estado de Sao Paulo, fue ampliamente derrotado por Silva en las elecciones del 2002. Serra también fue opositor durante la dictadura, pero su método de lucha fue la política en lugar de la insurgencia armada.

Tras dirigir un grupo estudiantil que resistía al régimen, tuvo que exiliarse en Chile, donde obtuvo una maestría. De allí fue para Estados Unidos, donde obtuvo un doctorado en economía en la Universidad de Cornell y pasó dos años en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. Regresó a Brasil en 1978.

Serra fue ministro de planificación de Fernando Henrique Cardoso y luego fue ministro de salud, cargo que le valió elogios por imponerse a las corporaciones farmacéuticas y conseguir que fabriquen medicamentos genéricos a precios accesibles, y medicamentos antisida gratis. Fue gobernador de Sao Paulo, el estado que es considerado el motor económico del país.

La mayoría de los analistas coinciden en que Dilma y Serra gobernarían de manera muy distinta en cuanto a la economía y la política internacional, pero mantendrán los programas sociales que hicieron de Lula un hombre popular en Brasil y admirado en el resto del mundo.

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