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Disrupción y, ¿regreso a la normalidad?: gestión de riesgos en la industria energética

04-06-2020, 8:00:20 AM Por:
Deloitte
© iStock

Las empresas del sector energético deberán concentrarse en la reevaluación de proyectos, en fusiones y adquisiciones estratégicas, y en la financiabilidad de largo plazo.

Es indudable que vivimos un momento de disrupción mayúscula. Nada es como era hace unos meses y el futuro no será cómo nada que hayamos visto antes.

Hay que actuar en lo inmediato, es cierto, y enfrentar los impactos de la disrupción en la salud y en la economía, pero también hay que levantar la vista y mirar hacia adelante: anticipar el futuro no como una funesta consecuencia irremediable, sino como una elección en la que podamos preguntarnos, ¿cómo queremos que sea nuestro regreso?

Para ello, resulta relevante recuperar el concepto de histéresis: un fenómeno que consiste en que el estado de un sistema no depende únicamente de los factores de su entorno, sino que depende de su propia historia. Así, “la memoria” de un sistema hará que este no necesariamente recupere su estado inicial, sino uno distinto, una vez que la perturbación que lo afectaba haya pasado.

Frente a esta gran crisis, lo más aconsejable sería comportarnos de manera “histerética”, es decir: aprender de la crisis a la que llegamos por, quizá, no haber asimilado de manera anticipada el riesgo en el que nos encontrábamos, y evitar así volver al mismo lugar.

La pandemia es uno de los principales riesgos identificados por el Foro Económico Mundial, al menos desde 2016; sin embargo, a pesar de que el riesgo estaba definido, la humanidad no estaba preparada de forma efectiva para hacerle frente, no lo asimilamos ni tradujimos, en la mayoría de las ocasiones, en estrategia y acciones.

Gestionar los riesgos

En ese sentido, ahora, nuestro “regreso a la normalidad” tendría que ser todo menos eso: el camino más recomendable es volver a un nuevo estado de conciencia y preparación respecto a la gestión de los riesgos.

Desde luego, en plena crisis, cualquier esfuerzo debe empezar por la respuesta a la propia crisis. Las empresas de energía están concentrando su atención en asegurar la continuidad operativa, la liquidez y preservar el valor del negocio.

Una vez pasada la crisis, cuando se haya garantizado la continuidad de las operaciones, evitando incidentes, reestableciendo la proveeduría crítica, asegurando la liquidez y minimizando la destrucción de valor, vendrá el momento de la recuperación.

En esta etapa, las empresas del sector energético deberán concentrarse en la reevaluación de proyectos, en fusiones y adquisiciones estratégicas, y, de forma muy importante, en la “financiabilidad” de largo plazo de sus negocios, de acuerdo con las nuevas exigencias de los shareholders en la etapa postCOVID-19.

De igual forma, una vez recorrida la etapa de recuperación, las organizaciones deberán emprender el camino a la prosperidad en un entorno de negocios diferente, en el que no solo los inversionistas requerirán mayores y mejores estrategias de mitigación de riesgos, sino que el resto del ecosistema de negocios habrá incorporado aprendizajes y nuevas expectativas, como resultado de esta crisis.

En otras palabras: las organizaciones que logren alcanzar el éxito una vez que se haya superado la pandemia del COVID 19 serán aquellas que emprendan el camino de la prosperidad, apalancadas en un dominio incontestable de la gestión de riesgos.

*Por Carlos de Regules, Socio de Asesoría en Riesgos en Deloitte México

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