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México expuesto a presiones: Carstens

De acuerdo con el gobernador del Banco de México, el país está expuesto a las presiones económicas internacionales.

18-11-2010, 8:20:09 AM
18 de noviembre de 2010

Aunque los mercados se normalizan rápidamente, los efectos económicos negativos en Grecia y Portugal podrían impactar en la economía mexicana, dijo el gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens durante la presentación del Reporte Sobre el Sistema Financiero a junio pasado.

El funcionario dijo que los flujos de capital hacia las economías emergentes han tenido un aumento importante, y la intensificación de los desequilibrios derivados de la depreciación del dólar y el aumento de flujos de capital a economías emergentes podrían generar burbujas financieras en otros países.

Carstens se refirió también al cambio en la relación entre riesgo y rendimiento que podría inducir una reversión brusca de los flujos hacia las economías emergentes, con efecto de contagio a través de distintos canales y mercados.

Asimismo, alertó sobre la agudización de las tensiones en los mercados cambiarios que favorecen la tentación de adoptar medidas proteccionistas del comercio internacional, poniendo en riesgo la recuperación de la economía global.

Dijo que la magnitud de los recursos comprometidos para apoyar al sector financiero y a la actividad económica, particularmente por las economías desarrolladas, podría transformar la actual crisis en una de deuda soberana.

Advirtió también que el sistema financiero mexicano ha demostrado capacidad para absorber los efectos directos de la crisis internacional, así como las pérdidas derivadas de la caída de la actividad económica y del comercio mundial.

Esta fortaleza es resultado de los esfuerzos realizados para mejorar la regulación y supervisión financiera, de tal forma que el sistema financiero está bien capitalizado y por ello dispone del potencial para contribuir a la recuperación económica.

Detalló la normalización de las condiciones en los mercados de deuda nacionales y una mayor estabilidad del tipo de cambio, lo que permitió al Gobierno Federal recuperar el patrón de colocación de valores seguido antes de la crisis.

Además, el manejo de la política de endeudamiento, una calendarización clara de las emisiones, los niveles de calificaciones crediticias y de liquidez de los bonos han contribuido a que la deuda soberana de México, fuera incluida dentro del Indice de Bonos Globales.

Por su parte las empresas paraestatales no enfrentan problemas de financiamiento en el mercado interno, mientras que Infonavit y Fovissste han mantenido su programa de emisión de títulos respaldados por hipotecas.

A partir del tercer trimestre de 2001, el valor de las colocaciones de deuda de largo plazo en el mercado local por parte de las empresas repuntó para recuperar el ritmo de colocación del año previo.

También sostuvo que pese al entorno económico desfavorable en 2009, las utilidades de la banca múltiple se elevaron y se beneficiaron de la caída del gasto en provisiones, con lo cual el Indice de Capitalización de ese sector se ubicaba en junio de 2010 en 17.6 por ciento.

Respecto a otros intermediarios financieros, el gobernador del Banxico dijo que la disminución de las tasas de interés de largo plazo permitió que se recuperara el valor de los activos de las sociedades de inversión y de las siefores.

Pese a ello, el crédito de las sofomes destinado a los sectores hipotecario y automotriz se vio disminuido, siendo las sofomes hipotecarias las más afectadas por la crisis internacional.

Entre los factores que explican esta situación, mencionó el nivel de morosidad en las carteras hipotecarias, así como el deterioro de los niveles de aforo en sus estructuras.

No obstante, aseguró que este fenómeno no representa un riesgo sistémico debido a que abarca una parte pequeña del sistema financiero.

En este proceso de recuperación advirtió la posición financiera favorable de los hogares, las empresas y el sector público en materia de créditos.

No obstante, dijo Agustín Carstens, los riesgos para la economía mexicana provenientes principalmente de los mercados globales podrían minimizarse con las reformas estructurales que incrementen la productividad y competitividad de la economía.