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¿Cuánto costó el Bicentenario?

Los costos del Bicentenario ascienden a 230 millones de dólares, de los cuales 45 serán gastados en tan solo ocho horas.

15-09-2010, 8:04:34 AM
15 de septiembre de 2010

Los gastos que se han realizado con motivo del Bicentenario de la Independencia han sido blanco de muchas críticas, en tanto que existen prioridades en el destino de recursos como los sectores más afectados por la crisis económica, los estados que han sido víctima de los desastres naturales y la ola de violencia de azota al país.

La factura de la fiesta asciende a más de 45 millones de dólares por un evento que durará unas ocho horas y que será retransmitido a todo el país. El blanco principal de las críticas ha sido el desfile que, este miércoles, recorrerá el Paseo de la Reforma y llegará hasta el Zócalo de la capital, donde poco antes de la medianoche el Presidente Felipe Calderón emitirá el tradicional “grito de la Independencia” y dará paso a un espectáculos de luces y fuegos artificiales que darán la bienvenida al día de la Independencia, el 16 de septiembre.

“Esta celebración es muy importante porque puede contribuir a hablar sobre la identidad de México y puede ser muy útil para iniciar un recorrido de orgullo y unificación nacional”, dice Marco Balich, uno de los productores extranjeros contratados por el gobierno de México para organizar los desfiles y los festejos en la capital.

Las críticas no sólo apuntan al desfile, sino también a los otros cientos de proyectos, obras públicas y eventos organizados para festejar el bicentenario, con un costo total de unos 230 millones de dólares.

Según una encuesta publicada este lunes por el periódico Reforma, ocho de cada diez ciudadanos de la capital mexicana opinan que el gasto en los festejos es demasiado alto.

Obras atrasadas

Muchos mencionan el caso de la “Estela de Luz” como el ejemplo de mal manejo de las celebraciones. Un ejemplo es el monumento conmemorativo, que no estará listo hasta fines de 2011y su presupuesto casi se duplicó.

El monumento (una torre de más de 100 metros de altura que está siendo construida frente al Bosque de Chapultepec, en la capital) sería el principal legado de los festejos del bicentenario para futuras generaciones.

Sin embargo, la obra no estará lista hasta fines de 2011 -es decir, después del próximo aniversario de la independencia- y su presupuesto casi se duplicó, hasta llegar a los más de 50 millones de dólares.

El gobierno asegura que el retraso y el creciente costo se debe a un estudio de riesgo sobre la construcción hecho en Canadá, que descubrió que la estructura tiene que ser más firme de lo calculado para poder soportar el flujo de vientos y cualquier actividad sísmica.

“Podríamos haber construido algo a toda velocidad que en 10, 15 o 20 años pudiera estar en riesgo, y tomamos la decisión responsable de construir una pieza que pueda estar segura en los próximo 50, 100 o 200 años”, le asegura a BBC Mundo Alonso Lujambio, secretario de Educación y responsable de los festejos.

La obra en el Distrito Federal no es la única que ha generado controversia.

“La Victoria Alada”, una escultura de bronce diseñada por Ricardo Motilla Moreno y erguida en el estado de Guanajuato para conmemorar la histórica fecha, “es un monumento al despilfarro”, dijo recientemente la escritora Elena Poniatowska.

“Su presupuesto alcanzaría para edificar las casas que la sociedad agradecería mucho más que una estatua copiada de la Victoria de Samotracia”, sentenció Poniatowska.

Música en medio de la polémica

La canción oficial “El Futuro es centenario”, compuesta por Jaime López e interpretada por el cantante Aleks Syntek, fue recibida con un aluvión de críticas.

Su mezcla de pop comercial con géneros puramente mexicanos -como el mariachi y sonidos prehispánicos- no agradó a muchos en México.

Syntek decidió suspender temporalmente su cuenta en Twitter debido a los comentarios negativos sobre la canción y el gobierno se vio obligado a aclarar que la canción no era, como se pensaba, el “himno” del bicentenario, sino sólo un elemento musical para agregar a los festejos.

En plena euforia nacionalista, donde las banderas mexicanas se hacen cada vez más presentes en cada esquina del país, muchos creen que el gobierno está aprovechando los festejos para distraer a los ciudadanos de los problemas del país.

Pero también, la misma polémica sobre los festejos está haciendo públicas las preguntas que muchos mexicanos se hacen en estas épocas históricas, como la que se hacía el escritor Enrique Serna en la revista Nexos. “Si nos quisiéramos tanto, como se quieren los franceses o los ingleses, ¿necesitaríamos gastarnos dos mil millones de pesos para proclamarlo ante el mundo?”.

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