Relajación en el trabajo, un elemento fundamental

Un momento de esparcimiento en el trabajo no le cae mal a nadie, siempre y cuando sea útil para motivar a los empleados y elevar su productividad.

18-04-2011, 3:57:39 PM

Aunque muchas empresas
se mantienen operando, los días previos a los de descanso se pueden prestar
para relajar la tensión laboral. En este momento es cuando la delgada línea
entre ocio y negocio tiende a parecerse más a una liga que se estira desde
muchos lados.

Lo cierto es que, en
la actualidad, es cada vez más frecuente encontrarse en los espacios de trabajo
con todo tipo de equipo e instalaciones propicios para la relajación y el
esparcimiento
: desde gimnasios perfectamente equipados y lugares para recibir
masajes, pasando por mesas de pin pon o salas de lectura, hasta diversos tipos
de consolas de videojuegos. Y qué decir de aquellas empresas que inclusive
cuentan con salas ¡para dormir la siesta!

La necesidad de contar
con un momento de relajación dentro del sitio de trabajo siempre ha existido.
De hecho, la ley establece que en algún momento de la jornada, aún en las
continuas, se debe dar al trabajador la oportunidad de tomar un breve descanso
.
Lo que ha variado es la forma que adopta cada generación y cultura para estos
momentos.

La pregunta para el
responsable del área de Recursos Humanos es: ¿hasta dónde las condiciones de distracción
dentro de la empresa estimulan y favorecen el trabajo, y a partir de cuándo lo
obstaculizan?

Es innegable, según
establecen diversos psicólogos sociales, que para el desempeño óptimo en un
empleo se requiere de un cierto “monto de ansiedad”
. Si este nivel de ansiedad
es bajo, simplemente no existe ningún estímulo –fuera del salario, quizá, y no
por mucho tiempo- para llevar a cabo un trabajo. En cambio, si la ansiedad es
excesiva, el estrés simplemente tenderá a afectar la productividad, derivando
incluso en problemas para la salud.

Lo importante, como
siempre, es establecer marcos de referencia claros, pero no rígidos, sobre en
qué momentos, circunstancias y lugares los empleados pueden disfrutar de un momento de relajación.
Un buen jefe de Recursos Humanos debe saber que existen diferencias entre
individuos, áreas de la empresa y aún entre sectores productivos. Por ejemplo,
en muchas empresas se ha puesto en práctica el llamado “viernes casual”, en el
que se relaja el código de vestimenta para prescindir de la corbata y el traje
de negocios. Algunas empresas han adoptado dicho código para toda la semana,
pero muy pocas se atreverían a permitir que algunos empleados acudan al centro
de trabajo en chanclas o pijama, o al filo de la media noche, cómo sí se
permite en ciertas industrias que viven de la creatividad, como algunas
agencias de publicidad, casas productoras de cine o televisión, o
desarrolladoras de software para videojuegos.

Algunas empresas han
optado por limitar la posibilidad de que sus empleados accedan libremente a
Internet, bajo el argumento de que “se pierde el tiempo”. Sin dudar de que en
ciertos casos esta libertad ha derivado en abusos, lo cierto es que para
algunos la posibilidad de navegar en Internet o enviar mensajes a sus
contactos, además de ser un instante de relajación, les permite ser más
productivos echando mano de los recursos disponibles en la nube. Es más,
algunas compañías corren el riesgo de volverse obsoletas en caso de prohibir a
sus empleados tener contacto con la realidad virtual de la red.

Así que, en el caso de
determinar hasta dónde sí conviene y hasta dónde no el permitir a los empleados
disponer de tiempos y espacios para poder relajarse, no es posible recurrir a
recetas de aplicación generalizada, pero sí hablar de algunos principios
básicos
.

1. El derecho
individual se debe subordinar al derecho colectivo
. Esto supone que la empresa
puede ser flexible con la forma en que cada individuo ejerce su derecho al
esparcimiento, siempre y cuando no interfiera con el trabajo de los demás.

2. La organización
debe estimular las actividades de esparcimiento
que favorezcan la integración
de las personas y la productividad en general de la organización, procurando
coartar lo menos posible la libertad de los individuos de optar por el
esparcimiento de su preferencia dentro del trabajo, siempre y cuando éste no
interfiera con los fines de la organización ni con el trabajo del resto de los
empleados.

3. Es importante
promover en todos y cada uno de los empleados la conciencia sobre el valor del
ejercicio de la libertad de elección
. Es decir, hacer explícita la intención de
no poner mayores restricciones al derecho del esparcimiento de cada individuo
dentro del espacio de trabajo, porque existe la confianza en que cada individuo
lo ejercerá responsablemente, al tiempo que se confiere al conjunto de los
empleados el poder de autorregulación sobre este tipo de prácticas.

Estas vacaciones son
un buen momento de poner en práctica estos principios. Eso sí, es el
responsable de recursos humanos el encargado de vigilar el adecuado
cumplimiento de  estas políticas, así
como de ejercer los límites permitidos por la ley en caso de abusos.