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Boom de AL podría ser riesgoso

Economistas londinenses indicaron que la bonanza de América Latina tras el aumento en los precios de las materias primas, contrae riesgos.

28-01-2011, 7:54:52 AM
28 de enero de 2011

Es necesario llevar a cabo reformas estructurales, indicaron especialistas de Londres, con respecto al acelerado crecimiento económico de América Latina tras el “boom” de las materias primas.

Con base en lo anterior, alertaron sobre los riesgos que esta bonanza podría generar a las estructuras sociales.

Impulsados por la insaciable demanda de las economías emergentes de Asia -y especialmente de China- el cobre, el estaño, el azúcar, el café, el maíz, la soja y otras “commodities” alcanzaron en las últimas semanas precios récord. El barril de petróleo, por su parte, flirtea nuevamente con los 100 dólares en Londres.

El índice de materias primas de la revista The Economist, que excluye al petróleo, estableció en este inicio de año un máximo histórico, por encima de los niveles previos a la crisis de 2008, cuando los altos precios provocaron una escalada inflacionista y una crisis alimentaria en los países más pobres.

Desde entonces, con la recuperación, la demanda física de materias primas y el interés de los inversores se disparó, y con ello los precios, lo que ha beneficiado indudablemente a una región en la que la mayoría de los países son exportadores netos de “commodities”, consideran los expertos.

Estos ingresos “inesperados” han permitido “solidificar las cuentas fiscales de los países latinoamericanos, lo que los hace menos vulnerables a shocks externos”, como ocurrió durante la pasada crisis, dijo a la AFP Rodrigo Aguilera, experto mexicano de la Economist Intelligence Unit (EIU).

Sin embargo, la situación actual también provoca desequilibrios y conlleva peligros si los países se confían en que el “boom” va a ser duradero y no realizan las reformas necesarias para lograr un crecimiento sostenido.

“Irónicamente, el mayor riesgo es que los precios de las materias primas sigan subiendo, y los flujos de capital a la región sigan siendo importantes o incluso se aceleren”, estimó Neil Shearing, analista de Capital Economics.

Para este economista, la clave está en “impedir que el flujo de capitales extranjeros dañe la macroeconomía regional”, por lo que todos los países deberían actuar para contrarrestar estos flujos.

Brasil, uno de los más afectados por la entrada masiva de capitales, que fortalece al real y reduce su competitividad, ya adoptó medidas de control.

La última, anunciada después de cerrar 2010 con el menor superávit comercial en ocho años, obliga a los bancos a depositar en efectivo 60% de sus posiciones cortas en dólares cuando éstas superen los 3,000 millones.

En Chile, primer productor mundial de cobre, el Banco Central anunció este año una compra histórica de 12,000 millones de dólares para sostener la divisa estadounidense.

Estas medidas subrayan, sin embargo, las dificultades persistentes de las economías latinoamericanas, demasiado dependientes de las exportaciones de materias primas y de un mercado que se caracteriza por su volatilidad.

“Es bastante fácil presentarse como atrapado en medio de una “guerra de divisas” entre Estados Unidos y China”, señala Shearing, convencido por ejemplo de que un país como Brasil tiene capacidad para “tratar de atenuar el impacto en el real”, empezando por una reducción de su alta tasa de interés.

Además, el subcontinente tiene que aumentar el valor agregado de sus exportaciones si quiere mantener un crecimiento de 4 o 5%. Para ello, los gobiernos deberán acrecentar sus inversiones locales en áreas clave como las infraestructuras para mejorar la red de transportes y la capacidad de producción, así como la educación y la tecnología.

“Lo ideal para Latinoamérica sería que viviéramos otra década de precios altos, que esto incentivara la inversión, que se aceleraran las reformas estructurales y que con esto la región pudiera crecer sin depender de los precios altos”, señaló Aguilera.

Sin reformas y si los precios siguen subiendo, en el peor de los casos podría producirse una explosión de la burbuja a escala continental.

“El riesgo es que haya una burbuja de precios de las materias primas, que provoque una burbuja en los mercados financieros y potencialemente también en los bancos que prestan” a estos países, estimó Shearing, quien cree que en ese caso la región se convertiría en “el centro de la próxima gran crisis”.

Y el resto del mundo también sufriría los efectos debido a “una recuperación todavía frágil y desequilibrada”, advierte esta semana The Economist.