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EU y Corea del Sur reafirman su unión

Ambos países subrayaron la fortaleza de su alianza y el compromiso “con la paz y la seguridad de la región” ante el ataque de Norcorea.

25-11-2010, 8:16:21 AM
25 de noviembre 2010

 

El ataque de artillería de Corea del Norte contra una isla surcoreana, junto con la coreografiada presentación al mundo del programa nuclear de Pyongyang, representa para Estados Unidos un reto estratégico monumental en uno de los rincones más peligrosos del mundo.

En conversación telefónica, el presidente de ese país, Barack Obama, y su colega de Seúl, Lee Myung-bak, acordaron llevar a cabo en los próximos días ejercicios militares conjuntos, “para subrayar la fortaleza de nuestra alianza y nuestro compromiso con la paz y seguridad de la región”, según un comunicado de la Casa Blanca.

Poco después, de acuerdo a información entregada por el diario El Economista, se confirmó que EU había enviado una flotilla encabezada por el portaaviones George Washington, con el propósito evidente de desalentar otros ataques, y para reforzar su presencia militar en la región de la península.

Obama se comprometió a encabezar una condena internacional contra el ataque -aparentemente no provocado-, que dejó un saldo de dos marinos y dos civiles surcoreanos muertos, al menos 19 heridos, y decenas de edificios en llamas. Analistas en Washington afirman que EU tiene opciones en relación con Corea del Norte.

Si EU declina negociaciones con Norcorea, a menos que su gobierno acepte entregar su arsenal nuclear -una exigencia de la política de Obama de “paciencia estratégica”-, Pyongyang podría escalar el conflicto con más ataques de artillería o con un ataque directo a algún buque de guerra surcoreano, similar al de marzo pasado. El gobierno también podría llevar a cabo una tercera prueba nuclear, que se rumora está lista, o seguir ofreciendo su tecnología nuclear en el extranjero.

Por otro lado, si el gobierno de Obama acepta negociaciones con el norte, no podrá evitar la impresión de que sucumbió ante la presión. Aún cuando se reanudaran las pláticas, no existe ninguna garantía de que Corea del Norte suspendería sus provocaciones.

“Nuestra filosofía ha sido de no premiar un mal comportamiento con concesiones”, dijo un alto funcionario de Washington, quien pidió no ser identificado debido a lo delicado del tema.

Orquestado el ataque
Aunque Pyongyang asegura que sus vecinos fueron los primeros en disparar, la inteligencia de EU confirma que la artillería del norte se inició cuatro horas después de que Surcorea había concluido sus ejercicios. El fin de semana pasado, la región donde se originaron los ataques había recibido la visita del líder norcoreano, Kim Jong Il, y de su aparente heredero, su hijo menor Kim Jong Eun. El ataque estuvo tan bien coreografiado como la revelación de que Pyongyang tiene un programa de enriquecimiento de uranio.

Ello significa que ya tiene dos opciones para fabricar dispositivos nucleares, una con plutonio y otra con uranio.

Norcorea se rehúsa a reconocer la imaginaria línea divisoria, trazada por la ONU tras la guerra de 1953.

Pyongyang advirtió que si el sur cruza la línea de “su” territorio, habrá otros ataques.