Países en desarrollo rescatan economía

Las naciones emergentes representan la mitad del crecimiento mundial y superarán la dimensión económica de los países en desarrollo en 2015.

28-09-2010, 3:12:43 PM

En momentos en que el mundo rico se aboca a poner la casa en orden, los países en desarrollo se están convirtiendo en el nuevo motor del crecimiento mundial y en una fuerza que impulsa a las economías avanzadas, según un nuevo libro de economistas del Banco Mundial.

De acuerdo con la publicación titulada The Day After Tomorrow: A Handbook on the Future of Economic Policy in the Developing World (El día después de mañana: Manual sobre el futuro de la política económica en el mundo en desarrollo), casi la mitad del crecimiento mundial proviene actualmente de los países en desarrollo. Incluso se proyecta que, como grupo, la dimensión de sus economías excederá la de sus pares desarrollados en 2015.

“Los países en desarrollo han acudido al rescate de la economía mundial”, afirmó Otaviano Canuto, vicepresidente de la Red sobre Reducción de la Pobreza y Gestión Económica del Banco Mundial y coeditor del manual. “Son las nuevas locomotoras del crecimiento que hacen avanzar el crecimiento mundial, mientras los países de ingreso elevado permanecen estancados”, agregó.

De acuerdo con la publicación, se estima que el crecimiento en los países en desarrollo alcanzará el 6,1% en 2010, el 5,9% en 2011 y el 6,1% en 2012, mientras que las cifras correspondientes a los países de ingreso alto son de 2,3%, 2,4% y 2,6%, respectivamente. Estas perspectivas de crecimiento divergente se mantendrán en el mediano plazo y se deben a cinco factores: mayor velocidad de aprendizaje tecnológico, una clase media más extendida, mayor integración comercial entre países del hemisferio sur, aumento en los precios de los productos básicos y balances más saneados que permitirán pedir préstamos para inversiones en infraestructura.

“El horizonte económico del mundo en desarrollo es prometedor”, destacó Marcelo Giugale, director de Reducción de la Pobreza y Gestión Económica para la región de América Latina y el Caribe del Banco Mundial y coeditor del estudio. “El hecho de que el crecimiento mundial se esté reequilibrando hacia una multiplicidad de motores les dará a los países en desarrollo una nueva relevancia. También cambiará sus agendas en materia de políticas. A grandes rasgos, la gestión económica será más sólida, los gobiernos serán mejores y el comienzo del fin de la pobreza estará al alcance de la mano”, concluyó Giugale.

El estudio señala que los países en desarrollo deberían aprovechar sus posiciones fiscales relativamente más favorables para fomentar el crecimiento inclusivo. Ello significa una mejor orientación de los programas sociales, mayor hincapié en brindar las mismas oportunidades a todas las personas y presencia de ambientes empresariales que faciliten la creación del empleo formal.

Entre otras tendencias a futuro para los países en desarrollo que se identifican en el estudio, se incluyen la recuperación de las remesas, un incremento en el comercio entre los países del hemisferio sur, aumento de la inversión de los fondos soberanos de riqueza, una gestión más conservadora de la deuda y avances de varios gobiernos a la hora de ganar confianza pública.

De acuerdo con el libro las regiones como Asia oriental, América Latina, Asia meridional y, próximamente, África, tienen el potencial de transformarse en los “recientemente desarrollados”. He aquí los principales puntos de cada región:

En África al sur del Sahara, la región más pobre del mundo, se estima que , hay entre 7 y 10 millones más de personas que pueden haber quedado sumidas en la pobreza como consecuencia de la crisis. No obstante, las perspectivas del continente para lograr un crecimiento más rápido son buenas, siempre y cuando haya un compromiso sostenido de mantener políticas razonables, que deberán afrontar los desafíos de infraestructura, creación de empleo, gobierno y disminución de la ayuda.

La región de Asia oriental y el Pacífico está sacando al mundo de la crisis, pero aún necesita avanzar en materia de integración económica y cambio climático. En China se necesita cierto “reajuste” a través de la expansión del consumo interno y el sector de los servicios. Los países de ingreso mediano como Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia necesitan avanzar hacia los mercados basados en el conocimiento y la innovación, mientras que la facilitación del comercio será clave en los países de ingreso bajo como Camboya, República Democrática Popular Lao y Viet Nam.

Europa oriental y Asia central fue la región más afectada por la crisis mundial, ya que registró una disminución del crecimiento de 12 puntos porcentuales entre 2007 y 2009. Como consecuencia, se revirtieron muchos de sus anteriores logros. Para poder avanzar, la región necesita mejorar su competitividad y colocar la prestación de servicios sociales en una senda sostenible desde el punto de vista fiscal.

En América Latina el crecimiento se estancó y la pobreza (US$4 por día) aumentó a alrededor de 8 millones de personas más, como consecuencia de la crisis. Pero no se produjo una debacle social ni económica gracias a los avances de la década anterior en materia de gestión macroeconómica y políticas sociales más inteligentes. A menos que se produzcan nuevas conmociones externas, la región está ahora bien posicionada para ingresar en una senda de desarrollo rápido y sostenido.

En Medio Oriente y Norte de África, la crisis económica probablemente llevará a que otros 2,6 millones de personas caigan en la pobreza de aquí a 2011 y a que se genere un problema de desempleo exacerbado. Los países del Golfo están liderando la recuperación regional, coadyuvados por el incremento en los precios del petróleo y un sector financiero más estable. La clave para destrabar el enorme potencial de la región radica en abrir la puerta a una nueva generación de empresarios privados y en que las mujeres se incorporen plenamente a la vida económica.

Asia meridional fue la región del mundo que mejor resistió la crisis y la primera en retornar a la senda de crecimiento, pero la pobreza persiste: alrededor de 600 millones de personas viven con US$1,25 al día. Por lo tanto, el desafío es fortalecer la recuperación y hacerla más inclusiva y sostenible. La prioridad es reducir los déficits fiscales y encauzar la acumulación de deuda pública, con el fin de crear espacio fiscal para los programas sociales y la infraestructura crítica. La profundización de la integración comercial será un factor clave.

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