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Aprovecha volcanes para electricidad

Centroamérica busca aprovechar su geografía volcánica para producir energía y reducir su dependencia a las importaciones.

22-09-2010, 10:18:03 AM
22 de septiembre de 2010

Centroamérica busca aprovechar su particular geografía con volcanes activos para producir energía verde y reducir su dependencia de las importaciones petroleras, en momentos en que la demanda de electricidad supera la oferta.

Asentada en placas tectónicas de la cuenca del Pacífico, que se deslizan causando sismos y erupciones volcánicas, la región tiene un enorme potencial para producir energía geotérmica.

Las plantas geotérmicas tienen un costo elevado pero son una fuente confiable de electricidad a largo plazo, y se consideran más amigables con el medio ambiente que las enormes presas hidroeléctricas que pueden alterar la topografía de un país.

Guatemala, el mayor país centroamericano, busca producir 60% de su energía con plantas geotérmicas e hidroeléctricas para el 2022.

Para alcanzar esa meta, el Gobierno está ofreciendo recortes de impuestos sobre el equipo para montar plantas geotérmicas, y los reguladores del sector están demandando a los distribuidores una cuota cada vez mayor de energía limpia.

A unos 500 metros debajo de la cima del volcán guatemalteco el Pacayá, el cual hizo erupción en mayo, tuberías cargadas de agua y vapor a 175 grados Celsius serpentean a través de la ladera hacia una de las dos plantas geotermales que actualmente operan en el país.

Roca Fundida

Manejada por la empresa israelí Ormat Technologies Inc, la planta consigue la energía a partir de agua que es calentada por cámaras llenas con roca fundida de las profundidades bajo la tierra.

La compañía ha operado dos plantas en Guatemala durante tres años y quiere expandirse, pero estudia el riesgo de perforar pozos de exploración más costosos.

“Hay una fase donde sólo tienes que perforar y ver”, dijo a Reuters, Yossi Shilon, representante de Ormat en Guatemala. “El problema es que arriesgas una inversión muy costosa y no siempre estás satisfecho con los resultados”.

El proyecto de Ormat es sólo una estación de 20 megavatios, pero Guatemala dice que el país tiene el potencial para producir hasta 1,000 megavatios de energía geotérmica, un tercio de la energía necesaria para el 2022, según proyecciones.

Otros países centroamericanos están avanzando con esta tecnología emergente.

Más de una quinta parte de las necesidades energéticas de El Salvador viene de dos plantas geotérmicas con capacidad instalada para 160 megavatios, y se están llevando a cabo investigaciones para construir una tercera.

Costa Rica, que tiene capacidad para 152 megavatios en cuatro plantas geotérmicas, tiene programado poner a funcionar una quinta en enero del 2011 y está buscando construir dos más.

Nicaragua genera 66 megavatios de energía geotermal y en los próximos cinco años planea elevarlo a 166 megavatios.

Guatemala sólo produce una pequeña cantidad de petróleo y gasta cerca de 2,000 millones de dólares al año en importaciones de crudo.

La meta es ahorrar dinero en costos energéticos y unirse a los esfuerzos internacionales para reducir las emisiones de gases de invernadero, temas que estarán sobre la mesa en la cumbre sobre cambio climático en noviembre en Cancún.

Mejor que una presa

Centroamérica, que depende fuertemente de la agricultura, está sintiendo los efectos del clima extremo. La tormenta tropical Agatha mató a cerca de 200 personas en la región a principios de este año.

La mayoría de los países pobres son altamente dependientes de la hidroelectricidad, la segunda fuente de energía luego del petróleo, pero los activistas ambientales y expertos en energía dicen que aprovechar la energía geotérmica tiene notorias ventajas sobre las presas.

La hidroelectricidad depende de la lluvia y es vulnerable a los huracanes que pueden arrastrar lodo y escombros hacia los ríos y obstruir las represas.

Se espera que las tormentas incrementen su frecuencia e intensidad al ritmo que el planeta se calienta.

“Con el cambio climático hay una incertidumbre sobre el futuro comportamiento de los recursos hídricos”, dijo Eduardo Noboa, un experto en renovables de la Organización Latinoamericana de Energía. “Va a haber una vulnerabilidad en los sistemas hidroeléctricos”.

Las presas, que pueden inundar grandes áreas de tierra durante su construcción, son poco populares en áreas rurales donde las familias dependen de la agricultura y tienen problemas en encontrar tierras de cultivo.

En Guatemala, los proyectos hidroeléctricos tienen un pasado turbio luego de que cientos de pobladores mayas que protestaban por la construcción de una presa en el río Chixoy fueron masacrados por las fuerzas de seguridad en 1978 en plena guerra civil.

La represa, que ahora genera alrededor de 15% de la electricidad de Guatemala, desplazó a miles de personas en la región central país.

Las plantas geotérmicas, por el contrario, son compactas y las compañías, aprendiendo de los errores del pasado, dicen que están haciendo un esfuerzo para proveer a la población cercana fácil acceso a la energía.

(Reporte adicional de Leslie Josephs en San José, Iván Castro en Managua y Nelson Rentería en San Salvador)

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