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Recorte de empleos públicos en Cuba

Fidel Castro dirige un plan para intentar recortar más de un millón de empleos y eficientar la economía socialista de la isla.

07-09-2010, 9:23:26 AM
7 de septiembre de 2010

Elena se debate frente a una disyuntiva desde que el Estado cubano eliminó su puesto en un hospital público: aceptar una alternativa que no le interesa o irse para su casa.

Como Elena, miles de cubanos tratan de digerir el plan del presidente Raúl Castro de recortar más de un millón de empleos públicos en tres años para hacer más eficiente la economía socialista de la isla.

En Cuba, el Estado es el principal empleador y la decisión de deshacerse de 20% de la fuerza laboral es para muchos un balde de agua fría.

Según un documento oficial que circula entre militantes del gobernante Partido Comunista, 500,000 empleos serán eliminados antes del primer trimestre del 2011.

El Gobierno asegura que nadie quedará desamparado y ofrece reubicar a los trabajadores excedentes en áreas con déficit de mano de obra como la educación, agricultura o la construcción.

“Dime tú qué hago ahora si me reubicaron en un asilo de ancianos que me queda lejísimos. Lo que me están ofreciendo no me conviene”, dijo Elena.

Pero el anuncio de los despidos vino acompañado por la mayor reforma económica emprendida por Raúl Castro desde que reemplazó hace cuatro años en el poder a su convaleciente hermano Fidel.

Para absorber a parte de los futuros desempleados, el presidente dijo que permitiría que los cubanos monten pequeños negocios privados e incluso contraten mano de obra.

“Voy a esperar un poco a ver qué invento, si abren las licencias (para trabajadores por cuenta propia) voy a tratar de ir adelante con una cafetería”, dijo Elena.

Vivir del cuento

Muchos cubanos se han quejado por años de que el salario equivalente a unos 20 dólares mensuales no les alcanza para vivir, pese a que el Estado ofrece salud y educación gratuita y otros servicios fuertemente subsidiados.

Sin embargo, algunos reconocen que el paternalismo de Estado les ofrecía cierta seguridad. Oficialmente la tasa de desempleo en Cuba es de apenas 2 por ciento.

“Dicen que mucha gente va para la calle y ya era hora. Se acabaron los tiempos de vivir del cuento, sin trabajar”, dijo un jubilado que se gana la vida como cuidador de autos en el centro de La Habana.

Raúl Castro, un general de 79 años con fama de pragmático, convirtió la economía en su principal batalla.

Y sus estrategias están sorprendiendo a muchos en Cuba. La reestructuración del sector público incluye también eliminar la práctica de enviar a los desempleados a la universidad a cambio de un sueldo o recursos como la jubilación anticipada.

Los recortes comenzarán por la salud pública, un símbolo de los logros sociales del socialismo cubano en cuyas clínicas y hospitales es sin embargo frecuente encontrar empleados ociosos matando el tiempo en los pasillos.

Para preparar el terreno, el vicepresidente José Ramón Machado lleva semanas recorriendo el país explicando la “racionalidad” de las medidas.

Las reducciones de plantilla llegarán también al turismo, una de las principales fuentes de ingreso de moneda dura de Cuba.

“La cosa se está poniendo dura. Están sacando gente y parece que piensan contratar empleados por temporadas cortas como hacen en otros países”, dijo un empleado de un hotel en La Habana, que pidió no ser identificado.

Cambios inaplazables

Cuba sostiene que al reducir el tamaño de la administración pública busca “actualizar” el modelo socialista de la isla, sin incurrir en reformas de mercado.

“Hay que borrar para siempre la noción de que Cuba es el único país del mundo en que se puede vivir sin trabajar”, dijo Raúl Castro al anunciar el mes pasado su plan ante el Parlamento.

El presidente ha tomado algunas medidas para reactivar la economía cubana, frenada por bajos niveles de productividad y una fuerte dependencia de las importaciones. Su eslogan es simple: Cuba no puede gastar más de lo que tiene.

Castro dio por ejemplo más autonomía a los agricultores buscando elevar la producción de alimentos y se dispone ahora a abrir espacios al sector privado a cambio del pago de impuestos.

Reducir las plantillas laborales, dice, es necesario para elevar el deteriorado poder adquisitivo de los cubanos y mejorar su nivel de vida.

Y el Partido Comunista y otras organizaciones oficiales están en campaña para que personas como Elena lo entiendan.

“Estamos en una etapa importante para la sociedad cubana de cambio, de ajuste, que son inaplazables, son imprescindibles, son necesarios y que debemos abordarlos con comprensión”, dijo recientemente el secretario general de la oficial Central de Trabajadores de Cuba, Salvador Valdés.

(Reporte de Rosa Tania Valdés; editado por Esteban Israel)

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