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Orgánicos mexicanos llegan a Europa y EU

Los 230 mil productores de alimentos orgánicos certificados en México relanzan ahora su oferta hacia las tiendas ‘delicatessen’ de Europa y EU.

03-09-2010, 9:20:32 AM
3 de septiembre de 2010

Los 230 mil productores de alimentos orgánicos certificados en México relanzan ahora su oferta hacia las tiendas ‘delicatessen’ de Europa, EU y Japón, explicaron expertos a la agencia EFE.

Los consumidores “se están sofisticando cada vez más” y ya no se conforman con la inocuidad de las técnicas agrícolas orgánicas, libres de químicos, sino que además buscan calidad y sabor, coincidieron Víctor Manuel Villalobos y Gino H. Buzzetti, del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Ambos acudieron a la novena edición de la Exposición de Productos Orgánicos, inaugurada hoy en la capital mexicana, que da cuenta de productos como el café, una de las estrellas del panorama de alimentos orgánicos de México.

Un ejemplo son las “botanas” (aperitivos) elaboradas a partir de la semilla del amaranto, una planta de vistosas flores púrpuras y naranjas y muy rica en calcio, una opción para ganar la guerra a la comida basura en el segundo país del mundo con más obesos.

Los hermosos mangos, aguacates y toronjas expuestos en los mostradores del World Trade Center capitalino dan fe de la apuesta creciente de los productores orgánicos mexicanos por la fruta y las hortalizas frescas, un terreno en el que destacan los tomates cherry, de consumo cada vez más extendido en Estados Unidos.

Aún así, como explicó Villalobos, director general del IICA, todavía “hay mucho por hacer en términos de exportación”, puesto que la participación mexicana en el mercado internacional de alimentos orgánicos es “baja”, en proporción al número de productores certificados con los que cuenta el país.

Buzzetti comentó que la forma de vida tradicional de los pequeños productores “hizo que sus cultivos fuesen más amigables con la naturaleza, sin el uso de pesticidas ni fertilizantes inorgánicos”.

La feria ofrece también alternativas orgánicas para los fertilizantes, elaboradas a partir de heces bovinas y porcinas, y de desechos de pescado, pensadas para devolver a la tierra los nutrientes que el cultivo intensivo le arrebata.

Buzzetti valoró además el apoyo de este tipo de agricultura contra el cambio climático, puesto que “es mucho menos contaminante para el suelo y el agua y no expele anhídrido carbónico”.

Villalobos aclaró que, aunque lo orgánico garantice la ausencia de residuos químicos perniciosos, ello no significa que los alimentos ‘normales’ sean necesariamente perjudiciales. Todo depende de la forma en que se cultiven, añadió.

El director del IICA fue claro en cuanto a la polémica con los transgénicos (reavivada en México por la siembra experimental de maíz) y aseguró que ambos productos deben convivir para diversificar fuentes de alimento y combatir el cambio climático.

El pesimismo desatado por la coyuntura medioambiental y el crecimiento descontrolado de la población ha aumentado las presiones de los consumidores, por lo que “se requerirá de muchas opciones y no hay que descartar la biotecnología”, dijo.

Entre las aplicaciones de esta ciencia podrían estar, aseguró, la generación de especies vegetales resistentes a las cada vez más frecuentes sequías y a otros factores extremos como la presencia de aluminio en el suelo.

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