EmpleoPara Entender

5 males que afectan al trabajador (y a las empresas) en México

El trabajador mexicano es de los menos productivos y más infelices del mundo por culpa de 5 vicios que rodean la experiencia laboral en el país.

21-11-2017, 11:10:13 AM
trabajador, empleado deprimido

Que el mexicano promedio labore 2 mil 246 horas al año (una cifra escandalosamente superior a la de países de primer mundo, como Alemania), pero que los índices de productividad apenas alcancen crecimientos anuales del 1%, no es casualidad.

Así lo aseguró Gilberto Novelo, fundador de IO Consultoría, durante la pasada Expo Capital Humano.

Para el especialista, se trata de un reflejo de los múltiples males que aquejan a los trabajadores y a las organizaciones del país, un resultado de las diferentes circunstancias que rodean a los empleados y su relación con las empresas.

Novelo recuerda que el día que visitó la sede de una famosa panificadora mexicana, se sorprendió cuando uno de los empleados lo invitó a desayunar.

“Me dijo: vamos a desayunar con el mejor pan del mundo. Enseguida fue a la línea de producción, tomó un pan de ahí y lo puso en la mesa”, evoca el especialista. “Cuando un empleado habla así de la empresa y su producto quiere decir que la gente está contenta y que los colaboradores están dispuestos a responder por la organización, pero que la organización también responde por ellos”.

El caso que comparte Novelo es excepcional, y las estadísticas lo confirman.

Estudios de la firma Gallup destacan que México es el país donde se vive la mayor insatisfacción laboral entre todas las naciones de América Latina: 60% se sienten desconectados de su organización, 28% repudian su trabajo y sólo el 12% ama lo que hace.

De ahí que algunos de los principales vicios que rodean la experiencia laboral en México y a las propias organizaciones se puedan ir develando. Novelo los explica de la siguiente forma:

¿Flojera?

Se ha dicho que el trabajador mexicano es flojo; sin embargo, se trata más de una falta de compromiso, de acuerdo con el especialista. “Las personas no están alineadas a su organización y las empresas no se ocupan de generar ese compromiso para solidificar el lazo que los une con los colaboradores”, explica.

Las empresas, dice el experto, han fallado en la reciprocidad. Mientras exigen una gran cantidad de trabajo del colaborador, no ofrecen más que un sueldo. El bienestar, la comprensión, la flexibilidad de horarios y una serie de prestaciones también son parte de lo que deben ofrecer las empresas y, de esa forma, lograr un compromiso más estrecho.

Educación

Para entender al trabajador mexicano, hay que conocer el modelo educativo y la cultura que se tiene en el país sobre el trabajo.

“La gente espera el viernes para irse y odian los lunes porque no les gusta ir a trabajar”, dice Novelo. “En México, el trabajo se ve mayormente como una obligación, como la forma de ir por un sueldo y hacer lo que diga el jefe”.

Mientras la empresa sirva como un medio para obtener un sustento, al empleado no le importa estar de acuerdo o no con los valores o la visión de la organización, abundó Novelo.

En tanto esto se mantenga, el trabajo no será visto como un medio de desarrollo personal y profesional, que es la forma en la que debería ser visto cualquier trabajo.

Falta de reconocimiento

Un estudio realizado en 2016 por Kronos advertía que la falta de reconocimiento se posicionó como la primera razón por la que los empleados dejan a las organizaciones.

“El reconocimiento no cuesta, pero, irónicamente, al directivo le cuesta mucho reconocer”, contrasta Novelo. “Las personas necesitan ser reconocidas y, si los empresarios no lo hacen, entonces el trabajo se realizará con el mínimos esfuerzo, con el sólo objetivo de cumplir con lo necesario”.

Estrés

Una de las causas más probables del cansancio y el estrés de los trabajadores mexicanos es la enorme cantidad de horas que dedican al trabajo. La segunda razón, dice Novelo, muy probablemente sea la falta de vinculación con los resultados.

“Un ejercicio básico para toda empresa es hacer partícipes a los empleados de lo que se hace en la organización, que se sientan parte de los resultados”, aconseja el especialista.

De igual forma, proveer a los trabajadores de las herramientas necesarias para desarrollarse, con la finalidad de no sentirse minimizados o poco valiosos, puede disminuir significativamente la presión para ellos.

Políticas desfasadas

Si bien, la política rige el día a día de una empresa, tampoco se debe caer en el arcaísmo sólo por tratarse de la regla estricta.

“La política debe adaptarse a la cultura y no al revés. Si la cultura ya no promueve el correcto funcionamiento de la empresa, hay que cambiar la política. Las reglas también son para romperse, siempre y cuando sirva para el beneficio colectivo”, dice Novelo.

Las empresas muy apegadas a sus estatutos tradicionales y que se han quedado atrás en adoptar y adaptarse a las nuevas modalidades de trabajo, a la flexibilidad o a la tecnología, son muestra de cómo una política puede terminar por ser contraproducente para la organización.

Relacionadas

Comentarios

También podría interesarte: