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5 lecciones inolvidables de Malala para México

Las primeras palabras de Malala para México fueron "los amo". A partir de ahí, la líder activista habló sobre varios temas sensibles en el país.

01-09-2017, 8:13:27 AM
malala

Malala despertó este jueves en Cancún.

El miércoles, cuando se dirigía a la capital, su vuelo fue desviado al Caribe debido a las lluvias torrenciales que han afectado el centro del país: el paraíso es sólo la ruta de emergencia para una luchadora social de tiempo completo.

Sin embargo, todo el mundo sabe que Malala es imparable, y por la tarde estaba ahí, en el Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, para cumplir con su conferencia.

La niña que peleó por su educación desde los 11 años a través de un blog que hizo voltear al planeta, la que se enfrentó, desde su inocencia, al extremismo talibán, la que sobrevivió a sus balas, la Premio Nobel más joven de la historia, la voz que es puro poder. Malala habló por 60 minutos.

“Ha sido un viaje prolongado. Me disculpo por no haber llegado antes”, dijo Malala a un público de tres mil jóvenes que colmó el auditorio principal de la sede universitaria. “En cuanto abrí las ventanas y vi esa hermosa playa, recibí toda la energía positiva. Estoy emocionada de conocer México”.

Malala, de burka amarilla, de gesto ameno, de sonrisa casi infantil, aprovechó su estancia frente a los estudiantes, académicos y prensa convocados para evocar un poco de su historia, una de las más admiradas y reconocidas de este siglo.

“En 2007, el Talibán prohibió a las niñas ir a la escuela. Fue una decepción pensar que no había futuro, que, como a las demás niñas, me iban a casar a los 14 años, que no iba a tener la oportunidad de realizarme ni alcanzar el potencial de hacer otras cosas”, contó.

Los roles tradicionales marcados por ese nuevo régimen no iban mucho con una niña que soñaba con algún día ser doctora.

“Fue un momento desafiante, por eso tuvimos que alzar la voz”, dijo.

Pero el mensaje de Malala en México fue mucho más allá. La joven de 20 años compartió su lucha actual, ya no por su educación, sino por la de millones de niños que sufren condiciones que los rebasan, que rebasan a sus países. Malala también transmitió un poco de ese liderazgo innato e instó a los jóvenes a ofrecer algo de sí mismos por cambiar el mundo.

Lecciones para jóvenes

De su cátedra de libertad, Malala deja a los jóvenes mexicanos mucho que aprender.

1. Basta de dogmas. “Tienes que convertirte en madre y abuela cuando lo desees, cuando lo quieras”, dijo Malala en una de sus primeras intervenciones. “El derecho a decidir no puede ser impuesto por la sociedad o por los hombres en el nombre de alguna religión o cultura”.

2. Apostar por la educación: “La educación da valor a las personas, especialmente a las niñas, de defender sus derechos por sí mismas. Algunas mujeres en nuestra sociedad ni siquiera saben que merecen equidad y han aceptado la forma en que las trata la sociedad. La educación dice que no debe ser así, que tienen derechos, que deben ser iguales a los hombres”, enfatizó la pakistaní de 20 años.

3. La tecnología como un mecanismo de defensa. Así como Malala Yousafzai comenzó con un blog en el que plasmó su sentir y el pasar de los días bajo el yugo talibán, los jóvenes pueden utilizar los recursos tecnológicos para apoyar una causa.

“Las tecnologías disponibles se pueden usar para aquellos temas que les interesan: derechos de la mujer, igualdad, educación. Hay muchas formas en la que los jóvenes se pueden involucrar, como hacer campañas de apoyo, unirse a organizaciones, impulsar obras de caridad… la juventud de hoy en día tiene un gran potencial, los jóvenes pueden involucrarse más en la política de sus países y empezar a promover cambios positivos”, alentó.

4. Creer en sí mismos. Es normal pensar que una sola persona no puede alterar un sistema, pero Malala es el ejemplo de lo contrario.

“Pensaba que quizá tenía que crecer para lograr el cambio, pero me di cuenta que mi voz era poderosa porque los talibanes tenían miedo de que la gente accediera a la educación: la voz de una niña de 11 años los asustó. Las acciones que emprendan van a marcar el cambio, quizá no lo noten, pero tal vez logren una transformación significativa en el mundo”.

5. Siempre hay metas por alcanzar. Malala, ganadora de un Premio Nobel de la Paz, consiguió su primer objetivo: derecho a la educación. Pronto iniciará su licenciatura en la Universidad de Oxford, sin embargo, la lucha continúa.

“He creado la Fundación Malala, que tiene tres metas: defender los derechos de todos los niños, el acceso universal a la educación y proteger a las mujeres que han sido desplazadas o han tenido que vivir como refugiados”.

Del cambio al poder

Lo que nació como un blog de denuncia ha escalado para convertirse en la batalla por lo más esencial del ser humano: garantizar su educación en pleno siglo 21.

Malala dice que hay 260 millones de niños que no tienen acceso a algo tan sencillo, tan complejo, como esto.

Al término de su participación le piden relacionar un concepto con la primera palabra que le viene a la mente: le dicen Educación, ella dice Cambio; le dicen Derechos Humanos, ella dice Universal; le dicen México, ella dice Hermoso; le dicen Niñas, ella dice Poder. Y sí.

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