Economía de EU, saludable… pero no inmune

Debido al crecimiento mundial dispar y a los inminentes ajustes monetarios en EU, los inversionistas pueden esperar más golpes de volatilidad.

16-12-2014, 4:45:02 PM

La semana pasada, las acciones y otros activos de riesgo experimentaron movimientos particularmente bruscos. El índice Dow Jones Industrial Average disminuyó un 3.77% y cerró la semana en 17,280 unidades, el S&P 500 cayó un 3.52% y cerró en 2,002; en tanto que el Nasdaq Composite bajó un 2.65% y cerró en 4,653. Mientras tanto, el rendimiento de las letras del Tesoro a 10 años registró un descenso del 2.30% al 2.10%, con el consiguiente aumento del precio.

Fue una semana particularmente agitada y, para bien o para mal, es posible que sigamos siendo testigos de más turbulencias en el futuro.

Debido al crecimiento mundial dispar y a los inminentes ajustes monetarios en EU, los inversionistas pueden esperar más golpes de volatilidad. Suman incertidumbre a este escenario las posibles consecuencias de las elecciones en Japón y Grecia.

Hay un sólido crecimiento en EU, pero eso no es suficiente

La semana pasada, las acciones se vieron arrastradas en direcciones opuestas gracias a fuerzas compensatorias. Por el lado positivo, hubo mayores evidencias de la recuperación de la economía estadounidense gracias a las sólidas cifras de ventas minoristas correspondientes a noviembre.

No obstante, este optimismo se ve socavado por el hecho de que EU se encuentra cada vez más solo en este proceso de recuperación.

Fuera de Estados Unidos, se perciben varios indicios de un crecimiento desacelerado: datos débiles de importación y exportación en China, numerosas bajas en la demanda mundial del petróleo junto con la creciente disminución de su precio, requisitos de garantía más estrictos por parte del gobierno chino y una renovada angustia en torno a la política europea.

Esta dicotomía entre EU y el resto del mundo se vio claramente reflejada en la tendencia de inversión de dinero en fondos mutuos y en productos negociados en bolsa que se registró durante la semana terminada el 12 de diciembre: los fondos negociados en bolsa (exchange traded fund, ETF por sus siglas en inglés) tuvieron flujos entrantes por 2,400 millones de dólares (mdd) en acciones, mientras que los fondos europeos percibieron flujos de salida por 1,600 mdd.

Aun así, la recuperación económica en curso no implica que los activos estadounidenses sean inmunes a la desaceleración mundial. El índice S&P 500 cotizó a su nivel más bajo en cinco semanas y la volatilidad (según las mediciones del índice VIX) superó el umbral de los 20 puntos por primera vez desde octubre. Hace menos de dos semanas, el índice VIX estaba por debajo de los 12 puntos.

También hemos sido testigos de una importante venta masiva de bonos de alto rendimiento, lo que ha ampliado los márgenes (diferencia de rendimiento entre los bonos de alto rendimiento y las letras del Tesoro de los EU) a su mayor nivel desde junio del 2013.

No obstante, las pérdidas más importantes se volvieron a registrar en el sector de los productos básicos, particularmente del petróleo. El crudo de referencia de EU, el West Texas Intermediate (WTI), cayó por debajo de la marca de 60 dólares por barril, su nivel más bajo desde julio del 2009.

Mientras tanto, experimentaron una recuperación los activos de refugio. La rentabilidad de los bonos alemanes cayó por debajo del 0.70%, la rentabilidad a 10 años de las letras del Tesoro de EU cerró por debajo del 2.10% y los bonos estadounidenses exentos de impuestos experimentaron la 19a. semana consecutiva de flujos entrantes.

La política global agudiza los riesgos… y también las oportunidades

Los contrastes entre EU y el resto del mundo también se manifiestan en el escenario político. Es posible que, el próximo año, se vea caracterizado por una relativa inactividad política en el país norteamericano. De hecho, el Congreso estadounidense a duras penas logró presentar un proyecto de ley sobre el financiamiento y evitar otro cierre del gobierno.

No obstante, ya antes de que empiece el 2015, hemos comenzado a ver cómo la política mundial resurge como factor impulsor clave de la inversión.

La semana pasada, se observaron dos ejemplos de este comportamiento: uno que caracterizaríamos como riesgo y otro que consideraríamos como posible oportunidad.

El riesgo proviene de Europa

El lunes pasado, el primer ministro griego, Antonis Samarás, sorprendió a todos al adelantar la fecha de la votación parlamentaria correspondiente a las elecciones presidenciales (la primera votación será el día de mañana, pero la última ronda no tendrá lugar hasta fin de mes).

Aún es incierto que el gobierno pueda alcanzar la mayoría necesaria para conservar el poder.

Ya se refleja en el precio de los activos la ansiedad en torno a las elecciones y a la posibilidad de que, en Grecia, asuma un nuevo gobierno menos comprometido con la reforma.

La semana pasada, no solo se hundieron los activos griegos con las noticias, sino que también las acciones europeas en general sufrieron una de sus peores semanas en meses.

Esto refleja la preocupación de los inversionistas respecto de que puedan hacerse sentir las consecuencias en la eurozona.

Si bien la política europea representa un riesgo, la japonesa puede ofrecer una oportunidad. Los resultados preliminares de las elecciones del domingo sugieren que el Partido Liberal Democrático (PLD), actualmente en el poder, ha mantenido y, posiblemente, aumentado su amplia mayoría en la Cámara Baja de Japón, denominada la Dieta.

En teoría, el resultado contundente del PLD ofrecerá al primer ministro Shinzo Abe el impulso político necesario para implementar más planes de acción a favor del crecimiento, lo que incluye recortar la tasa de impuestos corporativos al 20%, decretar reformas relacionadas con el mercado laboral y liberalizar los sectores energético y agrícola.

En nuestra opinión, todo esto fortalecería aún más los argumentos a favor de las acciones japonesas.