Cómo construir un portafolio de inversión

Acciones, bonos de deuda o capital. Determina cuál es el instrumento financiero más adecuado para invertir tus ahorros.

19-09-2012, 6:18:13 PM

Crear un patrimonio mediante .inversiones no es una tarea
fácil, primero hay que determinar qué tipo de inversor se es, antes de decidir
cuál es el instrumento financiero más apropiado.

Según William Bernstein, autor del libro ‘Los cuatro pilares
para invertir’ (The Four Pilars of investing), los inversionistas se dividen en
cuatro grandes grupos: agresivos, de crecimiento, moderados y conservadores, en
función de su aversión al riesgo. Los más agresivos
están dispuestos a perder hasta 35% de su inversión y a invertir el 80% de sus ahorros
en acciones, mientras que en el polo opuesto se encuentran los conservadores que sólo buscan invertir
un 10% de su capital y no están dispuestos a perder nada.

En cualquier caso,
hay que tomar en cuenta que ninguna inversión
está  100% garantizada, pues todas
dependen del desempeño futuro de la economía,
lo que, como hemos visto en tiempos recientes, nadie, ni siquiera los
gobiernos, puede garantizar. Además, se debe tomar en cuenta, que, como resultado
de la inflación, el valor del dinero siempre se erosiona.

El aspecto más relevante de la personalidad inversora es el
apetito o aversión al riesgo. A
mayor riesgo, mayores beneficios y viceversa.

Una vez definido el perfil
de inversión, es necesario conocer los tipos
de inversiones
que ofrece el mercado. Expertos de la banca de inversión de
grandes bancos, como Barclay’s clasifican las inversiones en tres grandes
tipos: capital, bonos y valores.

Valores o acciones

Son los activos más riesgosos y normalmente, sus retornos
son volátiles  a corto plazo. No obstante, cuando se invierte en acciones a largo plazo o muy largo plazo, por
ejemplo a 10 años, su volatilidad se reduce. Según expertos de Barclay’s, “en
periodos de 10 años, las valores resultan menos riesgosos que los bonos y dan
rendimientos más altos”.

Las acciones dependen de la trayectoria de las empresas, cuando éstas demuestran un
buen desempeño, el accionista gana.
Sin embargo, cuando caen en bancarrota, éstos pueden ser los últimos en cobrar.

Hay que señalar que las empresas que crecen a ritmos más
acelerados, por lo general, reinvierten una buena parte del flujo de capital
que generan, con el objetivo de continuar creciendo. Aunque los accionistas
tienen derecho a recaudar parte de esos beneficios.

Los inversionistas más agresivos y menos reacios al riesgo
prefieren las inversiones en valores. Según la Comisión Nacional para la
Protección y Defensa de Usuarios Financieros (Condusef) por cada 10 mil mexicanos de la Población Económicamente
Activa (PEA) sólo 35 invierten en la
Bolsa Mexicana de Valores (.BMV). En total, las casas de Bolsa
administran unas 200 mil cuentas, según la Comisión
Nacional Bancaria y de Valores
(CNBV),
mientras que en Estados Unidos, seis
de cada 10 trabajadores lo hace, lo que augura un gran futuro para el mercado
accionario nacional.

Bonos

Los bonos son instrumentos de renta fija, no variable, al contrario de las acciones. La deuda puede ser pública (emitida por
gobiernos) o privada (emitida por empresas).

Por lo general, los
bonos que emiten los gobiernos de economías
desarrolladas
suelen pagar menos intereses, porque su riesgo de impago es
menor. Así, entre mayor es el “riesgo país”, mayores serán los intereses que
ofrezca el gobierno que emite deuda.

En la actualidad, la tasa de retorno por la compra de bonos de deuda en Estados Unidos se
ubica en el 0.25%, en la Unión Europea, en 0.75%, en México, 4.5% y en Brasil
8%. El bono, pues, es el instrumento utilizado por los gobierno para financiar
su deuda.

No obstante, las empresas privadas también pueden utilizar
la captación de recursos para
financiar sus proyectos. Cuando emiten bonos, se comprometen a pagar una
cantidad estable durante un periodo determinado a sus .inversionistas. A  diferencia de las acciones, cuyo valor
depende del comportamiento del mercado en el día a día, de los resultados
financieros y de los periodos de reparto de utilidades entre los accionistas,
los bonos pagan en intervalos de tiempo preestablecidos un interés que también
se ha acordado desde el principio.

Algunos de los principales compradores de bonos de deuda gubernamental en México son los fondos de ahorro para el retiro, que,
más reacios a poner en riesgo el capital que administran, compran la deuda
gubernamental para obtener un pequeño beneficio para sus clientes. Las .Afores mexicanas administran unos 120
mil millones de dólares (mdd), el equivalente al 10% del PIB nacional, aproximadamente,
según datos de Bank Of America Merril Lynch.

Capital

Este tipo de inversión implica menor riesgo de las acciones
y los bonos, pero sus dividendos son inferiores. La inversión de capital se
refiere normalmente a la tasa de interés que da un banco por tener el dinero
guardado en forma de depósitos.

 En México, el Instituto para la Protección y el Ahorro
Bancario
(IPAB) garantiza los
depósitos de los clientes hasta por 400 mil Udis, es decir, aproximadamente dos millones de pesos.  Esta seguridad vuelve a la inversión de
capital menos riesgosa, pero también menos rentable.

La inversión en capital está en línea con los inversores conservadores que no desean poner en
riesgo sus ahorros y prefieren guardarlos en forma de depósitos bancarios.

Alternativos

Existen otros tipos de inversiones que conllevan un nivel de
riesgo diferente. Entre ellos se encuentran los fondos de capital privado, el
venture capital, la inversión en materias primas y las inmobiliarias.

El capital privado
es la inversión en empresas que no cotizan en los índices bursátiles, es decir, en la Bolsa. Por lo general, este
tipo de inversiones tienen, de antemano, una duración predeterminada  y buscan un retorno de inversión elevado. Según
René Fernández Gaytán, socio fundador de un fondo de capital privado (Private Equity), estos fondos buscan,
al menos, “un beneficio del 20% anual”. Además, afirma Fernández, “nuestro
mandato es entrar y salir. Cuando invertimos, tenemos un horizonte de 1 a 3 ó 5
años antes de volver a vender la empresa con la que nos asociamos”, asegura.

En la actualidad, la industria de capital privado en México
administra, aproximadamente, ocho mil mdd a través de 43 fondos de capital
privado, según Luis Antonio Márquez, ex director general de la Asociación Mexicana de Capital Privado
(Amexcap).

Antes de invertir en empresas privadas, expertos en
valuaciones de empresas, como Miguel Ángel Ramos,  de Fausto García Asociados (FGA), elaboran
estudios y proyecciones sobre el potencial de crecimiento que tienen. Estas valuaciones no son exactas, aunque sí
cuentan con parámetros utilizados alrededor del mundo para valorar el precio de
las compañías. A partir de ahí, determinan la viabilidad de las inversiones.

Algunos fondos exigen tener representación y poder dentro
del consejo de administración y equipo directivo de las empresas en las
que invierten, mientras que otros inversores sólo aportan el financiamiento. En
palabras de Ramos, los primeros se denominan “socios estratégicos” y aportan “know-how
sobre el sector, clientes, contactos, capacitación y otros recursos, mientras
que los socios financieros sólo aportan el músculo financiero”.

Inmobiliaria

La propiedad comercial,
a diferencia de la vivienda, se utiliza con fines comerciales y,  suele dividirse en tres tipos: industrial, oficinas y minoristas –supermercados,
tiendas de conveniencia, centros comerciales etc.).

La empresa mexicana .Vesta,
es uno de los mayores casos de éxito en México en este tipo de inversiones. Vesta
se centra en compra de propiedad
industrial
y, en tan solo 14 años, logró salir a Bolsa con un valor de
mercado de cinco mil mdd.

Según los expertos en banca de inversión de Barcaly’s, la
inversión en propiedad comercial es un buen elemento para diversificar un
portafolio de inversión.

Commodities

Metales preciosos
o industriales, productos energéticos, como el petróleo o el gas, ganado o agricultura
son algunas de las materias primas más populares y una de las inversiones que
suelen incluir los portafolios de inversión diversificados.

En los últimos años, el precio de los alimentos ha aumentado
de forma sostenida. Analistas de Saxo Bank  señalan que el acelerado aumento del consumo
en China y la India mantendrán los precios elevados. Por su parte, metales como
el oro han mantenido un aumento de
precio promedio del 20% anual, según Goldprice.org.  

Así, incluir varios tipos de inversión en un portafolio
desemboca en una mayor diversificación del riesgo. Y cuando esto ocurre aumenta
la posibilidad de incrementar los beneficios de la cartera.

¿Qué tipo de inversor
eres? ¿Cuál de los instrumentos anteriores se ajusta mejor a tus expectativas
de ahorro?

Para saber más:

.Private Equity, el arte de entrar, comprar, ganar y salir

.Los retos del venture capital en México

.Bolsa mexicana cierra en un nuevo máximo histórico