Industria Farmacéutica: aquejada de achaques

Padece de la expiración de numerosas patentes, presiones en los precios de nuevos productos y escasos retornos de la inversión en investigación y desarrollo.

14-09-2012, 4:16:07 PM

Los números son contundentes: un medicamento requiere entre
ocho y 12 años de proceso para consolidarse como producto final para el
paciente dentro de su tratamiento médico. ¿La inversión?

De 800 a 1,200 millones de dólares (mdd) para desarrollar la
molécula que dará origen a esa sustancia.

¿Por qué la cifra exorbitante? Porque solo una de entre
5 mil y 10 mil moléculas que inician su recorrido  en la investigación clínica llega a
constituirse en medicamento. Claro está que de todo nuevo medicamento se espera
que responda con eficacia, seguridad y calidad a las necesidades del
tratamiento terapéutico para el cual estará destinado.

El procedimiento, señala la Asociación Mexicana de
Industrias de Innovación Farmacéutica
(AMIIF), requiere inversiones de alto
riesgo (de 25 a 30% de las ventas de cada empresa en promedio, según
PriceWaterhouseCoopers) en un proceso que no acaba con la aprobación que otorga
la autoridad sanitaria.

“Sigue la estricta fase de afianzar el medicamento con
evaluaciones antes, durante y después de su comercialización, para identificar
algunas otras consideraciones”, expone Fernando Fon, director de Asuntos
Médicos y Regulatorios de la AMIIF.

“Con frecuencia –dice–, solo uno de cada tres medicamentos
en el mercado recupera la inversión, a pesar de que cada laboratorio dispone de
todos los controles de supervisión y del marco regulatorio vigente para la
otorgación de patentes. Esta consiste en el visto bueno de la autoridad
sanitaria para que un medicamento nuevo pueda salir al mercado.

“El fabricante tiene un periodo de 20 años [el tiempo de
vigencia de la patente en México] para recuperar su inversión y seguir gastando
para desarrollar otros medicamentos”, expone el directivo.

Atendiendo nuevas enfermedades

El 90% de los estudios clínicos que se realizan en el mundo
tienen en mayor o menor medida patrocinio de la industria farmacéutica.

 “Estamos convencidos
que a través de la investigación y desarrollo [I+D] se logra la innovación
terapéutica para responder a los problemas de los pacientes”, agrega Fon.

Entre estos menciona la existencia de cerca de 633
medicamentos de biotecnología en etapa de desarrollo.

En años recientes, la industria agrupada en la AMIIF ha
realizado 1,536 investigaciones que sitúan a México debajo de Estados Unidos
(con 2,722) y por arriba de Canadá (1,287) o Europa (1,362).

Con el tiempo y la inversión de recursos de este sector,
“las investigaciones clínicas se convertirán en medicamentos que beneficiarán a
pacientes con diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, VIH y
Alzheimer”.

Hoy más que nunca las farmacéuticas están obligadas a
continuar y enriquecer la investigación clínica. Sin embargo, la rápida
incursión de medicamentos genéricos modifica el panorama del sector en el país,
considera Gema Moreno, socia líder del sector de Cuidados de la Salud de
Deloitte México. Indica que, por lo accesible de sus costos en el mercado, los
genéricos dominan con el 63% del mercado nacional.

 

Los genéricos dominan 63% del mercado, mi entras que los
nuevos medicamentos cuadriplicaron su costo en apenas un lustro.

 

Pérdidas de patentes

Otro factor que impactará es que alrededor del 60% de
productos que hoy tienen patentes la perderán de aquí al 2015.

“Si nos vamos a 2020, el número crece hasta 85%, lo cual
cambia radicalmente la dinámica de la industria farmacéutica”, expone Daniel
Amezcua, director general de Medley México.

Con base en sus propios estudios, Moreno contrasta y señala
que, de 2009 a 2015, expirarán más de 100 patentes. La especialista proyecta
que este panorama seguramente “implicará pérdidas significativas para los
laboratorios creadores de las fórmulas”.

Moreno responde así al notorio retraso que autoridades
regulatorias sanitarias de México y el mundo muestran en la certificación de
patentes
al lanzar medicamentos.

“El problema acorta los periodos de vida útil, con riesgo de
que no se recuperen las inversiones en los tiempos proyectados”, apunta Sergio
Ulloa, director  de Asuntos Externos de
MSD México. El directivo puntualiza que la población demanda más servicios de
salud, pero se enfrenta a la incapacidad económica de los gobiernos de
otorgarlos por los limitados recursos (presupuestales).

“Es obvio que buscarán alternativas para minimizar los
tiempos de aprobación de medicamentos para volverlos accesibles a la
población”, expresa Ulloa.  

“Este es el principal reto de la industria –acota Nicolás
Rubio Figueroa, vicepresidente de Andrómaco 
México–. Sabemos que, por ley, los tiempos para aprobar nuevos productos
[240 días como límite] no se están cumpliendo. Esta falta de agilidad nos quita
competitividad en el mercado local con los genéricos, así como en el ámbito
internacional, al no poder ampliarnos hacia el exterior.”

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