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El BCE se prepara para ofrecer un rescate a España

Mariano Rajoy está desesperado por evitar la humillación de que su país reciba las visitas trimestrales de revisión por parte de los inspectores de la “troika” del FMI, el BCE y la UE.

06-09-2012, 4:31:07 PM

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi,
desplegó una hoja de ruta para rescatar a la zona euro de un potencial colapso,
pero ahora le corresponde a España tragarse su orgullo y pedir asistencia para
reducir sus elevados costos de financiamiento.

Draghi cumplió o superó las expectativas de los mercados al
anunciar el jueves que el BCE estaba listo para comprar montos ilimitados en
bonos con vencimientos de hasta tres años de países que pidan un rescate y
cumplan con estrictas condiciones.

El jefe del BCE hizo notar su autoridad al aislar a la voz
disidente del Bundesbank alemán, que criticó públicamente la decisión, al
tiempo que mantuvo la presión sobre los gobiernos de la zona euro para que
sigan aplicando reformas económicas para equilibrar sus presupuestos.

Sin embargo, su ruta de escape de la crisis de deuda
soberana de la zona euro, que data desde fines del 2010, depende del pedido de
asistencia de Madrid que el presidente Mariano Rajoy aún desearía evitar o
retrasar.

Otros escollos políticos todavía llenan el camino de
obstáculos, que van desde un fallo pendiente de la corte constitucional de
Alemania al fracaso de Grecia en cumplir con sus metas fiscales, pasando por la
creciente renuencia de legisladores holandeses, alemanes y finlandeses a apoyar
más rescates.

Y los 17 gobiernos de la zona euro aún están lejos de
acceder a comprometer más soberanía en una mayor unión fiscal, bancaria y
económica a fin de remediar las fallas en el sistema de la moneda única.

Pero la decisión del BCE al menos ofrece un punto de quiebre
en la crisis al proveer un comprador condicional de última instancia para los
bonos de países vulnerables.

¿Resistencia de España?

La insistencia de Draghi en buscar la intervención del Fondo
Monetario Internacional
(FMI) y vincular cualquier programa de rescate a
estrictas condiciones podría representar una dificultad política para España. 

El conservador Rajoy está desesperado por evitar la
humillación de que su país reciba las visitas trimestrales de revisión por
parte de los inspectores de la “troika” del FMI, el BCE y la UE, las
cuales fueron impuestas a Grecia, Portugal e Irlanda a cambio de sus rescates.

“Nos preguntamos si la aparición de la ‘troika‘ en las
Transacciones Monetarias Directas (del BCE) podría generar resistencia por
parte de España a solicitar ese rescate”, dijo el estratega de tasas de
Rabobank Richard Mcguire.

“Si eso ocurre, podría ser necesaria una presión de los
mercados sobre España para que acceda a pedir ayuda”, aseveró.

De modo que, aunque el anuncio de Draghi alentó a los
inversores, antes de recortar los rendimientos de los bonos españoles podría
haber más volatilidad en los mercados si Madrid intenta hacerse la dura y
decide resistir su necesidad de financiamiento durante octubre sin un rescate.

Italia, el otro país del sur de la zona euro bajo una severa
presión de los mercados, espera que el apoyo a España por parte del bloque
monetario y del BCE calme la atmósfera financiera y le evite tener que buscar
ayuda económica directamente.

Luego de negociaciones con la canciller alemana, Angela
Merkel, mientras el consejo de gobierno del BCE se reunía, Rajoy dejó en claro
que no había prisa en solicitar ayuda y dijo a los incrédulos periodistas que
no había hablado sobre los términos de una posible asistencia.

Fuentes familiarizadas con las recientes discusiones dicen
que Francia y la Unión Europea instaron al líder español a pedir un rescate
antes de una cumbre de la UE del 18 y el 19 de octubre, a fin de que la ayuda
financiera pueda ser aprobada en la reunión.

Eso garantizaría que el programa de compra de bonos del BCE
fuera activado antes de que Madrid sufra una crisis de financiamiento a fines
del mes próximo.

La postura de Alemania es más ambivalente, en parte debido a
que Merkel debe esperar por un fallo de la corte constitucional el 12 de
septiembre sobre la validez del fondo de rescate permanente del bloque para
saber si sus manos estarán atadas al respecto.

La canciller también podría estar esperando no tener que
pedir a su Parlamento que apruebe otro rescate de la zona euro, en caso de que
pudiera evitarlo.

Rajoy irritó a políticos de línea dura alemanes y a algunas
autoridades del BCE el fin de semana cuando dijo que España ya estaba
cumpliendo con todos los objetivos europeos sobre reformas económicas y
fiscales y que no debería ser objeto de condiciones adicionales.

Su tono desafiante provocó llamados a que se le aplicara
condiciones más severas a su país.

Parado junto a Merkel, Rajoy insistió en que no recortaría
las pensiones de los españoles, algo que según muchos economistas estaría
incluido como condición para un rescate, dada la carga insostenible de las
finanzas públicas del país ibérico.

Analistas políticos dicen que el presidente español busca
evitar tener que adoptar medidas de austeridad impopulares antes de las
elecciones regionales en el País Vasco y en su nativa Galicia el 21 de octubre.

Estrategia de salida

El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, la única voz
disidente en el consejo de gobierno del BCE, advirtió que la compra de bonos
por parte del banco central llevaría a los países a posponer las reformas
necesarias.

El BCE se vio perjudicado el año pasado cuando el ex primer
ministro de Italia Silvio Berlusconi dejó de lado sus compromisos de reforma
poco después de que el banco central comenzara a comprar bonos soberanos
italianos.

En línea con el temor de los alemanes de que se produzca una
“unión de deuda”, Weidmann dijo que el nuevo plan finalmente podría
redistribuir considerables los riesgos soberanos entre los contribuyentes de
países sin el consentimiento de parlamentos y gobiernos electos
democráticamente.

Pero ningún otro banquero central lo apoyó y Merkel -ansiosa
porque el BCE estabilice la zona euro- envió a su partido a apoyar las acciones
de Draghi al tiempo que guardó las apariencias con Weidmann al decir que sus
preocupaciones habían ayudado a dar forma a la decisión del Banco Central
Europeo.

Pese a la afirmación de Draghi de que el BCE detendría las
compras de bonos si un país incumple con las condiciones acordadas, los
analistas dudan de que la entidad realmente vaya a retirar la ayuda a un
Gobierno que se desvíe de su curso por el riesgo de que caiga en bancarrota y
genere un caos en el bloque.

En una nota a inversores, Gary Jenkins, de Swordfish
Research, dijo: “La posición de ‘control’ del BCE es un poco como poner un
arma en su propia sien y amenazar con jalar del gatillo”.

Pero Draghi se ha movido para alentar a los miembros más
débiles de la zona euro y ayudar a reducir las posibilidades de que ocurra una
calamidad.

“El programa anunciado hoy (jueves) crea un cortafuegos
sustancial y creíble”, sostuvo Marco Valli, economista de Unicredit, al
describirlo como un elemento relevante de cambio.

“Aún existe y seguirá existiendo el riesgo de que un
Gobierno necesite dar marcha atrás en las reformas o incluso de que no logre
acceder a las condiciones, pero definitivamente es una buena noticia saber queahora
éste es el único peligro que los mercados deben procesar”, expresó.

¿Qué opinas de la resistencia española a buscar el rescate?