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G7, ¿debe buscar rescate europeo más allá de China?

Las autoridades de las siete potencias más grandes del mundo y algunos miembros del G-20 mantuvieron una teleconferencia de emergencia sobre la crisis de deuda de la zona euro.

05-06-2012, 1:16:27 PM

Los jefes
de Finanzas del Grupo de las Siete potencias industrializadas que esperan que
China pueda rescatar a la zona euro deben buscar un caballero blanco en otra
parte, mientras Pekín se enfoca cada vez más en asuntos domésticos este año.

Las
autoridades del G-7 y algunos miembros del G-20 mantuvieron una teleconferencia
de emergencia sobre la crisis de deuda de la zona euro este martes, un indicio de
mayor alarma global sobre la amenaza que representan las tensiones al interior
de la unión monetaria de 17 países.

Las
conversaciones de G-7 se producen apenas dos semanas antes de una cumbre del
G-20 que se realizará en México.

“La
pregunta es ¿puede el G-20 hacer algo por acelerar y adelantar la fecha en la
que China sienta que debe hacer algo? No lo creo”, dijo Tim Condon,
economista jefe y director de investigación económica asiática de ING en
Singapur.

China no
tiene intenciones de extenderse demasiado en el corto plazo en la búsqueda de
metas de largo plazo rechazadas en octubre del 2011, cuando funcionarios de la
zona euro y el Fondo Monetario Internacional le pidieron por última vez fondos
de rescate a Pekín, pero sin voluntad de ofrecer acceso a mercados, garantías y
ventas de tecnología exigidas a cambio.

Un foco
cada vez más interno en China en los meses finales antes de una transición de
liderazgo, que ocurre cada diez años, significa que sólo un colapso como el de
Lehman, que detenga el comercio global y cueste millones de empleos chinos,
podría cambiar el pensamiento de Pekín.

“China
está totalmente consumida por lo que parece convertirse en un año complicado a
nivel local. Si algo coincide con lo que es bueno para Europa, muy bien, pero
para ellos hacer algo más allá (…) no creo mucho en la visión de que vayamos
a tener un gran momento de acercamiento en el G-20”, dijo Condon.

La última
vez que hubo uno de esos momentos fue a fines del 2008, cuando la destruida
confianza en el sistema financiero global obligó a los bancos centrales a
empezar a imprimir dinero para reflotar la economía y llevó a los países del
G-20 a prometer paquetes de estímulo por unos 5 billones de dólares para
inicios del 2009.

La
contribución de China de 4 billones de yuanes (635 mil millones de dólares) a
ese esfuerzo, revelado a fines del 2008 y lanzado en el 2009, fue vital. El
mayor contribuyente mundial de crecimiento económico garantizó la actividad
empresarial durante el 2010, pero con un alto costo de política interna.

Especulación,
corrupción, inflación…

“El
estímulo de China el 2008 llevó a una extendida especulación, corrupción e
inflación. No querrán hacer eso nuevamente”, dijo el economista
independiente Andy Xie.

El
estímulo de China fue apoyado por una política monetaria extremadamente laxa,
que alimentó una rampante especulación inmobiliaria que vio duplicarse los
precios en ciudades clave en menos de 12 meses, permitió que los gobiernos
locales acumularan 10,7 billones de yuanes en deuda y presionó la inflación al
consumidor a un máximo de 3 años.

Desde
entonces, una campaña de ajuste de dos años apenas ha bajado la inflación hasta
dejarla bajo control, un temor para Pekín mientras empieza a aliviar nuevamente
la política económica para suavizar la desaceleración de su crecimiento.

También ha
bajado las reservas requeridas a los bancos en tres pasos desde el otoño boreal
del 2011, hasta recortarlas en 150 puntos básicos en total a un 20 por ciento y
liberar unos 1,2 billones de yuanes estimados para nuevos préstamos.

Las
medidas consideraron además reducciones de impuestos y de burocracia, mayor
inversión en infraestructura, subsidios de consumo en algunos sectores
familiares y reformas financieras para ayudar a salvaguardar el crecimiento.

Sin
embargo, Pekín teme volver a perder mucho demasiado rápido y desatar una nueva
ronda de alzas de precios que pongan en riesgo la estabilidad social.

El súbito
descenso en las exportaciones durante la crisis del 2008-2009 dejó a unos 20
millones de trabajadores inmigrantes sin trabajo, un incentivo detrás del
gigantesco paquete de estímulo. La economía podrá estar en desaceleración, pero
los mercados laborales están más ajustados, los salarios crecen y los
empleadores se ven en dificultades para conseguir personal.

La
combinación hace particularmente difícil que Pekín haga grandes anuncios de
importancia internacional para los mercados globales, pese a las elevadas
esperanzas de que eso ocurra.

Brasil
quiere que una acción coordinada para poner fin a la crisis europea sea el
punto decisivo de la próxima cumbre del G-20, que se realizará en México el 18
y 19 de junio.

India registró su crecimiento
trimestral más débil entre enero y marzo en casi una década, mientras que
Brasil apenas se expandió durante los últimos meses del 2011, lo que generó
dudas respecto a cuánto apoyo pueden ofrecer los mercados emergentes a la
afligida economía mundial.

¿Cómo
podría el G7 impulsar un rescate sin la ayuda de China?

Para saber
más:

.China se
prepara para la posible salida griega del euro

.El
envejecimiento de China

.China
aplica un nuevo impuesto al petróleo