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España, en huelga general por la austeridad de la reforma laboral

La industria española se vió paralizada por movimientos de trabajadores que protestan por su descontento con nuevas normas que rebajan los salarios y despidos.

29-03-2012, 11:41:12 AM

Twitter: .@altonivel

La octava .huelga general de la democracia en .España paralizó la industria, en una jornada en la que no se registraban
incidentes de consideración, con fuerte presencia policial en las calles y algo
de actividad en los comercios minoristas.

“Esta huelga general ha sido un éxito
democrático
indiscutible”, dijo Cándido Méndez, secretario general de
Unión General de Trabajadores (UGT), en un rueda de prensa para valorar el
resultado de la huelga junto a su par de Comisiones Obreras.

Los sindicatos cifraban la participación general,
una vez descontados los servicios mínimos, en el 77 %, mientras el
Gobierno consideró que la asistencia al trabajo de la ciudadanía era de una
“normalidad muy elevada”, en sintonía con el presidente de la patronal
CEOE, Juan Rosell.

El líder de Comisiones Obreras (CCOO), Ignacio
Fernández Toxo, dijo que la huelga está teniendo mayor incidencia que las dos
últimas, e insistió con que recrudecerán las protestas si el Gobierno no da su
brazo a torcer en su intención de no cambiar la reforma laboral, mientras que
la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, insistió en que ésta no cambiará.

Báñez dijo
que la huelga tiene menor seguimiento que la de 2010 amparándose en unos datos
de consumo eléctrico, que en un momento puntual pueden haber sido superiores al
del mismo momento de la anterior huelga, el 29 de septiembre de 2010.

Sin
embargo, el operador de la Red Eléctrica de España estima que la demanda de
electricidad para este jueves caiga un 14,8 % respecto a la víspera,
mientras que en la huelga de 2010, la demanda cayó un 12,6 % respecto
al día anterior.

Calma y tensión en las calles

El
seguimiento de la huelga fue masivo en la industria pesada y los fabricantes de
automóviles.

En la
fábrica industrial Bosch en Madrid, no se registró ningún tipo de actividad,
y la jornada de huelga se desarrolló sin incidentes.

“Aquí
trabajan más de mil personas, y nadie ha venido a trabajar”, dijo José
Ángel Castellanos, representante de Comisiones Obreras (CCOO) en Bosch Madrid.

En los
comercios minoristas se vió menos paralización de la actividad, aunque en
zonas céntricas de las principales ciudades españolas, la presencia de
manifestantes y policías llevó a muchas tiendas particulares a cerrar.

Tanto en
el centro de Madrid como en el de Barcelona, manifestantes recorrían
las calles coreando consignas como “Yo a esta crisis no la pago”,
ante el estupor de turistas de todo el mundo que grababan los acontecimientos
con tabletas y móviles, algunos de ellos disfrutando de una cerveza en una
terraza en una soleada jornada primaveral.

El miedo a
perder el empleo en un país en el cual uno de cada cuatro trabajadores está en
paro también llevó a muchos empleados a no secundar la huelga.

En un
centro comercial de El Corte Inglés en Barcelona, protegido por un cordón
policial y empapelado con pegatinas de “Cerrado por huelga”, una
empleada que no quiso dar su nombre declaró que no tenía libertad para ejercer
su derecho a huelga.

“Vengo
a trabajar porque si no lo hago, me echan”, dijo, ingresando al
establecimiento por una puerta lateral, alejada de los manifestantes.

Fuerte presencia policial, incidentes aisaldos

En el
centro de Madrid y Barcelona se registraron manifestaciones espontáneas con
incidentes aislados.

En la
ciudad condal, una treintena de jóvenes cortaron un acceso a la Plaza Catalunya
protestando a favor de una educación pública gratuita y de calidad, y contra
las privatizaciones, y se registraron algunas cargas policiales.

En el
centro de Madrid, grupos de manifestantes recorrieron las calles cantando
“Mariano, Mariano, no llegas a verano”, y la Gran Vía sufrió cortes
por manifestantes con banderas de CCOO que coreaban “Huelga, huelga”.

Tanto en
Barcelona como en Madrid, algunos bancos fueron el blanco del enfado de los
manifestantes, que ven a las entidades financieras unos de los principales
responsables de la crisis económica que asola a una España con un 23 %
de paro.

Frente a
la sede del gobernante Partido Popular en Madrid, un cajero destrozado era una
muestra de este descontento, mientras que en el barcelonés Paseo de Gracia se
han cerrado cajeros con pegatinas y hubo pequeñas concentraciones ante
sedes de bancos.

La
convocatoria a huelga tiene como centro la protesta contra una reforma laboral
aprobada por el Gobierno que abarata el despido y permite una rebaja unilateral
de salarios, pero también contra la política de ajuste pactada con Bruselas que
ya tiene impacto en servicios sociales básicos.

El
seguimiento de la huelga es una prueba de fuego para los sindicatos
tradicionales, CCOO y UGT, cuyas cúpulas directivas son vistas por gran parte
de la población como poco funcionales a la hora de defender los derechos de los
trabajadores.

“La
población no responde porque no tiene quien la guíe, los sindicatos han estado
anestesiados”, dijo María Cid, trabajadora de la hostelería en Madrid.

“Las
bases tienen que hacer reaccionar a los responsables, pero ahora es momento de
mirar al futuro, de unir y no dividir”, dijo Trini Cuesta, de 58 años,
trabajadora de un hospital público de Barcelona.

El
Ministerio del Interior señaló que en horas de la madrugada y primeras horas de
la mañana se registraron episodios de violencia aislados, con 58 detenidos en
todo el país, con 9 heridos leves, de los cuales 6 eran agentes de las fuerzas
de seguridad.

Los
puertos de Valencia y Sevilla permanecían cerrados, mientras que en el sector
de medios, varias televisiones públicas regionales vieron interrumpida su
emisión.

Para saber más:

.España: la próxima Grecia

.Portugal, en huelga por medidas de austeridad