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Brasil podría cancelar TLC de coches con México

El país sudamericano pasa por una etapa de proteccionismo para su economía y pidió una revisión de este acuerdo comercial.

07-03-2012, 1:59:10 PM

Twitter: .@altonivel

Golpeado por la apreciación del real, .Brasil vive un rebrote de
proteccionismo que amenaza con desgastar sus .relaciones comerciales con otras
naciones de América Latina y minar de desconfianza el terreno para futuros
acuerdos regionales.

Brasil forzó a la revisión de un .tratado de libre comercio de
autos con .México, una agresiva medida para proteger a un sector que representa
un 25% de su Producto Interno Bruto industrial. Y si México no
acepta, Brasil romperá el acuerdo.

“Uno de los riesgos de la crisis financiera es que hayan
brotes de proteccionismo”, dijo a Reuters el presidente del Banco
Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, en una entrevista reciente.

Brasil dice ser blanco de una guerra cambiaria que disparó el
real más de un 6% en lo que va del 2012, erosionó la competitividad
de su industria y abrió las puertas de la mayor economía de América Latina a
una avalancha de importaciones baratas como los autos mexicanos.

La presidenta Dilma Rousseff acusó a Europa de inundar el
sistema financiero con un “tsunami” de dinero barato. Y Brasil, con
unas de las tasas de interés más altas del planeta, es un imán para esos flujos
que encarecen sus exportaciones.

Durante una visita a Alemania esta semana, Rousseff describió la
inyección de prestamos baratos del BCE al sistema financiero de la zona euro
como “formas artificiales del proteccionismo”, y sostuvo que
“todo el mundo se queja de las barreras arancelarias, del proteccionismo,
y eso es una forma de proteccionismo” .

Rousseff está bajo fuerte presión para presentar medidas que
estimulen la economía tras un modesto crecimiento del 2,7 % en el
2011, lejos del vibrante 7,5 % del 2010 que transformó a Brasil en una
potencia emergente.

Y el Gobierno no titubeará en adoptar medidas que protejan a su
industria. El ministro de Hacienda, Guido Mantega, dijo el martes que se
prepara un paquete de incentivos tributarios para resucitar la producción
industrial, que cayó un 2,1 % en enero respecto a febrero, confirmando
la “desindustrialización” que aterra al sector privado.

Moreno, del BID, dice que la tensión es parte de cualquier
proceso de integración económica. “Lo importante es mantener una visión de
largo plazo”, dijo.

Pero según los empresarios mexicanos eso es precisamente lo que
falta. La ruptura del acuerdo automotor, dicen, echará por la borda mucho más
que un negocio de 4,200 millones de dólares anuales en autos y partes, la mitad
del comercio entre las dos mayores economías de América Latina.

“Si Brasil empieza a cancelar tratados comerciales cuando
tiene un déficit puede decrecer el interés de inversionistas no sólo de México
sino también de otros países”, dijo Eduardo Ragasol, presidente de la Asociación
Empresarial México-Brasil en Sao Paulo.

“Las consecuencias trascienden a la industria automotriz y
crean un clima de desconfianza para muchas otras industrias”, añadió.

Brasil ha encarecido la importación de autos y endureció en los
últimos días sus controles de capital para desestimular la entrada de fondos
especulativos.

Funcionarios en Brasilia dicen que en un contexto de
desaceleración económica y competencia desleal, el libre comercio -un mantra de
la década de 1990- no tiene sentido.

“Lamentablemente la realidad del mundo hoy es que los
acuerdos de libre comercio son muy difíciles”, dijo una fuente del
Gobierno brasileño sobre la disputa con México.

Pero Brasil evita hablar de proteccionismo, un concepto que
remite a las oscuras décadas en que el país fue una de las economías más
cerradas de América Latina.

“Brasil es demasiado abierto en términos de economía y creo
que tiene que ser así. Ahora claro que uno tiene que estar siempre preparado
para corregir distorsiones”, dijo Benjamín Steinbruch, vicepresidente de
la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo, el lobby industrial más
poderoso de Brasil.

Irónicamente, Brasil está probando su propia medicina. Al mismo
tiempo que reescribe el tratado de libre comercio con México, protesta por los
controles a las importaciones en Argentina y analiza si su socio está
pisoteando las reglas de la unión aduanera Mercosur.

Para saber más:

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