Tecnología

Cyborgs, tecnología al servicio del hombre

Todas las máquinas y herramientas, desde los cuchillos primitivos hasta las computadoras, representan extensiones del cuerpo que buscan mejorar la calidad de vida.

07-11-2010, 5:00:00 PM

Corrían tiempos remotos, unos dos mil 900 años antes de Cristo cuando se cree que comenzaron a desarrollarse las primeras ruedas, en tumbas de Ur, antigua ciudad del sur de Mesopotamia.

Muchísimo antes se habían inventado el mazo, basado en el golpe vertical, y más tarde otras herramientas de palanca como la pala, el rastrillo y la azada. Muchas de las cuales han evolucionado con el tiempo y se mantienen hasta el día de hoy.

Pero todas ellas, aunque diseñadas con objetivos distintos, coinciden en un elemento: Todas eran “extensiones del cuerpo humano”.

Brazos, pies, boca, dedos, oídos fueron potenciados con artefactos que cumplían las mismas funciones, pero con mayor efectividad y sin significar deterioro del cuerpo humano.

Algunos utensilios como el tenedor, por ejemplo, es un claro simulador de las manos, mientras que el cuchillo que conocemos en la actualidad presenta innegables similitudes con nuestra dentadura.

Tal como lo detalla el famoso filósofo canadiense y creador de varias teorías sobre la capacidad que tiene el hombre de adaptar elementos de naturaleza, Marshall McLuhan: “Del mismo modo que una bicicleta o un automóvil son una extensión de nuestros pies, la computadora sería una extensión de nuestro sistema nervioso central“.

Incluso, los medios de comunicación como la radio y la televisión serían -a decir de McLuhan- extensiones de nuestros propios sentidos.

Pero ¿qué pasaría si esas “herramientas” se integraran a nuestro cuerpo con el afán de mejorar nuestro rendimiento o en su defecto, reemplazar aquellas partes deterioradas o que definitivamente nos faltan?

Lo cierto es que no estamos lejos de hacerlo, de hecho existen hoy una serie de inventos que van hacia el logro de este objetivo.

El Cyborg
El concepto (abreviación de “cybernetic organism”) pertenece, en principio, a la última generación de escritores que juega con la idea que en el futuro tendremos cada vez más partes artificiales en el cuerpo, piernas, brazos y corazón y nos anticipan la posibilidad de disponer también de partes digitales incorporadas al cuerpo.

Así, el Cyborg de la era digital nos muestra la fusión del hombre con los logros tecnológicos de modo que las extensiones tecnológicas se convierten en partes del humano, los implantes como sustitutos artificiales del cuerpo pasan a desempeñar una función natural.

¿Imposible? Definitivamente no. Las posibilidades tecnológicas así como las ciencias biotecnológicas, sin duda, nos confrontan con la posibilidad de la creación de estos seres.

Hace cinco u ocho años atrás se hablaba en diversos seminarios alrededor del mundo sobre los posibles beneficios y efectos que tendría la biotecnología para el ser humano en algunas décadas más. Hoy esas” predicciones” son parte del pasado y ya están siendo realidad en algunos países.

Hace un par de meses, por ejemplo, un grupo de científicos de la Universidad de Yale, EU, descubrió un nuevo sistema para implantar, exitosamente, pulmones con tejidos desarrollados mediante bioingeniería y cultivados en laboratorios.

Para ello, tomaron pulmones de ratas adultas, retiraron sus componentes celulares y preservaron la matriz extracelular, las estructuras mayores de conductos pulmonares y el sistema vascular como “andamios” para el crecimiento de las nuevas células.

Otro avance importante fue dado a conocer durante el mes de enero, cuando el Royal Free Hospital de Londres probó en pacientes con problemas cardiovasculares una novedosa “arteria artificial” que permite imitar el comportamiento de los vasos sanguíneos naturales.

Se trata de un vaso sanguíneo desarrollado con nanotecnología a partir de material polímero y que imita el pulso de los vasos sanguíneos humanos, siguiendo el ritmo del corazón.

La empresa tecnológica Touch Bionics avanzó otro paso en el sector al injertar, por primera vez en un ser humano, el modelo i-Limb, considerado hoy como la mano biónica más avanzada del mundo.

Lo novedoso de la extremidad es que cada dedo posee su propio motor y puede accionarse independientemente en respuesta a señales que son recogidas por dos sensores en la piel del paciente. Éstos se colocan en el antebrazo y permiten que, al tensar ciertos músculos, la persona pueda usar una llave o tomar una fruta.

¿Que hemos de esperar en el futuro?
La literatura de ciencia ficción, misma donde aparecieron los primeros atisbos de hombres que incorporaban la biotecnología para su propio beneficio, se refiere al tema dando por hecho la existencia de estos seres con funcionamiento automático, que se trasformarán en un grave problema social.

El sector científico también platea sus predicciones: Expertos de la British Telecom elaboraron en 2005 una línea del tiempo con predicciones para los próximos 50 años.

Así, para el periodo entre 2010 y 2020 el organismo plantea la idea de empresas libres de humanos, tejidos sensibles a la salud de la persona que los porta, luces sensitivas a los cambios de ánimo, anteojos digitales de rayos X, robots para limpiar, levantar los platos de la mesa y transportar pacientes en el hospital, tutores de danza, jardineros, etc.

En estos años se crearán también las estimulaciones cerebrales electrónicas se utilizarán como recreación que sustituya a las drogas, la regeneración de los dientes, huesos plásticos y los implantes electrónicos se usarán como equivalentes al Botox.

A medida que los años transcurren el panorama se vuelve algo terrorífico: la empresa plantea la existencia de estudiantes con inteligencia artificial, “la tecnología de inteligencia artificial imitará los procesos de pensamiento del cerebro, profesores basados en inteligencia artificial obtendrán mejores resultados que la mayoría de los humanos y 10% de la población será androide“.

Como reacción, los gobiernos crearán leyes para proteger jurídicamente las formas de vida electrónicas. Además, dentro de esta época los robots se auto diagnosticarán (y auto repararán).

A medida que avance el tiempo, ya cerca del 2040 “los robots serán física y mentalmente superiores a los humanos“, aparecerán los nervios artificiales periféricos, llegará el cerebro artificial y un implante en el cerebro de un primate permitirá aumentar su inteligencia al mismo nivel que los humanos.

Todo parece indicar que los avances en biotecnología están en su etapa inicial y que, si todo marcha igual, seremos testigos de todos estos cambios.

Al respecto, uno de los grandes físicos teóricos y divulgadores científicos de nuestro tiempo, Stephen Hawking, recalca sobre el peligro que poseen estos avancen y plantea que tendremos que ir donde nadie ha ido jamás.

“Nos encontraremos en la misma situación que Europa en 1492”, y tal como lo hizo Colón, tendremos que ir al espacio en busca de nuevos mundos para sobrevivir.

Para Hawking, la exploración espacial debería incluir la creación de una base permanente en la Luna en el curso de los próximos 30 años, así como el desarrollo de un nuevo sistema de propulsión para llevar al hombre más allá del sistema solar.

Y todo, por tratar de incrementar nuestras capacidades naturales.