Lagarde, ¿la favorita de Europa?

A pesar de haber ganado las elecciones del FMI, muchos creen que no era la candidata más preparada. Entonces, ¿por qué fue la elegida?

05-07-2011, 10:25:31 AM

Una encuesta realizada por Reuters a 60 economistas de todo el mundo, poco antes de la elección que decidiría al reemplazo de Dominique Strauss-Kahn como director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), dio como favorita a la candidata francesa al puesto, .Christine Lagarde. Desde ese momento lideró todas las encuestas.

Más allá de esta predicción, lo interesante estuvo enfocado a asegurar que la ministra de Finanzas de Francia ganaría, a pesar de que no era la “más adecuada para el puesto”.

Para la mayoría de los expertos de todas latitudes, .Stanley Fischer, a sus 67 años de edad, era el que mayor experiencia tenía, el más representativo a nivel mundial y, por tanto, el que mejor podía llenar el puesto dejado por Strauss-Kahn. Los 21 votos a favor del actual gobernador del Banco de Israel y ex vicedirector del FMI, doblaban las preferencias de Lagarde (10), donde incluso era superada por otras personalidades como .Agustín Carstens.

¿En qué se basa entonces la predicción realizada por los economistas que daban por ganadora a la única mujer candidata, aun cuando no era la favorita? ¿Cuáles fueron las razones que llevaron al Consejo del FMI a inclinarse por Lagarde?

¿La favorita?

Para algunos expertos, la respuesta se encuentra a nivel de la misma encuesta. Según los resultados, unos 48 analistas participantes pensaban que era probable o muy probable que el próximo jefe del FMI fuera europeo.

Los países europeos manifestaron en reiteradas ocasiones que era fundamental que el próximo director general del FMI tuviera profundos conocimientos de Europa, ya que la entidad es sumante importante para la región. George Osborne, ministro de economía británico y también la canciller alemana .Angela Merkel declararon que Lagarde era la candidata ideal, por lo que la ministra francesa ya tenía el apoyo de las tres potencias europeas. Para conseguir el puesto, Lagarde solamente necesitaba el apoyo de Estados Unidos.

Para muchos resulta curioso que, quizás el competidor más poderoso detrás de la francesa, Fischer, fuera descartado por el Consejo del FMI para participar de la votación final. Al respecto, los medios especularon que la principal barrera pudo ser su nacionalidad israelí-estadounidense, ya que tradicionalmente el FMI es liderado por un europeo y Lagarde necesitaba del voto yanqui que cuenta con el principal porcentaje de votación, para llegar al cargo.

La edad también podría ser un obstáculo, dado que las reglas del fondo establecen que los candidatos deben tener 65 años o menos y Fischer tiene 67.

Con el camino “libre” la. ministra de finanzas francesa debería enfrentarse a su único candidato: el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, que venía en representación de los países emergentes y buscaría romper la hegemonía impuesta por los países europeos durante las últimas décadas en la institución. Aunque, muchos confiaban en su experiencia y liderazgo, muy pocos apostaban por su triunfo.

A juicio del analista financiero, José Yuste, la respuesta está en que Carstens se enfrenta directamente con los intereses europeos.

El gobernador del Banco de México fue parte del organismo financiero y fue titular de Hacienda, además pertenece al Consejo de Estabilidad Financiera para evitar crisis, pero los países del Viejo Continente buscan mantener al FMI tal como está, “dándoles préstamos para evitar los necesarios ajustes de gastos en sus economías”. En este sentido, “el banquero central representa un obstáculo para la fiesta de gasto que quieren seguir viviendo los europeos”, expuso Yuste en una columna publicada en el diario Excélsior.

Un ejemplo es la posición que tiene Carstens respecto de la situación de. Grecia. A su juicio, el problema es de ajuste y no de continuar recibiendo ayuda internacional, en donde al estar dentro de la unión monetaria, tampoco puede devaluar para abaratar los empleos y evitar el desempleo.

Ante estos ejemplos, Lagarde se presenta como la opción que promete “estabilidad y continuidad”. La idea, según Yuste, es “garantizar que el FMI les preste sin exigirles grandes ajustes con un director que sea europeo”.

En este sentido, vale mencionar que la ministra francesa fue abogada privada, pero sin conocimientos de asuntos financieros internacionales. “Quienes la conocen la definen como una excelente diplomática internacional, con carisma, facilidad de idiomas. Pero nada tendría que hacer frente al currículum presentado por el banquero central mexicano, Agustín Carstens”, concluye Yuste.

Un ejemplo es la posición que tiene Carstens respecto de la situación de Grecia. A su juicio, el problema es de “ajuste” y no de continuar recibiendo ayuda internacional, en donde al estar dentro de la unión monetaria, tampoco puede devaluar para abaratar los empleos y evitar el desempleo.

Ante estos ejemplos, Lagarde se presentaba como una opción con un cartel de “estabilidad y continuidad”. El objetivo de su elección era “garantizar que el FMI les preste sin exigirles grandes ajustes con un director que sea europeo”, como había hecho hasta ahora.

Una opinión similar es a que tiene el economista Eric Iván Campos Pérez, quien cree que “.Lagarde, no era la persona con las mejores credenciales técnicas para dirigir el FMI. Sin embargo, la dirección del FMI requería de una persona que más allá de su conocimientos profesionales tenga un liderazgo profesional en el área de influencia del Fondo”.

Para el experto Carstens era la persona más capacitada, sin embargo, “hasta el momento no ha ejercido ningún .liderazgo importante en los países europeos. Naciones que atraviesan por problemas económicos importantes y necesitan una solución”.

Además, su nombramiento hubiese ayudado a las economías emergentes, sobre todo a México donde “se hubieran abierto con mayor facilidad nuevas oportunidades de trabajo para nuestros jóvenes y experimentados profesionistas dentro el FMI”. Pero las necesidades europeas eran otras, y quien ganó fue Lagarde, aun no siendo la favorita.