México desaprovecha la venta de bonos de carbono

Esta práctica socialmente responsable ha disminuido. No obstante, el GDF y 27 empresas lo están aprovechando para reinvertir en tecnología y ayudar al medio ambiente.

30-06-2011, 10:35:12 AM

La búsqueda por frenar el calentamiento global que afecta al mundo entero, generó un mecanismo internacional para involucrar  a gobiernos y empresas en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero: el mercado de venta de bonos de carbono, que ha constituido un camino hacia la responsabilidad social, sin embargo, ¿México lo ha aprovechado?

Esta medida fue tomada como parte de los acuerdos establecidos en la ONU a través del Protocolo de Kioto en 2007, y consiste en que una empresa o gobierno pone en marcha algún proyecto para disminuir sus emisiones y a través de sus índices de reducción, puede obtener, validar y vender bonos de carbono. Éstos se traducen en dinero para apoyar proyectos.

México fue el cuarto mayor vendedor de bonos de carbono a nivel mundial en 2008 lo que le representó 80 millones de dólares, sin embargo, KPMG informó que nuestro país participa hoy con apenas 1.54% del mercado.

De acuerdo con Jesús González, socio de la Práctica de Asesoría en Riesgos de la consultora, la industria que aprovechó el mecanismo, fue el de granjas avícolas y porcinas que representa el 85% del mercado mexicano de transacciones de bonos de carbono.

Era un negociazo que dejamos ir, pues le pagaban a las empresas por mejorar sus procesos productivos, recibirían más dinero y además dejarían de contaminar. México lo desaprovechó. En Pemex y en la Comisión Federal de Electricidad había un alto potencial de negocio que nunca se aprovechó”, lamentó en entrevista con el diario El Economista.

Según el Fondo Mexicano del Carbono (Fomecar) -constituido por el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext)- cada tonelada de CO2, o bono de carbono, tiene un valor de 15 dólares.

El mercado de Certificaciones de Reducción de Emisiones (CER) de bióxido de carbono (CO2) y otros Gases de Efecto Invernadero que extiende la Organización de las Naciones Unidas, tiene un valor total mundial superior a los 143,735 millones de dólares y según el Banco Mundial, se está extinguiendo, pues el acuerdo de reducción de 5% de los gases contaminantes que dio origen a las transacciones de estos certificados de emisión de gases contaminantes vence el último día del 2012.

¿Quiénes sí lo están aprovechando en México?

El Metrobús, un exitoso programa del GDF

El gobierno del Distrito Federal (GDF) participa en este mercado a través del Metrobús con el que ha logrado certificar el ahorro de 60,000 toneladas de dióxido de carbono. Solamente de 2006 a 2007, vendió sus ahorros al Fondo Español de Carbono por un estimado de 400,000 euros.

Apenas el 20 de junio se cumplió el sexto aniversario de la creación del Sistema de Transporte Metrobús y los cálculos oficiales señalan que ha movilizado a 620 millones de personas. Desde 2006, estos proyectos le generan anualmente al GDF, unos 2.5 millones de dólares por la venta de bonos de carbono, según datos de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que es el organismo reconocido por las Naciones Unidas para tramitar los certificados ante la Junta Ejecutiva del Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL).

El dinero que se obtiene por concepto de la venta de bonos de carbono sirve para darle mantenimiento al propio sistema de transporte. Jorge Fuentes, vocero de la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal, explica que el ozono y las partículas finas emitidas por el transporte de carga, son los principales contaminantes en la ciudad de México y las unidades del Metrobús disminuyen ambos efectos.

A través de un convenio con Petróleos Mexicanos (PEMEX) les surten Diesel Ultra bajo en Azufre (UBA) para operar el sistema, esto les ha valido una reducción anual de 100 mil toneladas de gases de efecto invernadero. El dinero que obtienen por venta de bonos de carbono, sirve para instalar en las unidades trampas de partículas finas de diesel y dotarlos de la tecnología necesaria para seguir disminuyendo la contaminación.

El Metrobús fue el primero en usar en México y en Latinoamérica vehículos de tecnologías de muy bajas emisiones: Euro III, IV y V, así como ser los primeros en usar UBA y próximamente el DF podrá implementar su propio sistema local de emisiones de carbono.

La publicación de la Ley de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático y Desarrollo Sustentable, permitirá la transacción de compra-venta de reducciones o captura de emisiones de compuestos de efecto invernadero en la Ciudad de México, lo que abre la posibilidad a que más empresas contaminantes se sumen al proyecto y contribuyan con recursos al Fondo Ambiental.

El tema está muy avanzado, incluso, el GDF ya cuenta con un software que cuantifica la cantidad de contaminantes que emite cada empresa y es posible definir un costo por emisión y generar el mercado.

¿Y la empresa privada no participa?

Cualquier empresa, institución u organismo puede participar en el mercado de venta de bonos de carbono. Hay 27 empresas mexicanas que ya utilizan los bonos de carbono y que, a través de sus reducciones de emisiones contaminantes, venden sus bonos.

Granjas Aceves México, Conservas La Costeña, Jugomex, Cemex, Eurus, CFE, Casa Armando Guillermo Prieto y Minerales Monclova son algunos ejemplos.

Aunque hay otras que si bien son filiales mexicanas de empresas extranjeras, están en este país aprovechando ese mercado: AG Cert International, de Irlanda; EcoSecurities y Biogas Technology, de Inglaterra; Cargill International, de Estados Unidos; las españolas Gamesa Energía e Iberdrola Generación; Prototype Carbon Fund, del Banco Mundial; DENSO Corporation, de Japón, y South Pole Carbon Asset Management, de Suiza. 

De Jalisco para el mundo

La producción de mezcal y de tequila es altamente contaminante gracias a las llamadas vinazas, que son los desechos líquidos que genera. Solamente en 2010 la agroindustria produjo 254 millones de litros de tequila y por cada litro generó entre 10 y 12 litros de vinazas.

Contar con la tecnología para tratar las vinanzas es altamente costoso, sin embargo, el mercado de bonos de carbono ofrece una alternativa para cuidar el medio ambiente y tecnologizar a la industria.

La jalisciense Tequila San Matías es la primera empresa en incorporarse al programa nacional de reducción de impacto ambiental en la agroindustria en México, a través del cual quiere recibir dinero con la venta de bonos de carbono para usar biodigestores para capturar los gases y con ellos hacer una cogeneración eléctrica.

Por una parte reduce el efecto de los gases en la atmósfera y por otra genera energía que al emplearse en la misma industria reduce también su costo de consumo de energía eléctrica y al final obtienes líquidos mucho más benévolos para usar incluso como riego.

El mercado de venta de bonos de carbono es una posibilidad interesante para apoyar el medio ambiente y generar recursos para innovar en la empresa. ¿A qué otras empresas e industrias veremos interactuando en este mercado?