Hermanos y socios, cómo sobrevivir

Si decides poner un negocio con tus hermanos, debes armar un protocolo que les permita estructurar la empresa y llevarla al éxito sin afectar su relación familiar.

10-06-2011, 5:36:50 PM

Iniciar un negocio con familiares puede ser una de las
formas de emprendimiento más difíciles que existen, porque la gestión de una compañía se
mezcla con las relaciones personales, y más si se trata de dos o más hermanos
quienes deciden hacer el intento en los negocios.

El experto en relaciones de sociedad Leo Gilkin, señala que
las sociedades entre hermanos suele darse porque ambas personas deciden lanzar
un emprendimiento, porque sus padres los incorporan a la empresa familiar de manera
paulatina o porque heredaron el negocio y no cuentan con la experiencia
necesaria.

Es por ello que los hermanos que se enfrentan a la gestión
de una empresa deben sentarse a hablar desde el primer momento y preparar los objetivos comunes de la firma, a fin de
evitar conflictos que no sólo pueden terminar con el negocio, sino con la
.familia.

Cuando la iniciativa del negocio surge entre los mismos
hermanos, estos emprendimientos muestran etapas de crecimiento. Durante las
primeras, existe un gran compromiso con la compañía y el sentido de unidad y el
hermano que “tuvo la idea” del negocio se vuelve el líder de facto. Por lo general uno de los hermanos es el que tuvo la idea
inicial
y los demás se van integrando en forma solidaria, con un gran respeto
hacia el fundador como líder, por ser el autor de la iniciativa.

Conforme cada hermano empieza a hacer sus propias perspectivas,
el espíritu original se va perdiendo.

Los procesos de tomas de decisiones se van dificultando, pues
se empiezan a generar unidades independientes, en tanto que los hijos y sobrinos de los
fundadores comienzan a impulsar sus intereses personales.

Es entonces cuando llega el salto generacional, que puede
llegar a tambalear a la empresa.

Lo primero que deben hacer es preguntarse si realmente quieren
asociarse con sus hermanos y estudiar su relación de familia para proyectar
si  la sociedad puede funcionar.  Si después de mucho pensarlo uno de ellos
presenta cualquier duda, lo mejor es descartar la posibilidad y pensar en
alternativas distintas, como la venta de acciones o la división de la empresa.

En cambio, si deciden proseguir con la sociedad, siempre es
recomendable tener la asesoría de un experto financiero y de un .coach emocional
que ayude a pavimentar el camino.

Sin embargo lo más importante que Gilkin señala para una sociedad
exitosa es la implementación de un “protocolo de hermanos” que establezca
pautas de acción desde un punto de vista legal hasta en el tema de las
relaciones familiares.

Este protocolo debe prever cómo se manejará la empresa, qué el rol
llevará cada uno de los hermanos, cómo
se capacitarán los socios, cómo se separarán el día de mañana si así lo desean,
.resolución de conflictos, pautas de retribución, incentivos, etcétera.

Este proceso es imprescindible porque sienta las bases para
la creación de un “Consejo de Familia” que ayude a sentar las metas de la empresa, ya
sea crecer en el mercado de manera independiente o asegurar la permanencia de
la compañía en la familia por varias generaciones.

Lo más importante a recordar es que el negocio es una
extensión de la relación familiar pero nunca un sustituto.

La Asociación Madrileña de la Empresa Familiar señala que el
contenido básico de un protocolo de familia debe llevar:  

  • Miembros de la familia firmantes del protocolo
  • Historia de la empresa
  •  Situación actual
  • Valores y tradición en la empresa
  • Visión empresarial
  • Órganos de gobierno como  Consejo de Familia y Dirección General
  • Remuneración y propiedad
  •  Conducta empresarial
    y social