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Los 5 contaminantes que nos ahogan en la Zona Metropolitana

Recorrimos diferentes áreas del Valle de México donde se registran las mayores concentraciones de contaminantes. Y los autos no son los únicos culpables. Acompáñanos en este viaje.

25-04-2016, 5:01:07 PM
Héctor Molina

Nota del Editor: Este es el primero de cuatro capítulos de nuestra serie Radiografía de la Contaminación en el Valle de México. Este miércoles, la segunda entrega.

El problema de la calidad del aire en el Valle de México es provocado por una serie de factores que  se combinan para provocar altas emisiones de contaminantes.

Además de la circulación de vehículos, las cadenas montañosas que rodean a la  Ciudad de México  y su zona conurbada, la operación de la industria, las construcciones, las quemas agrícolas y hasta la actividad del Volcán Popocatépetl contribuyen en la generación de compuestos que resultan nocivos para la salud.

El monitoreo de contaminantes en la capital del país inició desde 1966 con cuatro estaciones que medían el dióxido de azufre y las partículas suspendidas en el centro de la ciudad y las zonas de Tacuba, el aeropuerto y Tlalnepantla.

A 50 de años de distancia, el Sistema de Monitoreo Atmosférico registra las concentraciones de cinco compuestos: el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógeno, el monóxido de carbono, el ozono y las partículas PM10 y PM2.5.

De acuerdo con la ONU, las PM10 son las partículas con menos de 10 micrones de diámetro. Éstas se conocen comúnmente como partículas gruesas y contienen polvo proveniente de los caminos y las industrias, así como partículas generadas por la combustión. Dependiendo de su tamaño, las partículas gruesas pueden alojarse en la tráquea (parte superior de la garganta) o en los bronquios.

Las PM2.5 tienen menos de 2.5 micrones de diámetro. Éstas se conocen comúnmente como partículas finas y contienen aerosoles secundarios, partículas de combustión y vapores metálicos y orgánicos recondensados, así como componentes ácidos. Las partículas finas pueden llegar hasta los alvéolos pulmonares.

Hay que aclarar que solo el monóxido de carbono y el dióxido de nitrógeno tienen a la circulación de vehículos como su fuente principal.

Alto Nivel recorrió diferentes zonas del Valle de México donde se registran las mayores concentraciones de contaminantes, que en las últimas semanas derivaron en medidas que causaron polémica, como los ajustes temporales al programa Hoy No Circula. Acompáñanos en este viaje extremo.

1. Camarones: asfixia entre tráileres

Si un día pasas por la primaria 20 de noviembre, en los límites de las colonias Pro- Hogar y Nueva Santa María en Azcapotzalco, no notarás nada extraño. Fuera de los horarios de entrada y salida solo habrá calma.

Sería difícil distinguir que sobre esta escuela se encuentra la estación de monitoreo ambiental Camarones, la que anualmente registra los mayores índices de dióxido de nitrógeno en todo el Valle de México.

En esta zona, caracterizada por las calles arboladas y el tránsito relajado, abunda el dióxido de nitrógeno que puede irritar las vías respiratorias, agravar síntomas de enfermedades como la bronquitis  y dañar las membranas del tejido pulmonar.

El panorama cambia cuando los colonos caminan unas cuadras y llegan a la avenida Cuitláhuac.

“Salir de aquí en las mañanas te puede tomar hasta media hora, hay días en los que la fila de vehículos atorados puede llegar hasta la puerta de tu casa”, comenta Jorge, un vecino que reside en la colonia desde hace 20 años.

Para los habitantes de esta zona la respuesta es clara, el tráfico es provocado por el paso constante de los tráileres que entran y salen de la terminal Pantaco.

A tan sólo unas cuadras de las calles solitarias de la colonia es posible apreciar a decenas de unidades de carga que avanzan y saturan avenidas como Cuitláhuac y Camarones, principales vías de acceso a esta zona, donde también se registran altos niveles de partículas PM 2.5 y óxido de nitrógeno, otro de los contaminantes que se monitorean en el Valle de México.

2. Fray Servando y Congreso: ardor en los ojos

Desde hace 10 años, el ardor de ojos y garganta se han convertido en una constante para Miguel, quien atiende un comercio en el cruce de Fray Servando Teresa de Mier y Congreso de la Unión.

A tan sólo unos metros, se ubica un centro de salud  en el que se encuentra instalada la estación de Monitoreo Atmosférico Merced, donde se registran los niveles más altos de  monóxido de carbono de todo el Valle de México, de acuerdo con el  informe de calidad del aire más reciente elaborado por las autoridades capitalinas.

Esta sustancia, generada en su mayoría por las emisiones de vehículos, se caracteriza por inhabilitar el transporte de oxígeno a las células, provocar dolores de cabeza y nauseas en espacios abiertos.

El olor a humo es común en la zona, donde la avenida Congreso de la Unión cuenta con un tránsito constante de transportes de carga y autobuses ostensiblemente contaminantes.

Además del monóxido de carbono, las inmediaciones de la estación La Merced también registran altas concentraciones de dióxido de azufre, partículas PM10 y PM 2.5.

Ahí, un grupo de policías  batallan durante todo el día para agilizar la circulación de vehículos, que suele ser afectada por bloqueos y protestas que se generan a más de 5 kilómetros de distancia en las calles del Centro Histórico.

“Cuando hay marcha en el Centro esto se colapsa, las calles de este rumbo son muy estrechas y no hay muchas opciones para desviar a los coches”, asegura un agente que labora permanentemente en el cruce.

3. Tlalnepantla: emisiones que vienen del norte

Las emisiones generadas a cientos de kilómetros de la capital del país impactan al Valle de México.  Esto se ve reflejado al norte de la capital del país, donde se registran las mayores concentraciones de dióxido de azufre, un gas que puede irritar las vías respiratorias y agravar los síntomas de enfermedades cardiovasculares.

Investigadores estiman que estos contaminantes pueden llegar desde la refinería de Pemex, ubicada en Hidalgo, y del corredor industrial Tula–Tepeji, que se combinan con las emisiones de las fábricas en el Estado de México y el norte de la capital del país.

Las emisiones se han controlado en el Valle de México durante los últimos años, gracias a  que se emitió una norma que prohíbe el uso del combustóleo en las fábricas, las cuales utilizan ahora un combustible que contiene menos de 1% de azufre.

La utilización de combustibles en vehículos y fábricas son unos de los precursores del dióxido de azufre, cuyas concentraciones más altas se registran en la colonia Tlalnemex, ubicada a tan sólo 300 metros de la vía Gustavo Baz.

Ahí, la estación Tlalnepantla suele pasar desapercibida entre los habitantes de la zona, donde comparte espacio con un pequeño parque con árboles secos y una escuela primaria.

En esta zona, donde se puede apreciar la capa de contaminación entre la que se asoman la Torre de Pemex y la Torre Mayor, los niveles de dióxido de azufre suelen ser hasta un 400 por ciento mayores que en otras áreas del Valle de México.

4. Villa de las Flores: polvo maligno

Las partículas suspendidas son uno de los contaminantes más complejos en la Ciudad de México y su área conurbada. Hasta hace dos años sólo se medían las partículas PM10, cuyo tamaño representa apenas la quinta parte del grosor de un cabello.

Las causas más comunes de su formación son el desprendimiento del polvo por la circulación de vehículos, las construcciones, las vialidades sin pavimentar y las emisiones de carbón generadas por la combustión de vehículos.

También las tolvaneras, los incendios forestales, la quema de cohetes  y hasta la ceniza que es arrojada por el volcán Popocatépetl.

Desde el año 2014 también se monitorean de forma regular las partículas PM 2.5, las cuales se forman a partir de reacciones en la atmósfera y que incluso están asociadas con la diabetes.

Las mayores concentraciones de estas partículas se dan en el municipio de Coacalco, en la estación ubicada en la colonia Villa de las Flores.

5. Pedregal de Santa Úrsula:  ozono y calor

Los altos niveles de ozono detonaron las modificaciones temporales al programa Hoy no Circula que entraron en vigor el 5 de abril.

Este compuesto es originado por la reacción que provoca el calor con compuestos orgánicos volátiles derivados de solventes usados en talleres de hojalatería, labores de bacheo y hasta tintas de impresión con óxidos de nitrógeno.

Incluso, las fugas de gas en los hogares, el uso deficiente de este enérgetico en las estufas y calentadores, contribuyen a la formación del ozono, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México.

Aunque las mediciones indican que estas sustancias se generan en el norte y el centro de la Ciudad de México, las mayores concentraciones de ozono se registran al sur, en la delegación Coyoacán

La estación Santa Ursula, donde se registran las mayores concentraciones de ozono fue susitituida por la estación Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA), en Cuidad Universitaria donde las condiciones de la medición son similares.

El Pedregal de Santa Úrsula alberga la zona donde se detectan los mayores índices de ozono, compuesto que reduce las funciones respiratorias e incluso daña las plantas.

Su ubicación depende de la dirección que tenga el viento, aunque generalmente suele acumularse en el Suroeste del Valle de México, donde los contaminantes se encuentran con una barrera natural en  la Sierra del Ajusco.

Como puedes ver, tras este recorrido extremo queda muy claro que la orografía y el clima de la Zona Metropolitana son la causa por la que la contaminación puede generarse en un lado, pero sus efectos se extienden dejando una nata de sustancias tóxicas por todo el territorio. Los autos no son los únicos culpables.

La red de monitoreo atmosférico del Valle de México cuenta actualmente con35 estaciones. De acuerdo a los datos obtenidos por Alto Nivel, los índices de contaminación más altos se encuentran en las estaciones de monitoreo de Camarones (CAM), Villa de las Flores (VIF), Tlalnepantla (TLA), Merced (MER) y Centro de Ciencias Atmosféricas (CCA). Por contaminante, estas son las más afectadas:

Estación Tlalnepantla

Contaminante: Dióxido de Azufre

Promedio anual: 8 partes por billón

Estación Camarones

Contaminante: Dióxido de Nitrógeno

Promedio anual: 33.7 partes por billón

Estación Merced

Contaminante: Monóxido de Carbono

Promedio anual: 1.1 partes por billón

Estación Centro de Ciencias Atmosféricas

Contaminante: Ozono

Rebasó los límites por 154 horas en el último año

Estación Villa de las Flores

Contaminante: Partículas PM10

55.9 milésimas de milímetro

Estación Merced

Contaminante: PM2.5

26.2 milésimas por milímetro

Puedes seguir la información en tiempo real sobre la calidad del aire en este enlace.

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