Opinión

Urgen empresarios comprometidos y responsables

El sector empresarial debe hacer contrapeso a las malas decisiones de gobierno, y a los movimientos que cortan el desarrollo del país. Nuestro columnista Agustín Llamas explica el papel del líder que se requiere.

09-08-2016, 11:59:35 PM
Urgen empresarios comprometidos y responsables
Agustín Llamas Mendoza*

Hace algunos meses escribía en este espacio (dado nuestro contexto, donde los complejos autoritarios y corruptos de los políticos de turno hacen y deshacen) que al sistema le urgían contrapesos para la consolidación de su propia democracia.  Sostenía que esos contrapesos, en cualquier sistema democrático, suelen ser instituciones –reglas del juego- o actores que ejercen su liderazgo con afán compensatorio frente a las patológicas conductas de nuestros políticos y organizaciones corruptas asociadas a ellos, como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), sindicatos de todo tipo, pseudo organizaciones sociales que sirven a intereses personales sombríos, mafias, crimen organizado, vividores por entidad federativa, entre muchos otros.

Decía que ningún país que se considere desarrollado tiene a los empresarios marginados del quehacer nacional, de la participación en el diseño de políticas públicas y de los planteamientos de largo alcance en materia social y política.

Para el bien del sector empresarial, pero sobre todo para el bien de la sociedad, ha surgido un nuevo liderazgo desde la plataforma de Coparmex. En la persona de Gustavo de Hoyos volvemos a encontrarnos y a recordar grandes liderazgos privados que participaron en el diseño y construcción del México que hoy gozamos.

Realmente es de felicitar que en un tiempo tan corto haya podido rescatar ese sindicato del ostracismo inocuo en que había caído en los últimos años. No solamente los empresarios tienen una voz confiable, sino que además la sociedad libre y responsable tiene a alguien, fuera del espectro electoral, que pone límites con su gestión en el terreno político y con su voz en el ámbito de la opinión pública.

Probablemente, la cantidad de errores, pifias, corruptelas, autoritarismos e ineficiencias de este gobierno haya ayudado a que surgiera este nuevo liderazgo. Si es así habría que felicitarnos y celebrarlo, para después sostener que no hay mal que por bien no venga.

Señala el nuevo liderazgo que la dimensión trascendente del empresario consiste en combinar de manera armónica las tareas de crear riqueza y distribuirla, generar opciones de empleo para las personas y una plataforma para el desarrollo comunitario, entendiendo que para los empresarios es una motivación especial hacer que el crecimiento de la empresa se convierta en beneficios para trabajadores y sus familias. Evidentemente, ser empresario responde a una vocación social.

Todas las libertades de las cuales hoy gozamos son producto del esfuerzo y compromiso de muchos actores a lo largo de los últimos 30 años; sin embargo, no podemos pensar que la tarea se ha concluido.

Hoy necesitamos no solo empresarios comprometidos y socialmente responsables, sino una sociedad participativa que juegue un rol verdaderamente ciudadano.

Requerimos de más y mejores liderazgos sociales. No podemos seguir siendo rehenes de los caprichos autoritarios del poder en turno. No podemos seguir sometidos a la imposición de reglas de juego que afecten, por ejemplo, a la familia y al núcleo social básico de toda sociedad, solo porque el poder y sus asesores no entienden, pero además de no entender, suponen –en la peor de las prepotencias adolescentes– que sí saben.

El columnista es profesor de Entorno Político y Social del IPADE. Tiene estudios en Ciencia y política y Alta Dirección. Ha sido consultor de organizaciones, gobierno y empresas. Colaborador en revistas y diarios a nivel nacional e internacional.

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