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Urge la segunda vuelta para legitimar al próximo presidente de México

La elección del presidente de la República es muy importante como para dejar que pudiera llegar a ese puesto alguien con el mandato de menos de una tercera parte de los electores.

07-07-2017, 6:30:21 AM
segunda vuelta electoral

Los resultados de los comicios del mes de junio, en particular en el Estado de México, volvieron a mostrar que nuestro modelo de elecciones con mayoría simple está agotado y que no puede ayudar a mejorar el desempeño económico. Esto es particularmente cierto para los puestos ejecutivos (presidente, gobernadores y alcaldes), cuya legitimidad es muy endeble si no cuentan con la aprobación de al menos la mitad de los electores.

Ninguno de los candidatos a la gubernatura logró la mayoría absoluta, lo que deja sin un mandato claro al ganador de la elección. Este es un resultado que ocurre en las democracias en las que proliferan los partidos políticos, ya que la probabilidad de que uno obtenga más de la mitad de los votos se reduce con el número de participantes.

Nuestra democracia no tiene aún el número de partidos que existe en otras naciones, lo que hace que todavía algunos estados, donde en la práctica solo hay dos fuerzas políticas, no enfrenten los problemas del multipartidismo. Pero esto no ocurre en todo el país, como lo han demostrado las elecciones presidenciales desde 1994.

La elección del presidente de la República es muy importante como para dejar que pudiera llegar a ese puesto alguien con el mandato de menos de una tercera parte de los electores. Esto, de hecho, complica la gestión del ganador, pues carece de la aprobación de los que votaron en su contra.

El problema de legitimidad se resuelve en muchas naciones a través de lo que se conoce como la “segunda vuelta electoral”. En nuestro México no existe dicha figura; sin embargo, es crucial que se introduzca lo antes posible para mejorar la gobernabilidad del país y así aspirar a un mayor crecimiento económico.

La idea de la segunda vuelta en México se ha ventilado en múltiples foros y ocasiones, pero sin que se materialice en una reforma constitucional en nuestro país. No obstante, la segunda vuelta electoral se practica en muchos países donde proliferan los partidos políticos. El caso más reciente ocurrió este año en Francia, donde ningún candidato logró la mayoría absoluta en la primera elección del 23 de abril y en la segunda del 7 de mayo alcanzó la victoria Emmanuel Macron.

Una lección importante de esta segunda vuelta es que permitió que los franceses tuvieran tiempo para meditar bastante bien su selección, una vez que las alternativas se redujeron a solo dos personas. El triunfo de Macron, con el 66.1% de los votos en relación con el 33.9% de Le Pen, mostró claramente el repudio de la mayoría de los franceses a las políticas de extrema derecha.

El ejemplo de Francia ilustra la importancia que para México puede tener la segunda vuelta. Lamentablemente, de acuerdo con el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales del Senado, ya no hay tiempo para introducir esta figura electoral para las elecciones presidenciales del 2018. Eso, sin embargo, no debe impedir que desde ahora nuestros legisladores aprueben una reforma electoral en la cual se establezca que, si el candidato con más votos no alcanza por lo menos la mitad más uno, haya una segunda elección en la que participen los dos contendientes más votados.

Debemos estar conscientes, sin embargo, de que la segunda vuelta da legitimidad en la democracia, pero no garantiza una mejoría económica. El ganador necesita, además, plantear reformas económicas sensatas y tener la habilidad política para convencer a la oposición sobre la bondad y eficiencia de sus propuestas. Esa tarea comienza, en efecto, después de las elecciones

 

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