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¿Un peligro o un alivio para el hambre?

Conoce la cara y la cruz del modelo agrícola transgénico de acuerdo con el punto de vista de los académicos de Wharton.

13-05-2010, 2:52:49 PM
¿Un peligro o un alivio para el hambre?
Universia-Knowledge@Wharton

El cultivo transgénico ya es una realidad en países como Estados Unidos, México o Brasil, donde millones de agricultores lo producen y de personas lo consumen. Pero no por eso está libre de controversia.

Sus defensores creen que podría ayudar a reducir los problemas de hambre en el mundo y sus detractores que supone una amenaza para el ecosistema de la zona y la salud de sus consumidores. Aún así, en los últimos años se ha registrado un fuerte aumento de hectáreas cosechadas.

Brasil es uno de los países donde más está calando este tipo de cultivos, que siguiendo la estela de Estados Unidos, pionero en la producción e implantación de los métodos de modificación genética en la agricultura ha logrado un puesto relevante en esta materia a nivel mundial. A través de cultivos como el maíz, diferentes variedades de soja y de caña de azúcar, el país sudamericano se sitúa segundo en el ranking mundial de superficie de cultivos biotecnológicos, tras Estados Unidos (que produce 64 millones de hectáreas al año), con una producción anual, en 2009, de 21,4 millones de hectáreas.

En el caso del mercado europeo, la implantación es mucho menor e, incluso, en algunos países las reticencias por los posibles riesgos en la salud y el medio ambiente han llevado a los respectivos gobiernos a legislar restrictivamente este tipo de cultivos modificados genéticamente. No obstante, en los últimos meses, se están llevando a cabo ciertas pautas que muestran una apertura a este nicho de mercado. La autorización europea abre la puerta al consumo humano de este tipo de cultivo al incluir una cláusula que permite la presencia de forma puntual (en un 0,9%) del alimento transgénico en alimentos para humanos.

Esta apertura cuenta con el respaldo de los consumidores, tal y como indica “el último Eurobarómetro (sondeo oficial de la Comisión Europea) sobre ‘Agricultura y política común agraria’, publicado en marzo de 2010”, señala Carlos Vicente, experto en Agricultura Transgénica del IE Business School y director de Biotecnología y Relaciones Corporativas en España, Portugal y Egipto de Monsanto. En él, se desvela que “una mayoría abrumadora (90%) (de consumidores) considera la agricultura como un factor clave para el futuro. Y un 77% considera que los agricultores europeos deben aprovechar los avances biotecnológicos agrarios para poder ser competitivos y luchar contra retos como los que se derivan del cambio climático”.

Sudamérica

El número de países productores de cultivos biotecnológicos ha ido en constante aumento desde los seis de 1996 hasta los 18 de 2003 y los 25 de 2009. De estos 25, 10 de ellos son países de América Central y Sudamérica, una cifra histórica para la región. El último en incorporarse a la lista de productores fue Costa Rica (en 2009), que, al igual que Chile, produce cultivos biotecnológicos exclusivamente con destino al mercado de exportación de semillas.

Según la investigadora María José Vilaça de Vasconcelos de la ciudad de Sete Lagoas, en el Centro-Oeste del país, la ingeniería genética es una nueva frontera intelectual e industrial en el siglo XXI, lo que “se está convirtiendo en una auténtica revolución en la agricultura mundial y, sin duda, tendrá un impacto positivo sobre la agroindustria brasileña”. Las granjas de maíz en Brasil, como otros negocios agrícolas orientados a la cosecha, ya trabajan con granos modificados genéticamente.

En la actualidad, el país es responsable del 16% de los cultivos biotecnológicos del mundo, lo que le generó unos beneficios de 2.800 millones de dólares, durante el periodo que va de 2003 a 2008, según datos del informe de la ISAAA.

De los 21,4 millones de hectáreas, 16,2 millones se destinaron a la producción de soja RR (del tipo Roundup Ready), frente a los 14,2 millones de hectáreas de 2008. El índice de adopción alcanzó un récord del 71 %, frente al 65 % de 2008, estimándose en 150.000 los agricultores beneficiarios de los productos de soja RR. Además, Brasil plantó este año 5 millones de hectáreas de maíz Bt por segunda vez tanto en la temporada de verano como en la de invierno. La superficie de maíz Bt aumentó en 3,7 millones de hectáreas —lo que supone un récord casi histórico: casi un 400 % con respecto a 2008, lo que representa, con diferencia, el mayor incremento absoluto registrado por cualquier cultivo biotecnológico en cualquier país del mundo en 2009.

La importancia y relevancia de la industria de cultivos biotecnológicos en Brasil es tal que cuentan con una feria internacional, nacida en 1989, donde se muestran los últimos avances en la materia. En esta última edición, celebrado el pasado mes de febrero, los participantes reunidos pudieron observar las 4.800 parcelas experimentales, las nuevas variedades de cultivos y las tendencias en materia de herbicidas e insecticidas. El evento también supone un importante foco comercial y durante la feria se vendieron 1.200 máquinas agrícolas, que representan un volumen de 600 millones de reales brasileños (unos 330 millones de dólares).

Contaminación

Sin embargo, este tipo de agricultura ha suscitado grandes rechazos en algunos países desarrollados, sobre todo en Europa, que dudan de que los efectos beneficiosos que permiten los transgénicos no contengan, a la vez, elementos perniciosos para el medio ambiente y la salud. España, Portugal, República Checa, Eslovaquia, Polonia y Rumania han apostado por este sistema de producción frente a Austria, Francia, Alemania, Grecia, Hungría y Luxemburgo, donde se han prohibido. Aún así, los productores solo sumaron 300.000 hectáreas de superficie cultivable en 2009. En concreto se teme que estos cultivos transfieran al ser humano genes con resistencia a algunos antibióticos y, por otro lado, las organizaciones medioambientales creen que la contaminación genética puede hacer que desaparezcan especies vegetales autóctonas.

Lo que está claro es que, con independencia de la controversia, esta nueva forma de entender la agricultura ha llegado para quedarse. Por eso, los expertos alertan sobre la desventaja que tendrán respecto al resto del mundo los países que no apuesten ahora por esta tecnología.

“Publicado con el permiso de .Universia-Knowledge@Wharton, la publicación digital de economía y negocios de Universia y la Escuela de negocios de Wharton.”

www.altonivel.com.mx

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