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Trump: el hombre que quiere matar al boom automotriz en México

Donald Trump se ha convertido en el enemigo de la industria automotriz en México. Sus amenazas ya hicieron eco en Ford y GM, y quiere hacer que otras empresas abandonen el país.

19-01-2017, 6:54:40 AM

El boom automotriz mexicano se encuentra amenazado. Donald Trump es el hombre que se ha personificado como el enemigo de la manufactura de autos en el país, la cual ha ido en ascenso en la última década.

En el transcurso de la campaña electoral, el candidato republicano aseguró que iba regresar la producción de automóviles a Estados Unidos. La primera firma en la que Trump centró su atención fue Ford, empresa que había anunciado una inversión de 1,600 millones de dólares (mdd) para construir una planta en San Luis Potosí.

“Vamos a revertir eso”, dijo Trump durante su participación en el Club Económico de Nueva York. Lo sucedido es historia: Ford canceló la edificación de su planta de manufactura en México.

“Gracias, Ford por eliminar una nueva planta en México y crear 700 empleos en EU. Esto solo es el comienzo, mucho más está por venir”, dijo en Twitter el presidente electo del vecino país del norte, el pasado 4 de enero.

Las amenazas a las armadoras no han cedido y han llegado a General Motors (GM), BMW, Fiat Chrysler y Toyota. La industria enfrenta un gran obstáculo que podría sacarlo de su carrera por la consolidación dentro de las primeras 7 posiciones en la manufactura automotriz a nivel mundial.

“Se van a observar algunos baches en el camino y habrá empresas que decidan no seguir creciendo en México”, reconoce Mario Hernández, socio líder de KPMG en la Industria Automotriz.

Sin embargo, México podría tener una oportunidad para salvar su manufactura. La diversificación regional es parte de sus opciones.

El inicio del boom

Es curioso que fue justo Ford quien inaugurara la industria automotriz de México, en 1925, y abriera la puerta para que entraran otras firmas en el país, sea la empresa que despierta el temor de un retroceso en la historia de manufactura automotriz del país.

Y es curioso también que haya sido el hoy tan cuestionado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) por parte de Trump, el que sentó las bases del boom automotriz vivido en México a partir del año 2008 y que hoy aún se mantiene.

En las últimas dos décadas, la firma del TLCAN, signado por México, Estados Unidos y Canadá, ha potenciado la llegada de empresas internacionales con el ánimo de invertir en plantas de manufactura destinada, principalmente, a la exportación, como ha sido el caso de la industria automotriz.

Pero fue la crisis de 2008, la que puso contra las cuerdas a Ford, General Motors y Chrysler ante la falta de demanda del mercado estadounidense. Las empresas insignias de la industria automotriz buscaron la oportunidad de crecer en un mercado que no les era ajeno.

Para 2010, la producción de autos en México alcanzó una producción de 2 millones de autos y 3.25 millones de unidades en 2015. La industria nacional ya había alcanzado altas velocidades.

Hasta hace un año, el gobierno mexicano esperaba que la producción automotriz alcanzara cerca de 5 millones de unidades en 2020.

Hoy, Kia, Toyota,  Ford, Nissan-Ranault, Honda, Mazda, Audi, Mercedes-Benz, BMW y Hyundai se encuentran presentes en México con algún centro de manufactura.

Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes, Puebla y Nuevo León forman parte de los estados que se han beneficiado con la inversión de las armadoras.  Tan solo entre 2007 y 2012, la inversión total de las automotrices ascendió a 18,800 mdd.

En 2015, México registró un Inversión Extranjera Directa (IED) de la industria automotriz y de autopartes por 6,000 mdd, de acuerdo con cifras de ProMéxico.

Ha existido una política correcta por parte del gobierno federal de las diversas administraciones para establecer tratados comerciales que ofrecen ahorros en costos por aranceles que se pagan por la importación de productos a otros países, explica el socio de PwC.

Durante 2016, México produjo 3.4 millones de autos, 2.0 por ciento más que el año anterior y exportó 2.77 millones, 0.3% más, de acuerdo a la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

Amenaza Trump

El próximo 20 de enero, el republicano tomará posesión de la presidencia del vecino país del norte y llegará la hora de la verdad para conocer el plan económico que guiará al principal socio de México.

“El sector automotriz sí resentirá las tensiones comerciales que habrá con Estados Unidos, pero aún no tenemos información para saber si será un panorama totalmente adverso”, dice Joan Domene Camacho, analista económico de Invex.

Donald Trump ha amenazado con imponer elevados aranceles a la importación de automotores manufacturados en el país. “Fabrica en Estados Unidos”, es el grito de batalla del magnate estadounidense.

“Tenemos que ver cómo se comporta la propuesta de reestructura por parte del presidente electo, de acuerdo con aquéllos costos de las empresas que decidan producir fuera de Estados Unidos e importar después”, dice el especialista de PwC, quien también advierte que será importante la reacción por parte del gobierno mexicano antes las acciones que se tomen en la Unión  Americana.

Ventajas para acelerar

El país cuenta con 10 tratados de libre comercio con 45 países, 32 acuerdos para la promoción y protección recíproca de las inversiones con 33 países y 9 acuerdos de alcance limitado. México es el país con mayor número de acuerdos comerciales, que lo han hecho atractivo para las inversiones.

“México ha tenido la capacidad de desarrollar una estructura logística, fiscal, económica que le ha posicionado como un centro de manufactura automotriz muy importante”, dice el especialista de KPMG.

La capacitación técnica y el bajo costo de la mano de obra han jugado un papel relevante para atraer las inversiones de la industria automotriz. “México es considerado un país de mano de obra barata”, dice el especialista.

El costo de la mano de obra de México tan solo representa un 25% de lo que cuesta en el vecino país del norte, es decir, una cuarta parte.

“El país ofrece ventajas en la importación de insumos, así como en la exportación de producto terminado. México es muy competitivo”, comenta el ejecutivo de PwC.

La cercanía con Estados Unidos y Canadá es otro factor favorable para la industria automotriz que se desarrolla en la República Mexicana, que se ha visto potenciado por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“Independientemente del anuncio de Ford yo no veo cambios en cuanto a las ventajas que tiene México”, dice Luis Lozano.

La manufactura en Estados Unidos es ineficiente para las firmas automotrices por las condiciones económicas, ya que el costo de un automóvil en el vecino país del norte puede ser, en promedio, 20% más elevado que los producidos en México, de acuerdo con KPMG.

 

Huevos en la misma canasta

México no está metido en un problema económico, sino que es un tema político que representa las promesas de campaña de un candidato, dice Lozano, de PwC, quien también explica que las líneas de producción se desarrollan durante 4 o 5 años antes y no solo en función de los planes anuales de cada firma.

Sin embargo, hay un problema de fondo que no ha sido atendido y que sí es una amenaza para la manufactura nacional. México aún tiene la tarea pendiente de potenciar sus centros de producción para el desarrollo de proveeduría nacional, ya que el país debe dar el salto para generar sus propias empresas automotrices que compitan con las que ahora son sus clientes.

“Tenemos todos los huevos en la misma canasta y cuando esa canasta nos la ponen más alta, la situación se vuelve complicada”, dice Mario Hernández, socio líder de KPMG en la industria automotriz.

Más de 70% de las exportaciones de autos desde México se lleva a cabo hacia Estados Unidos y 9% a Canadá.

La industria automotriz tiene la oportunidad de mirar hacia Europa y Asía para aprovechar los tratados comerciales que ha firmado, así como tomar ventaja de la cercanía con Latinoamérica para comercializar sus productos. Una política proteccionista en el vecino país del norte puede unir a otras economías.

Cerca de 84% de las exportaciones mexicanas en términos de valor se destinan al TLCAN; mientras que el valor de las exportaciones a Europa es de 5.4% y solo 4.3% se vende a Asia.

“La política económica que pueda tomar Estados Unidos no es contra México, es contra el mundo”, dice el especialista de KPMG.

Alto Nivel solicitó la opinión de la AMIA, pero hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.

Mario Hernández confía en que la amenaza Trump sea un fantasma pasajero y ve una oportunidad para el país frente al reto. “México puede ser el campeón de Latinoamérica, pero requiere de un trabajo de inversión privada y gobierno.”

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