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Tlaxcala, el laboratorio de los partidos políticos

Es el estado más pequeño del país, pero, curiosamente, ha sido uno de los que ha experimentado en más ocasiones la alternancia política, ¿a qué se debe?

24-05-2016, 5:44:21 PM
Tlaxcala, el laboratorio de los partidos políticos
Héctor Molina

En el estado más pequeño del país, las carencias y los escándalos han ocasionado que ningún partido logre consolidar su hegemonía en el poder.

Durante los últimos 18 años, Tlaxcala ha tenido gobiernos de las tres principales fuerzas políticas del país y según las encuestas, esta elección podría traer una nuevo cambio de colores en la administración.

En 2004, la sucesión de Alfonso Sánchez Anaya del PRD estuvo marcada por la polémica, pues su esposa, Maricarmen Ramírez, fue postulada como candidata a gobernadora por el PRD y el partido Convergencia y quedó en el tercer lugar de la elección.

El siguiente mandatario Héctor Ortiz Ortiz, quien llegó al poder como candidato del PAN, fue inhabilitado para ejercer cargos públicos por cinco años, cuando una investigación arrojó que contrató a tres de sus hermanos, a su primo y su cuñado en su administración.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, 66% de la población del estado tiene ingresos menores a la línea mínima del bienestar.

Esta es una de las principales propuestas de los candidatos que puntean las encuestas con rumbo a la elección del próximo 5 de junio.

“Para que te alcance”, es una de las principales promesas de Lorena Cuéllar, la abanderada del PRD y el PT, quien es la aspirante que ha ganado más cargos de elección popular entre los candidatos al gobierno del estado.

En la ciudad de Tlaxcala, aún se recuerda la gestión de Cuéllar, formada en las filas del PRI y con una gran tradición política en su familia. Habitantes de la capital tienen en mente su gestión como alcaldesa, cuando se impulsó el mejoramiento de la imagen urbana con el fin de fomentar el turismo.

Rompimiento

Lorena Cuéllar dejó una militancia de más de 20 años en el PRI en 2012, en busca de llegar al Senado de la República. En esa ocasión, disputaba la candidatura, con su tío, quien a su vez era hijo de un exgobernador del estado.

Desde la Cámara Alta, la exalcaldesa impulsó su candidatura hacia la gubernatura de la entidad, en una carrera en la que aventaja, de acuerdo con las encuestas elaboradas por El Universal y el Gabinete de Comunicación Estratégica.

Adriana Dávila es la candidata que va por la revancha; perdió en el 2010 la elección ante el actual gobernador, Mariano González Zarur, por más de 40 mil votos.

En aquella ocasión, perdió la oportunidad de dar continuidad a las administraciones panistas, en lo que los círculos políticos de la entidad consideraron que no tuvo el apoyo del partido. Dávila, tiene una estrecha relación con el expresidente Felipe Calderón, quien incluso la felicitó cuando volvió a ser designada como candidata a la gubernatura.

Durante los últimos tres años, Dávila ha tomado como suya la lucha de la trata de personas, el delito que tiene uno de sus polos en el estado de Tlaxcala, como una de sus banderas políticas.

El abanderado del PRI , Marco Mena, ocupa el tercer lugar entre las preferencias del electorado tlaxcalteca. Su camino a la candidatura fue abierto por un pacto de unidad en el que la ex secretaria de Gobierno del estado, Anabel Avallos, se quedó con la postulación para la alcaldía de la capital.

Mena, ex secretario de Turismo y dirigente estatal del partido provocó inconformidad entre algunos de los sectores del PRI, donde terminó por inscribirse como candidato único a la postulación.

La sombra de la violencia

La inseguridad es un problema que ha cobrado auge en el estado menos poblado del país. Durante la semana pasada se realizó una marcha para protestar por el asesinato de Moisés Báez, quien murió a manos de asaltantes que entraron a su domicilio. El asalto a casa habitación es el delito con mayor incidencia en el estado, seguido del robo de vehículos y de negocios.

Para Rodian Rangel, especialista en procesos electorales de la UNAM, la alternancia que se ha vivido en la entidad desde 1998 es una muestra de la inconformidad de la población. “El cambio de partido en cada elección es una muestra de la insatisfacción y de que los grupos políticos no logran mantener el poder a pesar del clientelismo que se puede lograr desde el ejercicio público”, explicó.

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