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Tabacaleras resisten todo

A pesar del aumento en los impuestos y la crisis económica, estas empresas se mantienen al pie del cañón gracias al consumo de los mexicanos.

03-05-2010, 4:48:36 PM
Tabacaleras resisten todo
Altonivel

El tabaquismo es uno de los problemas de salud pública más importantes del siglo pasado y presente, considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la principal causa prevenible de muerte en el planeta.

Lo paradójico es que su consumo aumenta a niveles incontrolables, tanto en México como en el mundo entero.

México ha estado fuertemente incluido en los procesos de monopolización de la industria tabacalera. Tan sólo en 1900 se tenían registradas 743 empresas del rubro y ya para 1975, la industria estaba integrada por seis empresas.

En la actualidad, el número de empresas cayó a la mitad, concentrándose el total del mercado en tres de ellas: Cigarrera La Moderna (Cigamod), la Tabacalarera Mexicana (Cigatam) y La Libertad (LL), donde las dos primeras poseen una participación del 99%, sin duda, un duopolio.

Este fuerte consumo ha facilitado el crecimiento de la industria ayudando también a generar unas finanzas “sanas” dentro de empresas consideradas dañinas para la sociedad. Ello se ha mantenido, hasta ahora.

Lo cierto es que durante los últimos años, el panorama de crecimiento mostrado por las tabacaleras se ha visto fuertemente afectado por dos factores: primero, la reciente crisis económica y, de forma interna, el aumento de los impuestos en la Ley del Impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), que contempla un impuesto a los juegos, sorteos, cerveza y, por supuesto, al tabaco.

Respecto del primero, se dice que 2009 fue el peor de los años para la industria tabacalera desde hace una década; la crisis afectó 20% las ventas, ocasionando la baja de muchas ventas y el despido de varios empleados.

Y cuando al fin se creía que el repunte llegaría en el mercado mexicano, anunciaron un nuevo presupuesto fiscal.

El panorama es el siguiente: si bien en la actualidad una cajetilla de cigarrillos cuesta alrededor de 28 y 30 pesos, el Congreso ya aprobó para este año las reformas al IEPS que incluye un aumento de 80 centavos en el 2010, llegando a dos pesos en cuatro años.

La finalidad, argumentan, es inhibir el consumo de este producto y recaudar 23 mil 449 millones de pesos en el año, de acuerdo con la autoridad hacendaria.

No hay que olvidar que la OMS considera que aumentar los precios del tabaco, vía mayores impuestos, constituye la manera más efectiva de disminuir el consumo y alentar a los consumidores de tabaco a abandonar esta adicción.

Según este criterio, un aumento de 10% en el precio de los cigarros, disminuye el consumo en un 5%, sobre todo entre menores de edad, estiman especialistas.

¡Bendito consumidor!

A pesar de todo, como los consumidores no han bajado su nivel de compra, estas empresas se han podido sostener bien.

Y es que en México el consumo ha crecido a pasos agigantados. Según datos del Instituto Nacional de Salud Pública, 27% de la población adulta, entre los 12 y los 65 años es fumadora, lo que representa aproximadamente 16 millones de personas.

Además, en promedio, 17.7% de los jóvenes mexicanos fuman y en tan sólo una década, la edad promedio de inicio del tabaquismo se redujo de los 17 a los 12 años, siendo las mujeres un grupo especialmente susceptible a esta adicción.

Mientras que en adultos la relación de géneros es de 2:1, en adolescentes ésta ya es de 1:1.

Por otro lado, la mayoría de los expertos opina que el esquema actual del IEPS es de una tasa “ad valorem” de 160% y una cuota fija de cuatro pesos por cigarro.

Esto ha resultado insuficiente para bajar el consumo y compensar la carga acumulada al sector salud por el costo de atender más de 25 enfermedades relacionadas con el uso de tabaco.

Así, se estima que la recaudación por el IEPS al tabaco en 2009 fue de 25 mil millones de pesos, misma que no se equipara con los 43 mil millones de pesos que según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) se ejercieron para atender problemas de salud relacionados con el tabaquismo.

Todo lo anterior se explica porque existen decisiones gubernamentales, que deciden a favor de esas grandes transnacionales y que echan por la borda los objetivos de las instituciones sanitarias.

“El caso del tabaco ejemplifica en México una incongruencia fiscal y política, que permite a la industria tabacalera obtener ganancias desproporcionadas, sobre todo si se las compara con el daño a la salud que ocasionan sus productos”, asegura Juan Núñez Guadarrama, licenciado en Comunicación con Diplomado en Adicciones por la UAM Xochimilco.

 

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