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Subir las tasas de interés no es suficiente para salvar la economía

El gobierno necesita reducir el gasto y déficit público y Banxico contener el crecimiento de los precios o muy pronto estaremos hablando de mayores presiones inflacionarias y tasas de interés por encima del 8 por ciento.

03-03-2017, 6:35:38 AM

Los bancos centrales, en nuestro caso Banco de México (Banxico), utilizan la política monetaria para determinar el nivel de las tasas de interés. Con ello buscan afectar las decisiones de inversión de las empresas, así como las decisiones de ahorro y consumo de las personas, con el objetivo de mantener la estabilidad de precios. Las tasas son altas cuando los precios crecen rápido, y son bajas cuando la inflación es prácticamente inexistente.

En algunos países, como es el caso de Estados Unidos (EU), la Reserva Federal tiene un mandato doble, encomendado por su Congreso, que incluye además el impulso al crecimiento y la creación de empleos. La gran mayoría de los bancos centrales, sin embargo, solo tienen el mandato de conservar la estabilidad de precios, y solo cuando esta se garantiza se abocan a otros objetivos secundarios como el crecimiento y el empleo.

La Gran Recesión de 2009 llevó la inflación a niveles cercanos a cero en los países desarrollados, lo que permitió que sus banqueros centrales bajaran las tasas de interés a esos mismos niveles con el fin de estimular la actividad económica y evitar caer en la deflación.

Esa política provocó que los capitales buscaran mejores rendimientos en las naciones emergentes, propiciando por ello una entrada espectacular de recursos financieros externos en todos esos países, incluyendo el nuestro.

En ese entorno Banxico también redujo su tasa de interés de referencia y pudo sostenerla durante varios años en alrededor de 3 por ciento.

Por tal motivo, muchas personas llegaron a pensar que ese nivel de las tasas de interés en México era la nueva “normalidad” para nuestro país, aun cuando la inflación se mantuvo, salvo en 2015, por encima de la meta oficial de 3 por ciento.

Las tasas de interés se mantuvieron bajas en México mientras existió una entrada neta e importante de capital externo, que además mantuvo estable el precio del dólar. Eso, sin embargo, terminó desde la segunda mitad de 2015. No extraña, por tanto, la depreciación del peso, el alza de la inflación y la trayectoria al alza de las tasas de interés el año pasado. Ese reencuentro con la realidad continuará durante 2017.

En efecto, este año Banxico elevó su tasa de referencia el 9 de febrero y lo seguirá haciendo, por un lado, para contener las crecientes presiones inflacionarias asociadas a la depreciación del peso y, por el otro, como respuesta a los incrementos de tasas que pudieran darse en Estados Unidos. En conjunto, ambos factores pudieran llevar y sostener las tasas de interés alrededor o por encima del 7 por ciento para finales de diciembre.

Las presiones sobre el peso, la inflación y, por ende, las tasas de interés internas pudieran exacerbarse en caso de que las agencias calificadoras de deuda concluyan que la trayectoria de gasto y endeudamiento del gobierno es insostenible. De hecho, las necesidades de financiamiento del gobierno serán, además de lo anterior, otro factor que presionará al alza las tasas de interés.

El reto para nuestras autoridades es, por tanto, enorme, pero hasta ahora no hay evidencia de que estarán a su altura. La aplicación de las políticas monetaria, y en especial la fiscal, serán determinantes en los próximos meses.

No hay margen de error. O el gobierno se aboca a una reducción importante del gasto y el déficit público, mientras que Banxico se dedica a contener el crecimiento de los precios, o muy pronto estaremos hablando de mayores presiones inflacionarias y tasas de interés en o por encima del 8 por ciento, con el subsecuente impacto.

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