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De qué sirve la Ley Seca en día de elecciones

En fin de semana de quincena y final de Champions League, los restaurantes del Estado de México perderán más de 120 millones de pesos, a cambio de garantizar una jornada electoral sin bebidas embriagantes.

03-06-2017, 9:28:02 AM
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La prohibición de vender bebidas alcohólicas desde el primer minuto del sábado en el Estado de México, debido a los comicios para elegir gobernador, dejará pérdidas en la industria restaurantera de más de 120 millones de pesos, y afectará a unas 300,000 familias cuyos ingresos provienen de este sector.

“Sí nos afecta definitivamente, porque el consumo es menor, o sea no es lo mismo pedir una comida con una naranjada o un refresco, que la comida con una botella de vino, o un martini o un whisky”, apuntó Bonifacio Bernabé Torres, encargado del restaurante Suntory de Interlomas.

En este fin de semana los más de 60,000 restaurantes de la entidad tenían previsto aumentar sus ventas entre un 20 y 25%, debido a que coinciden la conclusión de la quincena, y la final de la UEFA Champions League que disputarán la Juventus de Turín y el Real Madrid.

“Bajan las ventas obviamente, porque también hay Champions, la gente mejor se queda en su casa porque aquí no vamos a poder vender alcohol”, lamenta Ulises Alvarado, gerente del Red Lobster de Naucalpan.

El sustento jurídico de la ley seca antes y durante los comicios, al menos en el Estado de México, está el artículo 348 del Código Electoral de esa entidad. Se trata de una norma que mantiene una tendencia originada en 1951 con la Ley Federal Electoral del presidente Miguel Alemán Valdés. De hecho, ni siquiera la Ley Electoral de Ayuntamientos, promulgada en 1865 por Maximiliano de Habsburgo, entonces Emperador de México, contemplaba prohibir la venta de bebidas alcohólicas durante la jornada electoral.

Lo mismo ocurrió con la Convocatoria para la elección de los Supremos Poderes, publicada en agosto de 1867 por Benito Juárez, y hasta con las dos normas electorales emitidas por Venustiano Carranza en 1916 y 1918: ninguna prohibía vender bebidas embriagantes durante los comicios.

“A mí me queda claro que la gente va a salir a votar por la percepción que tenga tanto de las propuestas políticas, como del resultado de los gobiernos, no porque vayan a un restaurante y se tomen una cerveza”, afirma molesto Pablo Durán, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en el Estado de México.

De hecho, la Canirac intenta revertir la prohibición, o al menos acotar el horario y las demarcaciones donde se aplicará la ley seca, tal y como sucedió en 2015 cuando los municipios con alta actividad turística del Estado de México estuvieron exentos de la medida.

“Es ilógico que a estas alturas del partido se trate a una sociedad como si fuéramos menores de edad, o infantes, sin criterio de responsabilidad de nuestros actos”, se queja Durán.

Y es que la intención de la ley seca es proteger a la ciudadanía, asegurar el orden público y garantizar el desarrollo de la jornada electoral, bajo la perspectiva de que entre menos consumo de alcohol también son menores las posibilidades de que se presenten alteraciones del orden. Lo cual es una falacia, comenta Pablo Durán.

Antes “éramos una sociedad diferente, con carencias o avances diferentes a los del día de hoy, y no se nos puede tratar de la misma forma”, asevera el presidente de Canirac Estado de México.

A nivel federal, el segundo párrafo del artículo 300 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales establece de manera optativa la posibilidad de “limitar el horario de servicio de los establecimientos en los que se sirvan bebidas embriagantes”. De hecho, esa misma norma deja a las leyes de cada entidad federativa la potestad de incluir o no la ley seca.

“Yo creo que nuestras autoridades, nuestros legisladores, deberían tener eso muy en mente cuando legislan, y cuando por supuesto generan este tipo de restricciones”, concluye Pablo Durán.

En el ámbito internacional, países como Colombia, Argentina y Chile, e incluso los estados de Massachusetts y Alaska, en Estados Unidos, cuentan con prohibiciones similares. El Código Electoral colombiano prohíbe la venta de bebidas alcohólicas desde las 18 horas del día previo a los comicios; en Argentina se castiga hasta con seis meses de prisión a quienes vendan bebidas alcohólicas doce horas antes de la elección.

En Chile los establecimientos comerciales que expenden bebidas alcohólicas deben permanecer cerrados el día de los comicios, a excepción de los hoteles; en tanto que en el estado de Massachusetts solo se pueden vender bebidas con prescripción médica; mientras que en Alaska la prohibición concluye cuando cierran las casillas.

En el caso del Estado de México, la legislación electoral que regía en 2015 permitía que los municipios con gran afluencia de turistas, como Valle de Bravo por ejemplo, estuvieran exentos de esta prohibición. Pero con la reforma de 2016 al Código Electoral se cancelaron todas las excepciones, afectando a uno de los sectores económicos más importantes del país, pues en esa entidad existen más de 60,000 restaurantes, una cifra incluso superior a la que se tiene en la Ciudad de México, según datos de Canirac.

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