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Siria: la guerra de todos

El país enfrenta un angustiante escenario de incertidumbre en su sistema de gobierno, así como en los términos de la reconstrucción y repatriación de los refugiados. ¿Qué le espera a este país tan golpeado por la guerra?

21-02-2017, 3:02:09 PM
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La toma ruso-iranio-siria de la ciudad de Alepo anunció el año pasado un importante triunfo para esta facción y un retroceso definitivo para Estados Unidos y Occidente en el control de Siria. A la luz de ello, vale la pena hacer un planteamiento global del caso, puesto que la influencia eslava sobre la región y la merma de la presencia occidental habrán de cambiar drásticamente las cosas en Medio Oriente, Turquía y Asia Central.

El triunfo ruso, no exento de graves daños colaterales en las ciudades tomadas, trae como consecuencia una nueva hegemonía en la región. Siria enfrenta un angustiante escenario de incertidumbre, en tanto se define la continuidad del autócrata Bashar Háfez al-Assad y su sistema de gobierno, así como los términos de la reconstrucción y repatriación de los refugiados.

El endiosado presidente sirio es de religión alauita (rama del islam, cuyos fieles creen en la reencarnación, celebran Navidad y consagran vino), que solo representa entre 12 y 14% de la población. Su esposa, Asma al-Assad, es licenciada en Informática y analista económica del Deutsche Bank y JP Morgan, pues proviene de una acaudalada familia sunita, rama a la que pertenece 74% de la población siria.

 

La guerra de todos

La tragedia ha dejado alrededor de 500,000 muertos, 5 millones de refugiados y 11 millones de desplazados, en una población de 21.3 millones de personas al momento de estallar el conflicto.

Para 2014, la guerra civil había reducido la población a 17 millones de personas;  hoy solo queda la mitad de la población. Alepo, la ciudad más poblada de Siria, se convirtió en el punto neurálgico del conflicto en ese país y también en el sitio decisivo para la paz, el futuro nacional y del mundo.

Participan en el conflicto casi todas las potencias occidentales de la OTAN, lideradas por EU, la comunidad árabe, países del Pérsico, Asia Central, Rusia, Irán y Kurdistán. En realidad, estuvo presente la mayoría de potencias que cimbraron al mundo en la Segunda Guerra Mundial.

Si Rusia acaba con los espías occidentales en Alepo, como precondición del control o dominio de esta ciudad, alargará el conflicto con EU y Occidente.

Lo cierto es que Siria marcará un escenario inmodificable hacia el futuro: el orden mundial de la Guerra Fría se hizo añicos y la reconstrucción económica del Medio Oriente y zonas conexas supera cualquier previsión en la forja del nuevo orden. En este último, se asoma Turquía como el principal eje de iniciación de la tercera guerra mundial.

Para el intelectual francés Thierry Meyssan, el objetivo de la OTAN era utilizar a ISIS contra potencias en desarrollo, como Rusia y China. Críticos, como el megalómano Donald Trump, aducen que la política exterior de la administración Obama propició la creación del Estado Islámico.

Por ironías de la historia, se repite el escenario de finales de la Segunda Guerra Mundial, cuando Roosevelt admiraba al dictador Stalin y no paró hasta convocar que juntos decidieran los destinos del mundo, como ocurrió. La diferencia con Trump y Putin son los tiempos, caracterizados por un mundo multipolar.

¿Quién sigue?

La tragedia tiene un desenlace abierto o conclusión en varios escenarios. Macabramente, el final de la actual guerra anunciará nuevos frentes, sin dejar de responder a intereses propios y no a demandas globales de justicia, paz y libertad. Occidente fue desafiado no solo en Siria, sino en el concierto mundial, donde obtuvo un precario éxito en Libia e Irak.

Conflictos como el sirio parecen inevitables en el futuro, ante la regionalización y multipolaridad del mundo. Las instituciones y sujetos del derecho internacional, herencia del siglo xx, permitirían mantener cierta normalidad y control global, siempre que su principal organismo internacional, la ONU, se reconstruya y redireccione. De colapsar dicha institución supranacional, el mundo regresaría a la primera mitad del siglo pasado.

Las facciones

1) Bando de apoyo al gobierno sirio

Gobierno de Bashar el Assad: su resistencia a dar concesiones y su violenta represión durante la “Primavera Árabe” desató la guerra civil que destruyó su país. Se considera un movimiento legítimo de resistencia.

Rusia: cuentan con una base militar en Siria y han sido los principales aliados de Bashar el Assad. Apoyan mediante bombardeos, principalmente.

Irán: le interesa defender a los chiitas en Siria y extender su influencia en Oriente Medio. Cuenta con una amplia red de bases y efectivos en Siria.

Hezbollah (Hezbolá): en árabe, Partido de Dios. Grupo islamista libanés de orientación chiita con brazos civil y armado, creado en 1982 para combatir la ocupación israelí al sur del Líbano. En el Líbano es partido político reconocido y ha sido parte del gobierno. Por sus ataques contra civiles en Israel y apoyo ideológico a Hamas o Yihad Islámica, EU los considera terroristas. La Unión Europea califica así solo a su brazo armado.

 

2) Fuerzas combatientes

Kurdos: son la minoría étnica sin Estado de mayor tamaño en Medio Oriente: se estiman más de 30 millones de personas, repartidas en Turquía, Siria, Irak e Irán. Están unidos por una lengua propia y cultura milenaria. Sueñan con un Kurdistán independiente. Luchar contra ISIS les permitiría hacer realidad ese sueño. El Kurdistán es línea de defensa contra ISIS en el norte de Irak y Siria; aprovecharon la debilidad de Bagdad y Damasco para extender su territorio controlado y sostuvieron diversas batallas con el gobierno sirio.

Al Qaeda (la base): grupo paramilitar yihadista con acciones brutales y autodefinido como movimiento de resistencia islámica y red de terrorismo global. Su fundador (1980), líder y operador fue Osama bin Laden (1957-2011).

Tras ser abatido su creador, quedó diezmado y dio paso a ISIS. Aymán al-Zawahiri es el líder actual. Fue financiado por la CIA contra la ex URSS en Afganistán durante la Guerra Fría con entrenamiento, acciones en combate y entrega de armamento altamente sofisticado. Su estructura se basa en células y redes clandestinas que le dieron movilidad y dificultad para desmembrarla. En Siria creó el frente al-Nusra, en apoyo a ISIS.

Estado Islámico, ISIS o Daesh: Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), Estado Islámico (al-Dawla al-Islāmīya), Daesh (al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham) e ISIS (Islamic State of Iraq and Syria) grupo terrorista yihadista, formado por radicales fieles a Abu Bakr al-Baghdadi, quien en 2014 autoproclamó un califato en Mosul, Irak. Su meta es un califato o estado islámico wahabita, de origen sunita.

 

Turcomanos: los turcomanos o turkmenos son un pueblo túrquico situado en países de Asia Central, como Turkmenistán y Afganistán y noreste de Irán. Los turcomanos iraquíes son un grupo étnico distinto, que viven en ciudades como ArbilTal AfarKirkuk y Mosul. Por último, están los ciudadanos sirios de origen turco, etnia sunita. Llegaron entre el siglo xi y finales del xii. Luchan contra el gobierno sirio apoyados por Turquía, erigidos en autogobierno en la Asamblea Sirio Turcomana (AST). Se unieron a la coalición nacional de fuerzas revolucionarias, apoyada por occidente y árabes del Pérsico.

Hamás: movimiento de Resistencia Islámico (Hamás), grupo palestino yihadista, islámico, nacionalista, fundamentalista y sunita. No reconoce legitimidad de Israel. Pese a usar métodos similares a ISIS, se deslindó de este en el conflicto sirio.

Como podemos ver, el conflicto de fondo no es precisamente Siria, sino Turquía, convertida en un mosaico y sucedáneo, dentro y fuera, de etnias y grupos contrarios que apoyan y combaten a ISIS, lo cual construye el escenario propicio para una tercera conflagración mundial. No existen santos ni apóstoles en la guerra siria. Como bien decía Benjamin Franklin:

“Jamás hubo una guerra buena ni una paz mala”.

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