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Shen Wei, la danza en pinceladas

Este artista llama la atención con su propuesta llamada bicultural, una fusión de los legados oriental y occidental.

08-01-2009, 5:00:00 PM
Shen Wei, la danza en pinceladas
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Originario de la localidad china de Hunán y radicado en Nueva York, Shen Wei ha llamado poderosamente la atención en el ámbito de la danza con su propuesta llamada bicultural, que es una fusión de los legados del arte oriental y occidental. A partir de su versión de La consagración de la primavera, de Igor Stravinsky, ha recorrido los escenarios más exigentes, complaciendo a los conocedores, sorprendiendo a los escépticos, pero sobre todo rompiendo esquemas.


Herencia
A partir de su herencia cultural y su formación rigurosa en la ópera tradicional china, a la que accedió con su padre desde los nueve años, Shen Wei exploró con avidez los conceptos occidentales del arte. Desde esta fusión desarrolló su intuición y estilo. Por las influencias que refleja y la aportación que hace a la danza contemporánea, es considerado –en el lenguaje que manejan los críticos– un artista bicultural. Al mismo tiempo que coreógrafo, Wei es pintor, diseñador, músico y director. Así, subordina estas disciplinas a la danza, ya que también diseña los escenarios, telones, vestuario y maquillaje. Logra, de esta forma, además del control total de la obra, un sello propio que ya es referencia e influencia para otros. “Me considero un artista, simplemente un artista”, sintetiza.


Consagración
En su encuentro con la música occidental, fue seducido por Igor Stravinsky, uno de los compositores más influyentes del siglo XX, en especial por su obra La consagración de la primavera, que revolucionó la música occidental. La historia nos dice que su estreno, en mayo de 1913 en el Théâtre des Champs-Élysées, fue polémico y escandaloso, y ha sido un gran reto para muchos coreógrafos.


Una vez establecido en Nueva York, y luego de fundar la compañía Shen Wei Dance Arts en 2001,Wei se dio a la tarea de llevar a escena la obra del maestro ruso. Seleccionó la versión para piano a cuatro manos (la otra opción es con orquesta) para subrayar su sentido abstracto. “Permite entender mejor la manera en que Stravinsky compuso la música; así, en mi puesta en escena el movimiento y la música son mucho más importantes que la historia misma”, consideró.


La propuesta del artista fue percibida como un diálogo entre la danza, la música y la pintura. Los espectadores aseguran que el escenario, diseñado y pintado por él mismo, se convierte en un gran lienzo, donde los 12 bailarines son impulsados de lugar en lugar por la música hasta saturar el espacio escénico, a la manera de trazos de pintura. “La danza describe la música y va pintando el escenario como en un gigantesco mural abstracto”, explicó Wei.


El estreno de esta versión de La consagración de la primavera fue la noche del 7 de julio de 2003, en el marco del American Dance Festival. Entonces, los rostros del mundo cultural voltearon hacia él. En esa ocasión Anna Kisselgoff, crítica del New York Times, señaló: “Es la llegada de un artista de una originalidad deslumbrante, a quien no se le puede encasillar en una categoría convencional”.

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