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San Francisco, el santuario de inmigrantes que enfrenta a Trump

Donald Trump y San Francisco se enfrentan a una dura batalla en la que ninguno está dispuesto a ceder. Sin embargo, la agresividad del gobierno contra los indocumentados ha generado una ola de solidad que puede dar cierta ventaja a la ciudad santuario.

02-06-2017, 6:35:58 AM
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Reuters.

San Francisco no le teme a Donald Trump. Aun cuando el presidente de Estados Unidos ha intentado más de una vez recortar los fondos federales a la urbe por no cooperar con el arresto y deportación de los inmigrantes que llegan en busca de refugio, la ciudad santuario está preparada para librar esta batalla.

“Reconozco que estamos en una complicada situación, pero no estamos solos. Contamos con el apoyo de otros y seguiremos ayudando a todos los que nos necesiten”, asegura Ed Lee, alcalde de San Francisco, a Alto Nivel.

El alcalde, hijo de inmigrantes chinos, ha sido uno de los principales defensores de la comunidad en la ciudad californiana. Incluso, en más de una ocasión ha confesado que esta situación se ha tornado personal por su legado familiar.

En enero de 2011, Lee no solo se convirtió en el alcalde de la ciudad, también en el primer asiático-estadounidense electo en su cargo. Desde entonces, se ha dedicado a defender a través de diferentes políticas los derechos de los extranjeros que atraviesan los límites de la localidad para establecerse en ella.

San Francisco es parte de una larga lista de ciudades conocidas por ser santuarios, entre las que destacan Los Ángeles, Miami, Chicago, Seattle, Nueva York y Washington DC.

Se les llama ‘ciudades santuarios’ a aquellas que son amigables con los inmigrantes. Sin embargo, esto no implica que las autoridades se abstengan de hacer detenciones y procesen a personas que comenten delitos. Pero, suelen negarse a participar en acciones de deportación o proporcionar información a las autoridades federales.

Al menos 39 ciudades y 364 municipios del país están considerados dentro de la jurisdicción de santuario, de acuerdo con el Centro de Recursos Legales para Inmigrantes.

Estas ciudades surgieron como parte de un movimiento que se gestó en la década de 1980 en California y más tarde se extendió a decenas de urbes en Estados Unidos.

Por principio, se determinó que ninguna persona sería enjuiciada solo por ingresar ilegalmente al país, medida que, desde entonces, ha generado gran polémica en las esferas políticas y en diferentes grupos antimigrantes.

Desde 2012, 340 ciudades y municipios han aprobado leyes que impiden a los policías locales participar en acciones federales como la deportación voluntaria de inmigrantes.

La batalla con Donald Trump

La presión hacia las ciudades santuario se ha incrementado con la presidencia de Donald Trump. A los pocos días de su llegada a la Casa Blanca, el republicano firmó una orden ejecutiva que buscaba frenar los fondos federales a las ciudades y municipios que no colaboraran con las oficinas federales de inmigración.

“Acabaremos con las ciudades santuario. Las que se opongan a colaborar con las autoridades federales no recibirán más dinero de los impuestos”, aseguró el mandatario firmar uno de los primeros compromisos de su campaña.

San Francisco se convirtió en el protagonista del debate en las políticas de las ciudades santuario. Trump ocupó el asesinato de Kathryn Steinle, una residente de la ciudad, como estandarte para propagar su discurso en contra de los inmigrantes.

El responsable del homicidio, ocurrido en julio de 2015, fue Juan Francisco López Sánchez, un mexicano que vivía de manera ilegal en Estados Unidos.

López tenía antecedentes criminales, un historial por consumo de drogas y había sido deportado al menos cinco veces. Las características del caso fueron idóneas para que el presidente estadounidense fortaleciera su discurso para construir un muro en la frontera con México. “Esto es solo un ejemplo más de por qué debemos asegurar nuestra frontera de inmediato”.

Sin embargo, los esfuerzos del republicano por atacar a las ciudades santuario, al menos por ahora, han fracasado. En abril pasado, un juez federal en San Francisco dio un revés a Trump.

William Orrick III bloqueó temporalmente la orden ejecutiva que pretendía quitarle fondos a las jurisdicciones santuario, argumentando que la medida era inconstitucional.

Tal y como se esperó, el mandatario no recibió con agrado la medida. Un día después, Trump arremetió en contra de la decisión y amenazó con llevar el caso a la Suprema Corte de Justicia.

“Primero, el Noveno Circuito dictamina en contra de la prohibición y ahora golpea de nuevo sobre las ciudades santuario—ambos dictámenes ridículos. ¡Nos vemos en la Corte Suprema!”, escribió en su cuenta de Twitter.

El gobierno de Donald Trump sufrió una derrota anterior cuando dos jueces federales suspendieron unos decretos que restringían el ingreso a Estados Unidos de personas que viajaban desde varios países de mayoría musulmana. Ambas decisiones fueron apeladas por la Casa Blanca.

El poder económico de los inmigrantes

Los inmigrantes en San Francisco contribuyen de manera significativa a la economía local, a través de altas tasas de contribuciones tributarias, participación en la fuerza laboral y su poder adquisitivo.

En promedio, aportan más de 7,100 millones de dólares (mdd) y pagan más de 2,500 mdd en impuestos cada año, de los cuales 1,700 millones se destinan al gobierno federal, revelan cifras de un informe elaborado de manera conjunta por la Oficina de Participación Cívica y Asuntos de Inmigrantes (OCEIA, por sus siglas en inglés) y la Comisión de Derechos de los Inmigrantes de San Francisco (IRC, en inglés).

Los inmigrantes constituyen más de un tercio de la población total de la ciudad santuario y más del 70 por ciento se encuentran en edad laboral..

Los mexicanos son el segundo grupo más numeroso de inmigrantes radicados en San Francisco, al representar 9 por ciento del total de la población. Los chinos ubican la primera posición con un 28 por ciento.

Por ello, no resulta extraño que el 55.3 por ciento de los residentes en la ciudad hable chino, mientras que 21.2 por ciento español, de acuerdo con el último informe anual de la OCEIA. El idioma filipino es hablado por 4.8 por ciento de los residentes.

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La población total de San Francisco asciende a 840,769, de los cuales 65 por ciento nacieron en Estados Unidos, en tanto que el 35 por ciento restante tiene un acta de nacimiento fuera de la nación más poderosa del mundo.

“Los inmigrantes son el motor impulsor de San Francisco y de la nación”, menciona en el reporte Adrienne Pon, directora ejecutiva de la Oficina de Participación Cívica y Asuntos de Inmigrantes. “A pesar de enfrentarse a numerosos obstáculos y políticas poco acogedoras, aportan ingenio, creatividad, diversidad, una fuerte ética de trabajo y la voluntad de establecer raíces en las comunidades locales y contribuir con sus recursos”, añade.

Pero no solo eso, los inmigrantes también son generadores de empleos. En la actualidad, hay 12,576 inmigrantes emprendedores que proporcionan puestos de trabajo y servicios esenciales.

A pesar de las críticas de Donald Trump, a nivel nacional estos ciudadanos tienen un papel importante como electores, consumidores y contribuyentes.

El análisis de NAE escudriña la información sobre estadísticas demográficas de inmigrantes, fuerza de trabajo, derecho al voto ordinario, propiedad de viviendas, impuestos y poder adquisitivo e iniciativas de emprendimiento.

Impuestos y poder adquisitivo. Hasta 2014, los inmigrantes ganaron 1,300 mdd a nivel nacional y contribuyeron con 105 millones en impuestos estatales y locales, pagaron casi 224 millones en impuestos federales, mientras que su poder adquisitivo fue alrededor de 927 mdd.

Propiedad de viviendas. Los más de 40 millones de inmigrantes que viven en Estados Unidos aumentaron colectivamente la riqueza inmobiliaria en 3,700 millones en 2014.

Esto se debió a que la mayoría de los inmigrantes llegan a vivir a barrios en declive, que poco a poco los revitalizan y los hacen más atractivos y seguros para todos los residentes.

Votación. En 2014, alrededor de unos 19.1 millones de residentes extranjeros fueron aptos para votar. Este grupo de personas se ha convertido en una pieza fundamental en los ciclos electorales.

Al respecto, Dennis Conaghan, director ejecutivo y presidente interino de la Cámara de Comercio de San Francisco, comenta en el análisis de NAE: “La economía de San Francisco es el resultado del trabajo duro de inmigrantes provenientes de todo el mundo, quienes han contribuido significativamente a hacer de esta una ciudad de primera clase”.

A pesar de contar con pruebas sustanciales que comprueban la importancia de los inmigrantes para la economía de Estados Unidos, este segmento continúa enfrentándose al rechazo de Donald Trump y a los prejuicios de algunos sectores de la población.

No obstante, el discurso de Washington ha propiciado una ola de solidaridad que da una esperanza a las ciudades santuario, que el alcalde Ed Lee no está dispuesto a desaprovechar. “San Francisco no cederá ante amenazas políticas. Protegeremos a toda nuestra gente sin importar su lugar de origen. Nos mantendremos fieles a nuestros valores y sumaremos los esfuerzos de todos aquellos que buscar hacer de Estados Unidos un mejor país”.

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