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Rosados, los vinos con tinte propio

No se trata de un blanco más oscuro ni un tinto descolorido; el vino rosado posee sus propias cualidades: fresco, ligero y vanguardista.

02-08-2010, 5:00:00 PM
Rosados, los vinos con tinte propio
Estilo Hoy

La creencia popular dice que los vinos rosados deben su color a que su consistencia, sabor y aroma son de menor intensidad que un Cabernet Sauvignon, Merlot o Pinot; esta subvaloración que los ha llevado a ser ubicados en un nivel secundario respecto de los tintos y blancos.


Nada más lejos de la realidad. Un vino rosado no es un tinto con menos color, sino un vino con elaboración, origen y personalidad propia.


Sucede que su origen no se deriva del tinto, ni una mezcla entre éste y el blanco. Los fermentados rosados proceden del “clarete”, que fuera muy famoso a mediados de siglo y que variaba su color dependiendo de su procedencia.


En Haro (España), por ejemplo, resultaban oscuros y poco cubiertos mientras que en otras zonas eran bastante más claros como el famoso “churrillo de Burgos” o el “ojos de perdiz”, todos provenientes de la “Madre Patria”.


Y es que un rosado no le pide nada a ninguna da las otras dos variedades, aunque el proceso de elaboración resulte similar por el hecho de ser un vino.


De este modo, se emplean depósitos de acero inoxidable, control de temperaturas, limpieza total de mostos, selección de uva, control del grado alcohólico, despalillado correcto, utilización exclusiva de mosto yema, desfangado, entre otros pasos.


Además, se utilizan variedades de uva rosada y otras que se emplean para la elaboración de tintos, como la Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot, Pinot Noir, aunque la variedad reina siga siendo la Garnacha, utilizada tanto para los blancos como para los rosados.


La fermentación de estas bebidas dura unas tres semanas, a una temperatura que va de los 16ºC a 17ºC, rango importante de cumplir si se busca elaborar vinos aromáticos, naturales y limpios. Mientras que el mismo proceso para los tintos, suele durar de 8 a 12 días a una temperatura de 26ºC a 29 ºC. Gran diferencia.


Existen también procedimientos de largos periodos de depósito en bodega, antes de su embotellado, otorgando a los vinos rosados una personalidad muy acentuada.


Esta singular elaboración, las transforma en una bebida fresca, ligera y de verano, ideal para comidas informales y entre amigos. Aunque también resulta perfecto para amenizar aquellas reuniones que se han vuelto muy tensas y largas.


Su versatilidad queda representada a través una frase muy famosa en Francia que dice “un petit roseé va avec tout”, es decir, “el rosadito que va con todo”.

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