HistoriasTecnología

Robots: ¿los próximos enemigos a vencer de Trump? 

Donald Trump ha amenazado a México y China por el supuesto robo de los empleos en Estados Unidos. Sin embargo, el próximo enemigo del presidente estadounidense podrían ser los robots.

13-02-2017, 6:35:15 AM

El 22 de febrero de 2014, Enrique Peña Nieto lanzó una sentencia futurista: un robot será capaz de gobernar un municipio, un estado o un país. “Estos robots que solamente estén preparados para hacer muy bien las cosas”, dijo con mirada de asombro el presidente mexicano al ver al robot Asimo durante la inauguración de la planta de Honda, en Guanajuato. La afirmación no se encuentra tan alejada de la realidad, por lo menos, no en la industria automotriz.

China se ha convertido en el mayor comprador de robots industriales. En 2014, el país asiático adquirió más de 36,000 máquinas nacidas en la robótica, número mayor al de Estados Unidos y Japón, mientras que la nación del sol naciente mantenía el mayor número de robots activos, de acuerdo con el reporte El Futuro de la Manufactura, elaborado por Deloitte.

La tecnología no se encuentra tan distante de México. La llegada de las principales automotrices al país ha incentivado el desarrollo de una industria, que se apoya en la automatización y en una mano de obra de bajo costo para las armadoras.

Donald Trump ha amenazado a México y China por el supuesto robo de los empleos en Estados Unidos. Sin embargo, el próximo enemigo del presidente estadounidense no se encontrará en los trabajadores chinos y mexicanos, sino en personajes dotados de circuitos y brazos de acero: los robots.

“El salario mínimo en el área de Shenzhen del sur de China, ha subido un 64 por ciento en los últimos cuatro años. Algunos analistas estiman que, para el 2019, los costos de mano de obra por hora en China, serán el equivalente al 177 por ciento de aquellos en Vietnam, y 218 por ciento que los de la India. Dadas estas proyecciones, no es sorprendente que la venta de robots industriales haya crecido en casi 60 por ciento en China en 2013”, dice el estudio de Deloitte.

En 2015, China se mantuvo como el mayor fabricante de vehículos en el mundo, seguido por Estados Unidos y Japón.

Armadoras como Honda, Volkswagen, Nissan y Kia cuentan con plantas de manufactura que han integrado el uso de robots en sus operaciones en México. Alto Nivel viajó a la planta de Kia Motors en Pesquería, Nuevo León, y te cuenta cómo ha integrado la surcoreana la automatización en sus instalaciones.

Kia Motors y los robots 

La Real Academia de la Lengua Española define a un robot como una máquina o ingenio electrónico programable, capaz de manipular objetos y realizar operaciones antes reservadas solo a las personas. No se equivoca la máxima autoridad del idioma español y la planta de Kia Motors confirma la definición.

El 7 de septiembre de 2016, la firma coreana inició formalmente sus operaciones en Pesquería, Nuevo León, en una planta con capacidad para producir 400,000 unidades anuales.

Convertir a la planta de México en un referente internacional es el deseo que expresó ese día Chung Mong-koo, presidente de Hyundai Kia Motors Group. Los robots y el talento mexicano son parte de las fortalezas para lograr el cometido.

El recorrido por las instalaciones de la armadora inicia en la planta de estampado, en donde las planchas de acero tomarán forma de los componentes de los autos que se producen en México.

El proceso de formado es el primer espacio en donde los brazos robóticos iniciarán un trabajo preciso para crear figuras que el acero aún no ha revelado, como son puertas, cajuelas o cofres.

Quitar los excesos de las piezas en la etapa de corte, la creación de perforaciones y el calibrado son los procesos en los que también intervienen los robots.

Imagine que camina por un pasillo largo de una de las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, en Ciudad de México, y ahora dibuje en el imaginario que usted avanza a sus lados con brazos robóticos enrejados que golpean con fuerza de precisión los componentes de un auto y, mientras avanza, mira las planchas de acero que vienen de forma continua, los llamados “blancos” que no se detienen.

900 piezas por hora es la capacidad que tiene la línea de producción que ha alcanzado la 100% de la automatización, dice Daniel Salinas, integrante del equipo de Relaciones Públicas de Kia Motors en México.

No rebasar la línea amarilla es una regla en el Metro y también en la planta de Kia. Sin embargo, usted no perderá detalle de los robots que aún no alcanzan la forma humana, pero sí apoyan la labor de los operadores coreanos y mexicanos.

Más de 300 robots son los que operan en la planta de Pesquería, Nuevo León, los cuales también dan forma a toldos que hacen bailar chispas que se desprenden de los puntos de soldadura que los brazos mecánicos sostienen.

Los cobots es un término que incluye la operación de robots y seres humanos en el sector industrial. Así conviven aquí los hombres y mujeres con las máquinas industriales de Kia Motors.

“Estos robots fueron ensamblados en Corea”, dice orgulloso Daniel Salinas, quien mira las máquinas detrás de sus lentes de protección y un casco de seguridad que le cubre la cabeza.

Desde el inicio de operaciones en el país, la planta de Kia ha manufacturado 110,000 unidades del modelo Forte, de los cuales se han comercializado 60,000 unidades en el mercado mexicano.

La firma coreana también manufactura en México su modelo subcompacto Rio, el cual se exporta a 20 países, en regiones de Medio Oriente y África.

Los robots no descansan y las cámaras vigilan el desarrollo de los procesos para conservar la promesa de las máquinas: la excelencia.

La planta se encuentra automatizada en un 90%, mientras que el 10% restante de la operación es hecho por las manos de 7,000 empleados.

Robots del futuro

Cerca de 68,000 robots fueron comercializados en China durante 2015, lo que representa un incremento de 15% si se le compara con la cifra obtenida un año previo, de acuerdo con las cifras de la Federación Internacional de Robótica.

ABB es una de las empresas que comienza a realizar nuevos desarrollos de robots para las distintas industrias.

“En la parte de robótica, nuestra experiencia es amplia. Tradicionalmente hacemos toda la ingeniería e integración en la celda de automatización”, dice Pierre Comptdaer, director general ABB México.

YuMi (robot colaborativo) demuestra la capacidad que tienen los equipos para realizar tareas con precisión.

“El robot trabaja con humanos, tiene visión y tacto. No hay problema de seguridad. Él fue diseñado para industrias electrónicas, para ensamblar piezas muy pequeñas. Para el humano es difícil mantener ese ritmo de ensamblaje con la misma calidad y precisión”, dice el directivo.

“Aunque los robots no reemplazarán la mano de obra humana en la manufactura en el futuro inmediato, están listos para abarcar una porción creciente del piso de fabricación. Esto seguramente reducirá el número de empleos humanos de bajo salario y baja destreza, mientras genera un relativamente pequeño número de empleos especializados de alto salario, en programación y mantenimiento”, dice la consultora Deloitte.

En el transcurso de la campaña electoral, el candidato republicano aseguró que iba regresar la producción de automóviles a Estados Unidos. La primera firma en la que Trump centró su atención fue Ford, empresa que había anunciado una inversión de 1,600 millones de dólares (mdd) para construir una planta en San Luis Potosí.

“Vamos a revertir eso”, dijo Trump durante su participación en el Club Económico de Nueva York. Lo sucedido es historia: Ford canceló la edificación de su planta de manufactura en México.

“Gracias, Ford por eliminar una nueva planta en México y crear 700 empleos en EU. Esto solo es el comienzo, mucho más está por venir”, dijo en Twitter el presidente electo del vecino país del norte, el pasado 4 de enero. Aunque los robots podrían dejar sin empleo a los trabajadores contratados hoy.

La industria mantiene su avance de la mano de la tecnología y la robótica. Peña Nieto aseguraba en su premonición frente a los directivos de Honda que lo único que no puede sustituir un robot son las emociones, pero sí puede provocar el odio del hombre que habita la Casa Blanca, quien defiende los empleos que en un futuro podrían ser sustituidos por un robot.

 

Con información de Francisco Muciño.

Relacionadas

Comentarios