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¿Quién opera en el complejo Pajaritos en Veracruz?

Hay un elemento en común entre todos los accidentes en instalaciones petroleras, incluido el de Pajaritos en Coatzacoalcos: el sindicato de Pemex.

25-04-2016, 9:04:45 AM
¿Quién opera en el complejo Pajaritos en Veracruz?
Jorge Arturo Monjarás, Director Editorial de Alto Nivel

Lo único bueno que le estaba sucediendo a la industria petroquímica básica era la asociación entre Pemex y Mexichem para modernizar la planta y volver a incrementar su producción de etileno, misma que había ido en declive irremediable por falta de inversión y de mantenimiento. El etileno es un componente clave en muchos procesos industriales, entre ellos la fabricación de PVC, razón por las que la compañía privada invirtió en Pajaritos: se estaba quedando sin materia prima.

Un lamentable accidente no sólo acabó con las vidas de 32 personas (la cuenta hasta ahora) y dejo heridas a muchas más, sino que pone en peligro la supervivencia de la industria petroquímica en el país. Es una pena, porque se va a perder mucho más: empleos, producción y exportaciones, crecimiento económico, tanto en la región del sur de Veracruz como en el país.

El terrible accidente hoy quiere ser utilizado por quienes siempre se han opuesto a la inversión privada en el sacrosanto terreno del petróleo, para cuestionar el trabajo de una empresa que ha invertido 200 millones de dólares (más de 3,400 millones de pesos) hasta ahora. Le faltaban 70 mdd más para terminar el proyecto. Quiere una senadora de Morena, Rocío Nahle García, que se le retire la concesión a la una empresa que estaba trabajando a marchas forzadas para rescatar al complejo de Pajaritos de hundirse en el abandono. Como es ingeniera le consta, seguramente, cómo sucedieron todos y cada uno de los hechos que ocasionaron la terrible explosión.

Si tal fuera el criterio, cómo se hubiera juzgado a Pemex por, digamos el incendio de la plataforma Ixtoc, en 1979, que ocasionó el derramamiento de 3.3 millones de barriles de petróleo  en el Golfo de México, uno de los peores desastres ecológicos mundiales. O bien, la explosión en San Juanico, en 1984, que mató a 600 personas y dejó a 2,000 heridas, según la cuenta oficial, muchas de ellas ni siquiera trabajadores de Pemex, sino gente que murió carbonizada en su casa.

Recordemos cómo explotó el centro de Guadalajara en 1992, ocasionando la muerte, según la cuenta oficial, de 206 personas, dejando a más de 500 heridas y a 15,000 sin casa. Así podemos citar San Juan Ixhuatepec, en 1996; la explosión de un gasoducto en Veracruz en 2003, una fuga de gas amoniaco de Cosoleacaque a Pajaritos , en 2006 la explosión de un buque tanque en la terminal marítima de Pajaritos y nos saltamos varias hasta el gasoducto en Reynosa en 2012, que dejó 30 muertos y el muy notorio en la mismísima Torre de Petróleos en 2013, con 37 muertos que no sabían que estaban en una instalación tan riesgosa en plena Ciudad de México. Todavía el año pasado se incendió la plataforma Abkatún, con un saldo de 3 muertos.

¿Cuál es la constante, el elemento en común entre todos estos accidentes y el de la semana pasada? No es Mexichem, por supuesto, cuyas plantas no han tenido accidentes en años. Es Pemex, cuya falta de inversión y mantenimiento es notoria, en todas sus instalaciones y es su sindicato, que trabajaba en Pajaritos normalmente, como parte de la asociación entre ambas empresas.  Para ser bien claro, el sindicato operaba Pajaritos, con el dinero de una empresa privada, cosa que parece dolerle hasta lo más hondo al segmento de siempre en la izquierda mexicana.

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