Opinión

¿Qué podemos esperar del cuarto Informe de Peña Nieto?

Desde presidencia han manejado el cuarto informe como un “diálogo” con jóvenes, entonces, ¿habrá contrarréplica ante una respuesta que no deje satisfecho a alguno de los participantes?

30-08-2016, 2:46:41 PM
¿Qué podemos esperar del cuarto Informe de Peña Nieto?
Daniela S. Valencia*

Nota del Editor: El encuentro con el presidente Enrique Peña Nieto y 300 jóvenes emprendedores, deportistas, artistas y estudiantes se realizará a las 20:00 horas de este jueves y será transmitida vía Internet a través de la página del 4to. Informe de gobierno, el moderador será el periodista Ezra Shabot.

Resulta ya “verdad de Perogrullo” señalar que las formas de comunicar en política se han visto obligadas a adaptarse a ritmos acelerados a la convergencia entre los medios tradicionales de comunicación y las plataformas de Internet.

Así mismo, en los últimos años, la generación millenial hemos ocupado una proporción cada vez más relevante en el padrón de electores del país, con nuestras características propias en los modos de consumir información y de interrelacionarnos; somos nativos digitales que tomamos con reserva lo transmitido por radio y tv porque crecimos teniendo acceso a los contrarrelatos que en la web proliferan. Esta noción de diversidad, invariablemente, ha modelado nuestra afinidad hacia una política más de carácter “conversacional”, menos vertical y solemne.  

Y ante este contexto, el presidente ha anunciado —precisamente por Facebook— dar un giro a su cuarto informe de gobierno del próximo 1 de septiembre, cambiando el ritual de rodearse de las élites políticas y económicas del país en el ceremonioso Palacio Nacional por una conversación con jóvenes que se transmitirá por Internet, pudiendo ser retomado por las cadenas de televisión y radio que así lo dispongan. 

Definitivamente, en cuanto a la forma, el camino es acertado, Peña Nieto está dando con este evento una señal de adherencia a la tendencia de comunicación gubernamental que exige este siglo.  

Entonces, ¿a qué se deben todas las reservas expresadas en torno al anuncio del formato? A que, debido a su probada falta de destreza improvisando, su afinidad a la seguridad del teleprompter y el recuerdo de su interacción con estudiantes de la Universidad Iberoamericana siendo candidato en 2012, y que, ante la negación de la crítica por parte de voceros del PRI y del PVEM desembocara en el movimiento estudiantil nacional #YoSoy132, hay condiciones para la duda razonable respecto a que veremos un escenario real de crítica libre y abierta.

¿Cuál fue el proceso de selección de los jóvenes que tendrán la oportunidad de interpelar al jefe del ejecutivo? ¿Cuáles son las reglas, las restricciones?

Desde presidencia han manejado el cuarto informe como un “diálogo”, entonces, ¿habrá contrarréplica ante una respuesta que no deje satisfecho a alguno de los participantes?

Las respuestas de Peña están casi dadas por sentado: estadísticas y porcentajes entre historias emotivas de éxito bajo la narrativa que se deja ver en sus actuales spots: “lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”.  Si hoy estaremos ante una apuesta real del gobierno federal por arriesgar e intentar abrir un auténtico diálogo con una ciudadanía decepcionada, lo veremos a través del nivel de crítica en las preguntas… ¿Nochixtlán, Tanahuato, Casa Blanca, Miami, CNTE, Malinalco, Ayotzinapa e incluso su ahora controvertida tesis de licenciatura tendrán cabida ante los micrófonos?

¿Es posible imaginarnos un diálogo de combate a la inseguridad, corrupción, mejora educativa y rendición de cuentas sin pasar mínimamente por algunos de estos capítulos de su administración? ¿o estaremos ante un set ‘a modo’ que sería más bien una extensión de los spots en los que reluce la telegenia del mexiquense? 

Arrancando la recta final del sexenio y con los actuales niveles de desaprobación de su administración, que no han levantado ni sus decálogos, ni sus disculpas, ni sus “Virgilios”, se abre también la vereda de que la estrategia por la que se apueste sea la de permitir algunos “tomatazos” (algo cuidados y algo medidos) y mostrar sensibilidad ante la necesidad de catarsis colectiva a cambio de recobrar mínimos de credibilidad.  

Ante tantas dudas razonables, estemos atentos. 

*Consultora en comunicación política. Socia-directora de la firma hispanomexicana Abella & Valencia

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