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Qué podemos esperar de Theresa May al frente del Reino Unido

No se ve por ningún lado, que su asunción conlleve la preclara idea de una mejor convivencia, defensa de intereses comunes y libertad con la Eurozona. ¿Será una nueva ‘Dama de hierro’?

14-07-2016, 1:30:32 PM
Qué podemos esperar de Theresa May al frente del Reino Unido
Melchor Arellano

Theresa Mary May tomó posesión como Primera Ministra de Gran Bretaña, luego de que su contrincante, la extitular de Energía, Andrea Leadsom, diera marcha atrás en la contienda por suceder a David Cameron.

Sin duda, la llegada de May implica un cambio en la política respecto de la Eurozona, al desplegar banderas a favor del Brexit. En su residencia en Downing Street, Cameron sostuvo este martes su última reunión con la prensa como Primer Ministro del Parlamento británico, previo al cónclave con la reina Isabel II para anunciarle su dimisión. Resulta explicable que Leadsom diera pase de torero a May, porque esta también, es favorable al Brexit. Así lo hizo saber en su exigua alocución ante los medios en Londres.

Como líder del Partido Conservador y con el cargo de primera ministra británica, May espera recomponer las cosas en Reino Unido y tratar de cerrar las heridas dejadas por el retiro ide la Unión Europea, apostando por una “resignada” aceptación del Brexit, por parte los británicos.

Eso explica el retiro apresurado de Leadsom: lo más probable es que desistiera (o negociara el desistimiento) porque sabía que May dejaría de lado la postura de Cameron. La nueva primera ministra cuenta con el apoyo de los parlamentarios tories (el ala más conservadora del Partido Conservador), bajo la promesa de buscar “lo mejor para los británicos”

Se concreta la derrota para Cameron, quien renunció el 24 de junio tras el resultado del referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE). En las afueras del parlamento, May aseguró que respetará el resultado, buscará negociar un buen acuerdo con los británicos y nuevo papel del país en el globo, lo que implica aprender a vivir fuera de la Eurozona y sus graves efectos colaterales.

Pese a ser una euroescéptica consumada, May pasó de estar a favor de la UE durante la campaña por el referéndum, a celebrar y apoyar al Brexit. Eliminó cualquier ilusión de quienes ahora piden una segunda consulta sobre la permanencia, al sentenciar que: “no habrá ningún intento para mantenernos en la UE” y que, para ella, “Brexit significa Brexit”.

¿La nueva Dama de Hierro?

1.- Theresa Mary May (Brasier de soltera, por su padre el reverendo Hubert Brasier) es considerada la nueva Dama de Hierro, en alusión a Margaret Hilda Thatcher (la primera mujer en ocupar el cargo).

2.- Su gestión buscará afianzar y promover el aislacionismo (investido de nacionalismo) de los ingleses, xenofobia e incluso restricción a la libertad de los ingleses en el interior del país y mundo mismo.

3.- Aplicará mano dura contra cualquier tentativa de regreso a la Unión Europea, echando mano de acciones anti inmigrantes y alejamiento de la Eurozona en materia mercantil y de seguridad fronteriza.

4.- Afianzará a los tories. May maniobró hábilmente entre los sectores a favor y en contra del Brexit en el partido a fin de aparecer como la candidata preferida de los tories. Pese a ser parlamentarios, los conservadores están convencidos del derecho divino y prerrogativas del Rey en la sucesión hereditaria. Por ello, ofrecen apoyan a los monarcas que accedan al trono bajo dichos conceptos apoyando siempre a la iglesia anglicana.

5.- Al situarse en el sector más retardatario del Partido Conservador, buscará fortalecer a la derecha y ultraderecha como fórmula de gestión, ante lo cual no extrañó que en su primera elocución, pregonara el afianzamiento del Brexit. 

Consecuencias

No obstante, en el pecado se podría llevar la penitencia (los británicos no viven en los tiempos de Jacobo II): Gran Bretaña ya no tendrá el apoyo europeo para gestionar la contención de la migración, así como las acciones del Estado Islámico en el país y beneficiarse (además de compartir) los sistemas de seguridad territorial en el resto de países del viejo continente.

No parece pues, más a allá de su anunciada dureza, que la gestión de May esté libre de escollos, bajo una postura aislacionista hacia la Eurozona, que tarde o temprano (si no es que ya está ocurriendo) le pasaría factura. La necesidad de mantener e incrementar su relación mercantil con la Unión habrá de generar grandes diferencias con empresarios ingleses partidarios del libre juego del mercado, que se verían limitados en sus relaciones de intercambio en y con el viejo continente. Asimismo, habría necesariamente un alejamiento con los líderes de la Eurozona, como Alemania, Francia e Italia.

En términos de seguridad interna, la Eurozona optará por apegarse a sus propios recursos, con lo cual se afirmaría el aislamiento británico, que podría optar por un pernicioso cierre de fronteras con funestas consecuencias para los migrantes y la propia ciudadanía inglesa. En materia de seguridad externa, el Reino Unido no tendría la misma convocatoria para sumar a la Eurozona en intervenciones externas y acciones logísticas contra el terrorismo promovido por ISIS o EI.

Incluso, podría darse el caso de una revisión y reconformación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), puesto que los intereses ya no serían tan “comunes”, entre los miembros del organismo. Seguramente la mejor apuesta de Mary May será un realineamiento del Reino Unido con Estados Unidos y más aún, si el ganador es el ultraderechista republicano Donald Trump.

No se ve por ningún lado, que la asunción de Mary May como Primera Ministra de la Gran Bretaña, conlleve la preclara idea de una mejor convivencia, defensa de intereses comunes y libertad con la Eurozona. Por el contrario, habría que esperar el renacimiento de la xenofobia, cierre de fronteras y aislamiento de los ingleses con graves e impredecibles consecuencias para la Eurozona y mundo mismo.

Considerada dura y por demás difícil para negociar, Mary May no tiene prisa en invocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, con el que se iniciaría la concreción del Brexit, puesto que una pausa ayudaría a redireccionar el rumbo del país (apaciguando los ánimos) y facilitar la salida británica de la Eurozona sin daños correlativos y dejando incertidumbre en el interior de esta.

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